El nuevo modelo de prueba para 2027 contempla cambios en la ponderación de dos asignaturas

Carlos Sabaca, profesor preparador de Selectividad.


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Cada año, los alumnos de segundo de Bachillerato que quieren estudiar una carrera se enfrentan a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Aunque es algo cíclico, que se repite cada junio, los modelos de exámenes van variando cada poco tiempo, en ocasiones de un año para otro. De hecho, para la PAU de este año 2026 se prevén modificaciones, pero hay unas que crearon especial revuelo: las que tienen que ver con las ponderaciones y que afectaban a los estudiantes que quieren entrar en carreras de Ciencias de la Salud. Aunque algunos medios se hicieron eco de que las nuevas ponderaciones afectarían a los estudiantes que se enfrentan a la prueba la próxima semana en Andalucía, lo cierto es que se aplicarán a los del curso 2026-2027. “Uno de los cambios es que se elimina la ponderación de la asignatura de Ciencias Generales, que es, en principio, más asequible que Química, Biología y Matemáticas de Sociales”, explica a Redacción Médica Carlos Sabaca, profesor preparador de selectividad en Andalucía. Entiende que lo que se quiere propiciar con este cambio es que los alumnos de esta rama tengan una base mayor de estas áreas que la que le puede proporcionar la otra asignatura, que es una mezcla de Física, Biología, Química y Ciencias de la Tierra, pero no con “tanta profundidad”.

De este modo, la asignatura perderá la ponderación de 0,2 que tenía para las carreras de sanidad y se queda en el 0,1. “Otro cambio es que se ha establecido que las dos matemáticas, las de Ciencias y las de Sociales, no pueden ponderar simultáneamente, porque hasta ahora un alumno podía hacer ambas y contar las dos. Entonces ahora tienes que elegir unas mates o las otras”, especifica el profesor. Añade que “una ponderación de 0,1 hoy en día es algo inútil, porque pierdes un punto entero”.

Sabaca estima que en lo que respecta a la selectividad, se vive un momento de transición, ya que la de este año es distinta a la del anterior, y pronostica que también cambiará para el curso que viene. “Vamos hacia un modelo en el que se está perdiendo la optatividad y estamos buscando que haya más ejercicios o partes del examen obligatorios para todo el mundo”, expresa.

Los cambios que sí afectan a los candidatos de este año


Aunque los cambios en las ponderaciones tendrán que esperar otro año para aplicarse, hay ciertas medidas que sí se han consensuado entre las distintas comunidades autónomas para llevarse a cabo en la prueba que comienza la semana que viene. Una de las novedades es un modelo único nacional, que pretende poner en valor el sentido crítico por delante de la memorización. Además, se añade un cambio sustancial, pues la típica estructura que permitía escoger entre el modelo A y el B queda sustituido por un examen único por asignatura que incluye diversas opciones de resolución en apartados concretos, lo que obliga al alumno a preparar el programa completo.

Otra de las novedades es la importancia de la ortografía, que puede restar hasta dos puntos en las pruebas de Lengua Castellana y Literatura, así como en las lenguas cooficiales. Para el resto de asignaturas, el tribunal evaluará la presentación, la coherencia gramatical y la corrección ortográfica con un 10 por ciento del total, pudiendo descontar hasta un punto entero. Los correctores solo aplicarán un criterio más flexible en disciplinas instrumentales como Matemáticas o Dibujo Técnico, donde la ausencia de una tilde no invalidará el razonamiento lógico del desarrollo numérico.
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