Una Unidad de Enfermedades Tropicales.
El reciente foco mediático sobre
el hantavirus ha vuelto a situar las enfermedades infecciosas en el centro del debate sanitario. Sin embargo, para los especialistas en
Enfermedades Infecciosas y expertos en
Medicina Tropical, España lleva años enfrentándose de forma constante a otros virus y patologías importadas por parte de viajeros que llegan al sistema sanitario con mucha más frecuencia y que requieren vigilancia continuada, protocolos específicos y capacidad diagnóstica inmediata. Así lo explican dos especialistas en Enfermedades Infecciosas, que subrayan que el hantavirus "es totalmente una excepción" dentro de la
actividad habitual de las Unidades especializadas.
Israel Molina, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del
Hospital Vall d’Hebron, analiza en
Redacción Médica hasta qué punto este virus puede llegar a convertirse en una amenaza infecciosa: "El ejemplo del
hantavirus es anecdótico, ya que requiere toda una serie de contactos y situaciones difíciles de convertir en un brote. El mayor peligro son los arbovirus, como el dengue, el chikungunya o el zika, que se transmiten mediante vectores. Uno de los más comunes en
Cataluña es el
mosquito tigre".
Molina está convencido de que el Sistema Nacional de Salud (
SNS) "cuenta con un buen nivel de sospecha por parte de los clínicos, ya que España dispone de
centros especializados capaces de diagnosticar este tipo de virus con rapidez y con buenas técnicas diagnósticas".
Los virus que
más preocupan al especialista desde el punto de vista de la
salud internacional son "los zoonóticos, debido a que son raros y pueden presentar
manifestaciones clínicas complejas y graves, aunque la parte positiva es que tienen un bajo riesgo de potencial epidémico, como ocurre con el hantavirus".
Los virus más frecuentes en las consultas
Los virus que más preocupan a los especialistas desde el punto de vista de la
salud internacional son, según el facultativo, "los zoonóticos, debido a que son raros y pueden presentar
manifestaciones clínicas complejas y graves, aunque la parte positiva es que tienen un bajo riesgo de potencial epidémico".
En el día a día,
José Antonio Pérez, coordinador de un CSUR de Enfermedades Tropicales Importadas y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), afirma que los profesionales atienden sobre todo cuadros asociados a
viajes internacionales, migraciones y desplazamientos laborales a zonas endémicas. "Nosotros diferenciamos en dos grupos: por un lado los síndromes, que es lo que cuenta la gente, si viene con fiebre, con dolor de tripa o lo que sea; y luego los
diagnósticos concretos", detalla. Dentro de esos síndromes, el más frecuente sigue siendo el gastrointestinal con "diarreas agudas, gastroenteritis o diarreas que se mantienen en el tiempo".
Desde el Servicio de Enfermedades Infecciosas del
Hospital Vall d’Hebron también se defiende que atender casos de virus
tropicales o
zoonóticos se ha convertido en el día a día de la Unidad: "Cuando estudiaba en la facultad de Medicina, todas las
patologías tropicales eran muy exóticas y, ahora, han adquirido una dimensión mucho más central, hasta tal punto que la gente ya conoce qué es el
Zika, el
dengue o el
chikungunya". Para el especialista, factores como "la globalización y el cambio climático han hecho que estas enfermedades adquieran una dimensión más relevante".
Virus importados, los más comunes
En este contexto, las Unidades de Enfermedades Tropicales atienden
cada vez más síndromes febriles importados, que son precisamente los que más preocupan clínicamente. "La fiebre no siempre significa gravedad, pero las enfermedades graves suelen cursar con fiebre", advierte Pérez, que señala que los pacientes que llegan a consulta con este síntoma suponen "una urgencia". La razón es sencilla: "Es una enfermedad que puede matar a una persona joven y sana y que, sin embargo
, diagnosticada a tiempo se trata muy bien y se cura". De hecho, "la
fiebre tras un viaje es una de las
consultas más clásicas, junto con la malaria", tal y como confirma Molina.
Ahí es donde aparecen algunos de
los virus que actualmente concentran buena parte de la vigilancia epidemiológica internacional, como el dengue o el chikungunya, que son "muy comunes", según afirma Pérez. Ambos virus, transmitidos por mosquitos, han aumentado su presencia global en los últimos años debido al incremento de los desplazamientos internacionales y a la
expansión geográfica de los vectores. Por lo que respecta a las patologías más identificadas en el Servicio de Enfermedades Infecciosas, estas son "las parasitarias, como la
leishmaniasis; la
diarrea del viajero; o
problemas cutáneos y
respiratorios. Se trata de un abanico variado que obliga a los especialistas a estar totalmente actualizados".
Pérez también recuerda que el Zika tuvo un importante impacto hace menos de una década. "Fue muy común en 2016 y 2017, con todo el contexto de las Olimpiadas de Río y los problemas asociados al embarazo, pero ahora vemos mucho menos porque
no hay brotes activos".
