Aunque el apoyo económico para garantizar la estabilidad o la continuidad de estudios en caso de orfandad es uno de sus principales ejes, el espectro de actividad de esta entidad va mucho más allá, ostentando un extenso catálogo de prestaciones que abarcan desde la atención social, hasta ayudas en caso de discapacidad o dependencia. La Fundación también colabora en la prevención, promoción y protección de la salud del médico - a través de programas como el Sapem o el Paime- y en la conciliación de la vida personal, profesional y familiar.
Por tanto, su verdadera virtud reside en el acompañamiento integral, tal y como dan cuenta los testimonios de personas como Charo, enfermera que perdería a su marido hace ahora dos años, o Miguel, cuyas secuelas neurológicas a causa de un siniestro le impiden seguir activo en el ejercicio de la Medicina.
La labor de esta entidad no es reciente, puesto que lleva más de un siglo brindando apoyo a los profesionales y a las familias de los colegiados, gracias, sobre todo, a la solidaridad colectiva demostrada por las más de 160.000 socios que componen esta gran 'familia médica'.