Las técnicas originalmente estéticas están desarrollándose y logrando desplazar a los tratamientos farmacológicos

"Hay afecciones dermatológicas que ya solucionamos al 90% con el láser"
Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral y coordinador del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV.


14 ene 2022. 09.00H
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En Dermatología, la parte enfocada a la estética sirve en muchas ocasiones de campo de prueba de nuevas tecnologías que posteriormente acaban llegando a la parte clínica una vez son fiables y están más desarrolladas. Un ejemplo de ello son los dispositivos emisores de energía (láseres). Una herramienta con multitud de usos estéticos que ya protagoniza el tratamiento de afecciones clínicas como el acné o la rosácea y sirve de apoyo a la terapia farmacológica en otras.

“Hay muchos tipos de luces y láseres que se aplican a distintos problemas dermatológicos. La piel es un órgano externo con muchas estructuras capilares, por lo tanto, es un campo donde se han desarrollado mucho los láseres, algunos para problemas más estéticos y otros más médicos”, detalla Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral y coordinador del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV.

Un desarrollo que ha transformado el tratamiento de afecciones como el acné o la rosácea que tradicionalmente se trataban con medicamentos. “Con la aparición de indicaciones de láseres nuevos o la adaptación de otros que ya existían para otros tratamientos ahora podemos usarlos para tratar problemas más médicos que estéticos”, explica Sánchez Viera.

El especialista pone de ejemplo el acné, “un campo novedoso” donde se está generando un gran desarrollo. “Hace diez años no había un láser para manejar el acné, pero ahora tenemos cada vez más evidencia de que podemos tratarlo con medicamentos y con láseres”, detalla.

¿Una terapia complementaria o sustitutiva?


El objetivo y la dirección hacia donde camina la Dermatología es dar todo el protagonismo al láser y evitar fármacos agresivos, sin embargo, está situación actualmente es muy distinta en función de la patología y el paciente. Por ejemplo, en el acné el láser empezó siendo un complemento y cada vez se usa más de forma combinada para tratar de forma más rápida casos de acné que antes duraban meses. Mientras que en las cicatrices casi todo es con láser y apenas se usan medicamentos. 

“En el tratamiento de las cicatrices el 90 por ciento depende del láser y se complementa con medicamentos en forma de cremas o lociones. Mientras que en el acné la parte inflamatoria se trata en combinación. El láser reduce rápidamente la inflamación evitando al paciente tomar pastillas que son muy fuertes, pero las seguimos utilizando porque los necesitamos para controlar el acné al largo plazo”, detalla el especialista.

En la rosácea, otras de las afecciones más comunes en Dermatología, hay casos que, según Sánchez Viera, ya solo se pueden manejar con láser como las de dilatación de los capilares que provocan que la piel se ponga muy roja. Mientras que, si hay inflamación se combina con medicamentos.

“En definitiva, depende de la enfermedad y el estadio de esta, además, de la aceptación que tenga el paciente. En algunas enfermedades estamos yendo a tratamientos con láser. Sin embargo, hay otras más complejas que tendremos que combinarlo con fármacos y otras donde el láser no tiene capacidad para llegar, especialmente las que están en capas más profundas de la piel. Hay enfermedades que nunca podremos tratar con láser”, explica el dermatólogo.

Técnicas estéticas que ya evitan operaciones en Dermatología


La llegada del láser a la Dermatología clínica también ha supuesto una disminución de las operaciones a las que tiene que someterse el paciente. “Ocurre en cánceres de piel en estadios iniciales cuando están en la parte superficial. Hay algunas técnicas que emplean la luz o láser junto con determinados fotosensibilizantes para no dañar células sanas. Se emplea estás cremas fotosesibilizantes que captan solo las células malignas y con un láser de baja potencia activamos esta sustancia. Así evitamos tener que operar o quemar evitando cicatrices”, explica Sánchez Viera.

La terapia fotodinámica para carcinomas superficiales se ha desarrollado mucho en los últimos años y aunque, según el especialista, aún está en fase experimental ya se tiene la certeza de que otorga la misma eficacia que con la cirugía. “También se están produciendo ensayos para cánceres más profundos. Se está produciendo un gran desarrollo en este campo”, destaca el dermatólogo de la AEDV.

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