Ricardo De Lorenzo, presidente del bufete De Lorenzo Abogados y Fernando Salvador, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional (Semtsi)
El incremento de
viajes internacionales a países tropicales y zonas endémicas ha elevado la preocupación de los expertos por el
riesgo de importar enfermedades transmisibles a España. Patologías como el dengue, la malaria, el zika o el chikungunya, presentes en determinados destinos de África, Asia o América Latina, están detrás de buena parte de los
casos detectados en viajeros que regresan sin una adecuada protección sanitaria.
Redacción Médica ha consultado a expertos en Derecho Sanitario y Medicina Tropical, que advierten de que ignorar las recomendaciones médicas puede
acarrear consecuencias legales y favorecer la propagación de enfermedades transmisibles. Una cuestión que ha ganado relevancia en un contexto en el que
aumentan las enfermedades importadas asociadas a viajes internacionales y en el que determinados países continúan exigiendo certificados vacunales específicos para entrar en su territorio.
El límite legal: cuando la decisión individual afecta a terceros
Ricardo De Lorenzo, presidente del bufete De Lorenzo Abogados y referente en Derecho Sanitario, explica que "en España no existe, con carácter general, una obligación legal de vacunarse antes de viajar". La vacunación, recuerda, se enmarca dentro de las
actuaciones preventivas sujetas al consentimiento libre e informado del paciente, tal y como recoge la Ley 41/2002.
Sin embargo, subraya que esa autonomía "no es absoluta". "Puede ceder cuando
la decisión individual trasciende al propio viajero y afecta a terceros o a la salud pública", señala el abogado.
El jurista diferencia claramente entre el mero rechazo a vacunarse y las conductas que sí pueden derivar en responsabilidades. "Nuestro ordenamiento no castiga, con carácter general, la simple decisión individual de no vacunarse", afirma. No obstante, añade que sí podrían aparecer "responsabilidades administrativas, civiles o incluso penales" si esa negativa se acompaña de actuaciones como
ocultar síntomas, incumplir cuarentenas, desobedecer controles sanitarios o exponer conscientemente a otras personas a un riesgo relevante.
De Lorenzo pone el foco en
la naturaleza de la enfermedad y en el impacto colectivo del riesgo. "No es lo mismo rechazar una vacuna frente al tétanos, donde el riesgo queda básicamente en quien no se vacuna, que rechazar una vacuna frente al sarampión, la polio u otra enfermedad transmisible, donde la decisión individual puede comprometer la salud de terceros", advierte.
Además, recuerda que cuando el viajero es menor de edad la valoración jurídica se endurece. "
La patria potestad no ampara decisiones que expongan objetivamente al menor a un riesgo grave para su salud o que comprometan la salud pública", sostiene.
Medidas excepcionales y control judicial
El experto señala que las autoridades sanitarias sí disponen de
herramientas legales para actuar en contextos de
riesgo epidemiológico. La principal base jurídica es la Ley Orgánica 3/1986, que permite adoptar medidas de control cuando existan “indicios racionales de peligro para la salud de la población”.
En
escenarios de salud pública internacional, esto puede traducirse en "controles sanitarios, vigilancia epidemiológica, aislamiento, cuarentena, restricciones de movilidad o, excepcionalmente, medidas vacunales obligatorias".
Aun así, insiste en que
la obligatoriedad vacunal constituye una excepción en el sistema español. "La regla sigue siendo la voluntariedad", recalca, aunque admite que pueden imponerse medidas obligatorias "ante brotes epidémicos o riesgos graves para la salud pública".
En cualquier caso, recuerda que
cualquier restricción debe cumplir criterios de "legalidad, necesidad, proporcionalidad" y estar sometida a control judicial cuando afecte a derechos fundamentales.
Las enfermedades importadas que más preocupan
Desde el punto de vista sanitario,
la preocupación se centra especialmente en las infecciones importadas que llegan a España tras viajes internacionales sin una adecuada prevención.
Fernando Salvador, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional (Semtsi), explica que
entre las patologías más frecuentes destacan las asociadas a cuadros febriles. "Hay tres grandes grupos de enfermedades importadas: las que cursan con fiebre, diarrea o lesiones cutáneas, pero las importantes son sobre todo las que vienen por fiebre", indica.
Dentro de ellas, menciona especialmente los
arbovirus transmitidos por mosquitos, como "dengue, zika y chikungunya", además de la malaria. "Son las infecciones más frecuentes que vemos en viajeros que vuelven con fiebre", apunta.
El especialista recuerda que, aunque para la malaria no existe vacuna, sí hay
profilaxis farmacológica preventiva para quienes viajan a zonas endémicas. "No hacerla puede producir una malaria clínica que puede llegar a ser grave, incluso mortal", alerta. Respecto al dengue y chikungunya, Salvador explica que ya existen vacunas, aunque actualmente "solo están recomendadas en algunas situaciones y no para todos los viajeros".
El riesgo epidemiológico: transmisión local en España
Más allá de las consecuencias individuales, los expertos alertan del
impacto epidemiológico que pueden tener determinados viajeros infectados al regresar a España.
Salvador recuerda que en España
ya existen mosquitos capaces de transmitir enfermedades tropicales. "Si vienen personas que todavía están en la fase inicial de la infección, los mosquitos de aquí pueden picarlas, contagiarse con el virus y transmitirlo a otras personas", explica.
El vicepresidente de Semtsi también advierte de un problema de
"infrapercepción del riesgo" entre ciertos perfiles de viajeros. Entre los grupos más vulnerables menciona a mochileros y viajeros de larga estancia, así como a los denominados VFR ("Visiting Friends and Relatives"), personas migrantes que regresan temporalmente a sus países de origen.
"Como han vivido allí muchos años, tienen poca percepción del riesgo y creen que no necesitan vacunarse o tomar profilaxis", señala. Además, suelen alojarse "en condiciones similares a las de la población local", lo que incrementa su exposición. Al final, el mensaje se centra en que viajar sin vacunarse no solo puede poner en peligro la salud individual, sino que
puede convertirse también en un problema colectivo con implicaciones sanitarias y legales.
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