Cristina García, enfermera, y Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.
Casi el 40 por ciento de las enfermeras en activo se plantea
abandonar la profesión de aquí a 10 años en España, mientras que un 17 por ciento podría dejarla en tan solo dos años. Así lo pone de manifiesto una investigación del Ministerio de Sanidad en colaboración con el ISCIII, que ha analizado, sobre una base de 20.000 enfermeras, cuántas de ellas dejarían su trabajo. A Cristina García esta cifra no le pilla de sorpresa: “Yo creo que el número de profesionales que se plantean dejarla es mucho mayor. Lo que pasa es que cuando te planteas irte, la pregunta es «¿y qué haces?»”, cuenta la enfermera a Redacción Médica. Piensa que es la falta de opciones la que hace que la mayoría se quede en el trabajo aunque desee irse, pero piensa que, de
aligerarse la carga asistencial, muchas cambiarían de idea.
En el
estudio destacan que el 60 por ciento de las profesionales de la Enfermería admiten
omitir cuidados por falta de tiempo en su día a día. Cuando se le pregunta a García cómo gestiona emocionalmente no poder dedicar el tiempo que sabe que necesitan muchos de sus pacientes, admite que se lleva “muy mal”. “Te puedo decir que son incontables los turnos que acabas llorando por no poder prestar los cuidados que sabes que tienes que hacer y que por falta de recursos, tiempo... no puedes”, cuenta. La enfermera dice que después de su experiencia trabajando en otros países ha podido comprobar que la calidad de la Enfermería en España es muy alta y “no poder llegar a lo que deberíamos de llegar por cómo está planteado el sistema es muy frustrante”, estima.
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"Son incontables los turnos que acabas llorando"
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En lo que respecta al salario, solo supone el 5,3 por ciento de las motivaciones para abandonar la profesión. García explica que hace unos meses pensaba que la remuneración era uno de los principales motivos, pero al ponerlo en común con otras compañeras, coincide con el informe. “Lo que te pesa al final del día es no haber llegado a lo que tenías que llegar y no tanto el sueldo, que obviamente debería de mejorar y debería ser suficiente. Hace poco ha salido un compañero que tiene que dormir en un coche, al igual que muchos que se tienen que ir a las islas a trabajar que no se pueden permitir un alquiler. Eso me parece vergonzoso”, subraya. Apunta también a la necesidad de
una mejora de condiciones, de estabilidad y de reconocimiento profesional real, como medidas para retener a las enfermeras.
La posición del CGE al respecto
El Consejo General de Enfermería (
CGE) atiende con estupor a las cifras presentadas por el Ministerio de Sanidad. La entidad colegial, que colaboró activamente en la encuesta en la que se fundamenta dicho estudio, ha resaltado que no es una situación nueva. “Según un estudio nuestro de 2024, el 36 por ciento estaba
buscando activamente una alternativa laboral fuera de la Enfermería”, han resaltado desde la organización a este diario.
La
sobrecarga asistencial, la falta de desarrollo profesional, la precariedad o los problemas de salud física y mental asociados a los anteriores hacen que las enfermeras “planeen dejar la profesión”, según el CGE. Una serie de inconvenientes que se prolongan en el tiempo y protagonizan buena parte de las reclamaciones de esta profesión. Motivo por el que insisten en la implantación real de las especialidades de Enfermería, el paso al
nivel A1 de la clasificación profesional del Sistema Nacional de Salud (SNS) o el acceso a puestos de responsabilidad en la estructura asistencial.
Esta coyuntura fomenta el abandono de la profesión, pero también el empeoramiento de la salud mental de las enfermeras que deciden continuar su ejercicio. Según datos del CGE, el 88,3 por ciento de las profesionales reconoce que la
carga les afecta psicológicamente. Es más, el 86,1 por ciento ha sufrido episodios de estrés, el 66,6 por ciento, de ansiedad; el 60 por ciento, de insomnio, y el 27,2 por ciento ha declarado padecer depresión. La entidad colegial ha resaltado que el 23 por ciento de estas sanitarias se ha visto obligado a pedir la baja por algún
problema derivado de la carga emocional que genera la presión asistencial.
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"Nos encontramos con una situación y una tendencia tan grave como insostenible"
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“Nos encontramos con una situación y una tendencia tan grave como insostenible”, han apuntado desde la organización. “Ver que un 60 por ciento de las integrantes de la profesión se plantea abandonar y que el 36 por ciento no volvería a estudiar Enfermería si pudiera dar marcha atrás, nos hace sentir pena, pero también rabia”, han insistido. Por ello, el principal órgano enfermero ha reclamado una
respuesta contundente por parte de la actual clase política e instituciones del ámbito de la salud -Ministerio de Sanidad y Consejerías autonómicas-, en búsqueda de soluciones que reduzcan el pesar de este perfil sanitario. “Estamos viendo como las enfermeras pierden la ilusión por su profesión debido al desgaste sobre ellos”, han sentenciado.
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