Crece la demanda de una sanidad de alta calidad sin listas de espera



20 jun. 2014 14:42H
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Jesús Vicioso Hoyo. Madrid
Si hay problemas mientras se recibe algún tratamiento médico, los españoles se quejan más. Así lo reflejan los datos del último Eurobarómetro, que centra su mirada en los aspectos sobre la seguridad del paciente y la calidad de la sanidad. Uno de los datos más llamativos es que aunque los denominados efectos adversos (infecciones hospitalarias, diagnósticos incorrectos o tardíos, errores quirúrgicos o con la medicación, entre otros) ‘solo’ han crecido tres puntos entre los enfermos españoles (hasta el 23 por ciento de los atendidos), son un 5 por ciento menos que la media europea (27 por ciento).

Paradójicamente, países del norte de Europa como Suecia, Dinamarca, Holanda o Reino Unido obtienen peores datos en este sentido: estos cuatro países están a la cabeza en cuanto a problemas sanitarios. De hecho, los suecos son los que dan una respuesta positiva en esta cuestión y es el único Estado que sobrepasa el 50 por ciento de los pacientes, tres puntos por encima.

Ahora bien: de haber problemas, ¿cuántas veces se informan? Pues todavía queda mucho por hacer en este sentido, aunque ya va habiendo avances. España es el segundo país de la Unión Europea en el que más crecen las comunicaciones de pacientes afectados por efectos adversos. Y sube a pasos agigantados. Desde 2009 hasta ahora, el porcentaje de quejas sobre este asunto aumenta 40 puntos, hasta alcanzar el 56 por ciento de los casos. Es decir: cuando hay problemas, 6 de cada 10 perjudicados directamente o a través de algún familiar lo comunica. La cifra es mucho más alta que la media comunitaria (46 por ciento) y solo está por detrás de Francia, donde se dejan constancia de las adversidades sufridas durante un tratamiento médico por parte del 65 por ciento de los usuarios que las padecen.

Probabilidades de ser perjudicados por los servicios sanitarios

Otra de las cuestiones que invitan más a la reflexión es que el 54 por ciento de los españoles cree que existen probabilidades de verse perjudicados por la atención hospitalaria. O lo que es lo mismo: más de uno de cada dos. El dato es elevado, pero también es prácticamente similar a la media europea, con la salvedad de que en España, esta preocupación ha crecido en nuestro país un 19 por ciento, frente al 3 comunitario.

Y si se ahonda en el asunto, no saca buena nota tampoco la atención médica no hospitalaria (diagnóstico, tratamiento o medicación en clínicas o centros del médico de cabecera o en una farmacia: el 50 por ciento de los españoles (un 18 por ciento más que en anterior Eurobarómetro) cree que es probable que puedan ser perjudicados en este sentido. El porcentaje es el mismo entre los Veintiocho, pero con la diferencia de que la media europea no sube más que cuatro puntos.

Buena nota de la calidad sanitaria

Un dato halagüeño y que invita a mirar con buenos ojos la situación es que los españoles, todavía, valoran con un notable la calidad general de la sanidad: El 77 por ciento cree que es buena, 6 puntos más que la media de la Unión Europea, mientras que el 22 asegura que es mala (5 puntos por debajo del dato comunitario). Eso sí: se han perdido 4 puntos respecto al anterior Eurobarómetro. Sin embargo, esta rebaja no merma la ventaja de 6 puntos sobre la media europea, que pone un "bien" a la calidad en el 71 por ciento de las respuestas.

A este respecto, sube, tímidamente, la percepción de los ciudadanos sobre que la calidad de la sanidad en España es mejor que en el resto de países de nuestro entorno: la respuesta afirmativa la da el 44 por ciento de los encuestados, 5 puntos sobre la respuesta ofrecida en 2009.

Por último, es más que significativo que la mayor diferencia existente entre el conjunto de la UE y España sean la no existencia de las listas de espera como indicativo de una sanidad de alta calidad. Lo que se traduce en que en que los españoles están más preocupados en este sentido: el 47 por ciento apunta este criterio frente al 24 europeo. A la cabeza del indicativo de la calidad sanitaria está, en ambos casos, la necesidad de que haya un personal médico bien formado.
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