García exige mejoras dentro del sector para evitar que se sigan repitiendo este tipo de casos

Cristina García narra las agresiones que ha sufrido durante su ejercicio profesional.
Cristina García, enfermera.


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Las agresiones a sanitarios siguen siendo uno de los principales problemas dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Solo en 2024 se registraron 2.525 denuncias por parte de enfermeras. Son cifras alarmantes, no hay duda, pero tan solo muestran la punta del iceberg de un problema mayor. Y es que el 85 por ciento decide no visibilizar públicamente estos comportamientos, ya sea por miedo a represalias o, directamente, porque los tienen normalizados dentro de su actividad diaria.

Cristina García es una de las tantas enfermeras que ha sufrido agresiones al ejercer su profesión. Estuvo dos años en Noruega donde sí denunció a nivel interno este tipo de comportamientos, pero en España todavía no ha dado el paso. "Es tan triste que forme parte de tu día a día que intentas olvidarte", reconoce a Redacción Médica. Por eso, ha querido visibilizar con este artículo que las agresiones dentro de su profesión son un problema real, y que es necesario implantar mecanismos que eviten que sigan ocurriendo.

García ha vivido todo tipo de violencia desde que trabaja como enfermera desde 2021. Desde agresiones físicas por parte de pacientes con demencia, hasta las verbales. "Estas últimas vienen de personas conscientes y totalmente orientadas", ha lamentado. ¿Los motivos? García tiene una teoría, aunque resalta que hay "gente para todo". "Yo creo que ese malestar cuando acuden al hospital es porque llegan frustrados de llevar meses esperando que les atiendan", ha explicado, y añade que el perfil habitual del agresor verbal es el de una persona nerviosa que sufre "agotamiento mental". 

Agresiones verbales a las enfermeras


Hay vivencias que olvida, sobre todo, para preservar su salud mental, pero otras se quedan marcadas en su memoria. En una de ellas se encontraba de noche, atendiendo en el triaje, y una madre llegó junto a su hija para que la atendieran por un piercing infectado. Poco a poco empezó a perder los nervios porque creía que no le estaban dando la prioridad que ellas consideraban, y la madre comenzó a amenazar al personal sanitario. "La recuerdo yendo por los pasillos del centro grabando todas las habitaciones. Y todo el rato decía que nos iba a denunciar", ha lamentado.

Ante estas situacione, García es tajante: ninguna situación con violencia es justificable. Por desgracia, no es el único caso que se la ha grabado en la retina. Recuerda a otro paciente que llegó con una sobredosis medicamentosa y "súper agitado". Su actitud no era la ideal, y llegó un punto en el que lanzó amenazas a la protagonista de esta historia. Una de ellas, diciéndola que ya vería fuera del hospital. 

En cambio, todas las agresiones físicas las ha recibido de pacientes con demencia. Vivió una situación que no recomienda a ninguna compañera con una persona "muy agresiva" que la sujetó y, al clavarle sus uñas, le hizo sangre. Esto le ocurrió, según piensa, porque no había suficiente personal en el centro y se encontraba sola con él. "Creo que con más enfermeras no hubiera escalado de esa manera", ha enfatizado. 

Dejar la Enfermería por las condiciones 


De hecho, García piensa que las medidas implantadas para evitar las agresiones a enfermeras, actualmente, son insuficientes. "Creo que faltan muchas mejoras, y no es algo que solo se tenga que abarcar en el hospital, sino que tiene que ir desde la Atención Primaria hasta la Atención Hospitalaria", ha subrayado, y añade que hay que darles una mayor importancia a las listas de espera y a la atención al paciente. "No es normal que estés solo diez minutos atendiendo porque estés colapsado", ha lamentado.

Estas situaciones casi forman parte del día a día de unas enfermeras que, con una clara vocación por el servicio, tienen que soportar las exigencias, los gritos y los insultos de pacientes que no están de acuerdo con sus directrices. Esto hace que muchas de ellas terminen totalmente "quemadas" de su profesión. "Me he planteado dejar la profesión. Pero no solo por esto, sino por las condiciones en general que tenemos. Es una suma de todo", ha enfatizado. 

Medidas contra las agresiones a enfermeras


Por tanto, aboga porque se contrate a más personal de Enfermería para "estar más protegidos", y considera óptimo incrementar el personal de seguridad de los hospitales para que actúen como medida disuasoria contra los agresores.

Actualmente no hay un plan definido para combatir contra la violencia a las enfermeras. Sin embargo, el Partido Popular (PP) ha reclamado en el Congreso de los Diputados un Plan Nacional contra las agresiones a los profesionales sanitarios mediante una proposición no de ley, ya registrada en la cámara baja. El objetivo, según pudo conocer este periódico, es que su diseño y aplicación esté listo en un plazo de medio año.
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