Guadalupe Fontán, coordinadora del Instituto Español de Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería.
La
epilepsia es una enfermedad que marca el día a día de las personas que la padecen que, en muchos casos, tienen que estar conviviendo con
crisis recurrentes que pueden ser provocadas por factores muy diversos. Es por ello que tener una red sanitaria que les sostenga, que les brinde ayuda y comprensión, es fundamental para ellos. Esto, en muchas ocasiones, empieza en el trabajo de las enfermeras: “La epilepsia representa
una de las enfermedades neurológicas crónicas más prevalentes a nivel global, pensamos que puede haber unos 50 millones de personas según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud”, señala a
Redacción Médica Guadalupe Fontán, coordinadora del Instituto Español de Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería (
CGE).
Fontán explica que, en principio,
cualquier enfermera graduada puede atender una crisis epiléptica: “Puede ocurrir en cualquier ámbito, tanto escolar, como laboral, en el domicilio, en la calle… y realmente cualquier enfermera tiene que tener formación para poder abordar esta situación”. A pesar de esto, Fontán alude a que en el contexto actual
existen enfermeras “especialmente capacitadas” para participar en el diagnóstico y el tratamiento de las
personas que sufren epilepsia: “Para eso sí que
sería una competencia avanzada, pero es en el tratamiento más a largo plazo, no en la situación de tener que tratar a una persona que está sufriendo esa crisis epiléptica. Esa es la diferencia”.
Un trabajo en conjunto con los neurólogos
Fontán hace hincapié en que no se trata de una competencia nueva en sí, pero que la realidad es que
ahora hay enfermeras que se especializan en esta capacitación con la finalidad de “poder acompañar a las personas que sufren epilepsia y que pueden tener de manera crónica estas crisis que ocurren con determinada frecuencia”. Además, señala que la importancia recae en que
estas tienen repercusiones físicas, psicológicas, e incluso puede haber repercusiones sociales y relacionales, aparte de tener un impacto económico.
La coordinadora del Instituto Español de Investigación Enfermera del CGE afirma que e
n ningún caso se asumen competencias que están ligadas a la labor médica: “Hay unidades de epilepsia donde trabajan en equipo los neurólogos con las enfermeras de práctica avanzada y
colaboran a la hora de hacer ese diagnóstico y poner en marcha tratamientos, pero por supuesto cada uno dentro de su ámbito de competencias”, especifica. Concretamente, dice que el diagnóstico es de los médicos, pero que para contribuir a que se haga de una “manera más ágil, de alta resolución”, hacen falta tanto
neurólogos como
enfermeras especializadas en el ámbito de la Neurología y de la propia enfermedad.
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