Yamila Torres, TCAE y enfermera.
La vida nunca transcurre como uno planifica, y, si no, que se lo pregunten a
Yamila Torres, enfermera, quien se quedó
embarazada mientras cursaba segundo de Enfermería con 28 años. Fue inesperado, pero también "totalmente deseado" y, aunque con dificultades,
compaginó la maternidad con sus estudios, logrando obtener su título en cuatro años. Eso sí, admite que sin el apoyo de su
universidad privada no lo hubiese conseguido, ya que empatizaron con su situación desde el primer momento y le permitieron
conciliar y disfrutar del recién nacido las primeras semanas tras el embarazo.
Torres no entró a la carrera de Enfermería hasta
los 26 años. Primero empezó como Técnica de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y, poco a poco, fue descubriendo que el rol de enfermera era su verdadera vocación. "Mi madre también lo era y, trabajando con ella y con sus compañeras, me di cuenta de que
quería seguir ese camino", ha afirmado a
Redacción Médica.
Aunque tenía un claro objetivo, su nota en la
PAU no era suficiente para Enfermería en una universidad pública, así que probó suerte entrando en Podología. No fue lo que esperaba y decidió marcharse de esa formación. Sin embargo, solo encontró una opción viable a esos momentos para convertirse en enfermera:
entrar en una entidad privada.
Hacer Enfermería en una universidad privada
Y así lo hizo. Durante los dos primeros años c
ompaginó su trabajo como TCAE con los estudios. "Tenía que pagarme los costes de la universidad", ha subrayado
. Todo iba 'viento en popa' hasta que, de manera totalmente inesperada, descubrió la noticia de que estaba embarazada. "No lo esperaba, pero sí que era querido. Siempre he querido ser madre, pero también es cierto que la incertidumbre se apoderó de mí. Me preguntaba: ¿
ahora qué hago? ¿Dejo la facultad? ¿Me dedico a la maternidad? ¿Podré terminar la universidad en cuatro años?”, eran dudas constantes que le quitaban el sueño.
Tras reflexionar unos días sobre su situación, decidió que lo más importante era hablar con la vicedecana de su facultad para ver qué alternativas tenía. Al principio, ella le dijo que
cursase el grado en cinco años, pero Torres se negó: quería acabar cuanto antes su formación porque n
o podía permitirse pagar otro año más de universidad privada.
Respetar la conciliación familiar de una estudiante de Enfermería
Viendo la determinación de Torres, la vicedecana le dio la posibilidad de hacer las prácticas de tercero en el mes de julio, como si se tratase de una convocatoria extraordinaria y, cuando dio a luz a su hijo, la universidad r
espetó la conciliación familiar y la permitió hacer los seminarios a distancia. "Hay que recordar que son obligatorios desde que está impuesta la Ley Bolonia. En mi caso, los veía desde casa y luego tenía que responder a una serie de preguntas sobre ellos", ha explicado.
Esa flexibilidad le permitió estar más tiempo con su hijo, disfrutar de él y cumplir con las demandas que toda madre debe asumir las primeras semanas de maternidad. Es más, en las clases a las que faltaba tampoco los profesores le penalizaban por la asistencia. Gracias a todos esos aspectos, según afirma, pudo compaginar la carrera con su maternidad.
El último año de formación tras ser madre, en cambio, no fue nada fácil. Para los exámenes finales estudiaba a las 3 de la mañana, cuando su hijo dormía y la casa estaba en silencio. "Fue un periodo intenso", ha reconocido. Sin embargo, logró su meta de convertirse en sanitaria, y todo ello fue gracias al apoyo que recibió de su madre, pareja y suegra. "
Soy enfermera gracias a ellos", ha terminado.
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