Diagnóstico urgente y capacidad hospitalaria
Por eso, los hospitales con Unidades especializadas
activan protocolos rápidos en cuanto detectan un caso sospechoso. El responsable del CSUR afirma que en el hospital donde trabaja, por ejemplo, cuentan con infectólogos de
guardia las 24 horas y pruebas diagnósticas urgentes para descartar patologías graves importadas.
"Tenemos pruebas rápidas para malaria y dengue, microscopía urgente para hacer gota gruesa y frotis, y
algunas PCR pueden hacerse de urgencia" explica. Además de las arbovirosis transmitidas por mosquitos (dengue, chikungunya o Zika) los especialistas también mantienen vigilancia sobre otras enfermedades menos frecuentes pero potencialmente graves, como la fiebre tifoidea, la leptospirosis o las
infecciones por rickettsias.
Un temor en el aire: un nuevo virus por vía aérea
Las
principales preocupaciones que expresa Molina respecto a estos virus se dividen en dos aspectos. El primero es la necesidad de que "los profesionales sanitarios estén preparados para diagnosticar o sospechar estas enfermedades, por lo que es clave la formación sanitaria en
Atención Primaria, permitiendo establecer un primer nivel de sospecha". En este sentido, el facultativo está convencido de que "si uno no sospecha una enfermedad, nunca la
diagnosticará, por lo que el nivel de sospecha debe ser elevado para solicitar pruebas y poder confirmarla posteriormente".
El s
egundo nivel de preocupación que expresa el especialista son los
virus que se transmiten por vía aérea y cómo pueden llegar a afectar a la sociedad: “Por su mecanismo de contagio, serían los más preocupantes. El
coronavirus es un ejemplo claro, por lo que, si vuelve a aparecer un virus con un potencial patógeno relevante, sería realmente preocupante”.
Cambio de perfiles de viajeros y nuevas exposiciones
El perfil del paciente también ha cambiado en los últimos años. Aunque
el viajero vacacional sigue siendo mayoritario, cada vez son más frecuentes los
desplazamientos laborales, los expatriados y un grupo que los especialistas consideran especialmente vulnerable: los migrantes que regresan temporalmente a sus países de origen para visitar a familiares.
"Generalmente hacen viajes de más riesgo porque
visitan zonas rurales, se protegen menos y se exponen más a patógenos como dengue, chikungunya, malaria o rickettsiosis", explica Pérez. Aunque no representan el grueso de los casos, sí
constituyen "un grupo muy importante entre los que vienen con problemas de salud graves". En este sentido, Molina afirma que la mayoría de pacientes "suelen ser el de viajeros o personas originarias de otros países que están sufriendo alguna enfermedad".
Los cambios en los
patrones de movilidad internacional también han modificado el mapa de enfermedades importadas atendidas en España: "Depende mucho del tipo de viajero, de los destinos y de
las epidemias que haya activas en cada momento". "Tradicionalmente, los casos importados procedían sobre todo de Latinoamérica y África subsahariana, aunque en los últimos años también han aumentado los viajes hacia Asia", añade.
En ese contexto,
algunas infecciones se mantienen estables y otras fluctúan en función de los brotes internacionales: "La malaria se mantiene más o menos estable, sobre todo vinculada a África subsahariana, mientras que el dengue o el chikungunya sí han aumentado".
También siguen apareciendo
patologías transmitidas por garrapatas, como "la fiebre botonosa africana o la enfermedad de Lyme". Y en ocasiones, los viajes permiten detectar infecciones que el paciente llevaba años arrastrando sin saberlo. "A veces diagnosticamos enfermedades como Chagas durante un examen de salud, no porque la persona venga enferma, sino porque aprovechamos el contexto del viaje para estudiar antecedentes", cuenta.
Prevención: un "traje a medida" para cada viajero
Más allá del diagnóstico y tratamiento, los especialistas insisten en que
la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir riesgos. "El consejo del viajero es un traje a medida", resume el responsable del CSUR. Las recomendaciones dependen de múltiples factores como la "edad, enfermedades previas, destino, duración del viaje o actividades previstas". Entre las medidas fundamentales destacan las vacunas, la prevención frente a la malaria y la protección contra mosquitos. Además, ya existen vacunas frente a dengue o chikungunya, aunque señala que
no están indicadas para todos los perfiles.
A ello se suman medidas clásicas pero todavía esenciales, como
"el control del agua y los alimentos" para evitar gastroenteritis y diarreas del viajero, que siguen siendo la causa más frecuente de consulta.
Todos estos casos, además, forman parte de los
sistemas de vigilancia epidemiológica. "La mayoría de las enfermedades tropicales importadas, como dengue, chikungunya o malaria, son enfermedades de declaración obligatoria”, recuerda el especialista. Una vez confirmado el diagnóstico, los servicios hospitalarios y de microbiología
notifican los casos a Salud Pública para monitorizar su evolución y detectar posibles riesgos emergentes.
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