El distinguido cardiólogo ha dicho adiós a su puesto como jefe de Servicio de Cardiología del Clínico San Carlos

Macaya: "Mi relación con la medicina asistencial y académica sigue activa"
El cardiólogo Carlos Macaya.


29 oct 2021. 12.40H
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El cardiólogo Carlos Macaya se despide de la sanidad pública. Oriundo de Lérida, ciudad en la que nació en 1951, la Cardiología le debe mucho a este distinguido experto que, recientemente, ha dicho adiós a su puesto como jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En todos los puestos asistenciales que ha ido ocupando, Macaya siempre ha destacado por su inquietud a la hora de incorporar nuevas técnicas, procedimientos y estrategias terapéuticas. En este sentido, destaca su especial aportación al desarrollo del primer estudio aleatorizado de stents coronarios (Bienestent), que sirvió para la aprobación de su práctica clínica en Estados Unidos.

Catedrático desde 2007 en la Universidad Complutense de Madrid, centro en el que recibió el título de Doctor en Medicina con calificación 'summa cum laude' en 1978, su intensa carrera de investigación incluye su participación como investigador en más de 100 estudios internacionales. Autor de más de 655 artículos en revistas indexadas, Macaya fue presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) desde 2009 hasta octubre de 2011. Actualmente, preside la Fundación Española del Corazón, organización que lidera desde 2015.

¿Qué siente un médico cuando toma la decisión de jubilarse como jefe de Servicio de Cardiología?

El médico no toma la decisión, en mi caso, es un retiro mandatorio. Pertenezco al cuerpo docente de la universidad, por lo tanto al cuerpo de funcionarios, y tengo el retiro obligatorio a los 70 años. Creo que todo depende de cómo hayas estado ejerciendo tu trabajo en los años previos a esa jubilación. En mi caso, como jefe de un servicio tan importante como es el de Cardiología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. 

Afortunadamente, he tenido una jefatura colaborativa o 'compartida' con los jefes de unidades, por lo que las decisiones eran consensuadas aunque yo era el último en firmar. En estos momentos, me encuentro en una situación de profesor emérito, y este mismo hospital me ha cedido un despacho al que acudo muchos días y en el que sigo ejerciendo una función de asesor. Solo hago comentarios cuando me los piden, y siempre desde la prudencia. 

¿Cuál va a ser a partir de ahora su vinculación con la Medicina y la Cardiología?

Mi relación con la medicina, tanto con la medicina asistencial como la académica, sigue activa. Aún estoy vinculado con el ejercicio de la medicina porque tengo actividad privada en varios hospitales madrileños, como el Hospital La Milagrosa, el Hospital Nuestra Señora del Rosario y el Hospital Vithas Nuestra Señora de América, donde hago intervenciones y paso consulta médica. Donde ya no realizo esta actividad es en el área pública, es decir, en el Hospital Clínico San Carlos, con el que continúo vinculado de una forma pasiva, pero no activa. Por ello, para mí no hay un cambio brusco, sino una continuidad y sigo en contacto con el conocimiento y los avances de la Cardiología.


"Benestent, el artículo más referenciado en la Cardiología con más de 5.000 citaciones"


Como autor de más de 650 trabajos publicados en revistas internacionales, ¿cuál cree que es su aportación más relevante a la medicina?

El artículo más importante fue el denominado Benestent, publicado en la revista The New England Journal of Medicine en 1994, es el más referenciado en la Cardiología con más de 5.000 citaciones. Fue el primer estudio aleatorizado de stents coronarios que sirvió para su aprobación en Estados Unidos en la práctica clínica. Este es el trabajo que más impacto ha tenido a nivel mundial, a raíz del cual recibí el premio Jaime I en Investigación Médica en 2007. Otras aportaciones que he realizado, tanto a nivel nacional como europeo, ha sido en el intervencionismo valvular, por ejemplo. 

Usted fue pionero en la realización de valvulopatías aórticas y valvulotomías mitrales percutáneas, ¿cómo ha vivido la evolución de estas prácticas en todos estos años?

La he vivido de una forma espectacular, sobre todo en los últimos años. La he vivido asombrado de lo que hacíamos inicialmente cuando dilatábamos solo con balón las válvulas mitral o aórtica, y ahora estamos colocando prótesis biológicas, con un resultado espectacular. Igual que ese salto que dio la angioplastia coronaria, de tratarla con balón a tratarla con stent y que hizo que comenzara a tratarse a casi todos los pacientes coronario; ahora está ocurriendo con la válvula aórtica. Lo que inicialmente era solo para un grupo muy reducido de pacientes que no se podían operar, en la actualidad se están tratando. Probablemente más del 50 por ciento de pacientes con estenosis aórtica se están tratando con prótesis con catéter. 

Dentro de su carrera cabe destacar su contribución al estudio de los stents coronarios, y su aprobación en Estados Unidos para la práctica clínica, ¿cómo recuerda este episodio de su carrera y cómo ha afectado esto a todos sus años posteriores de ejercicio de la Medicina?

Eso fue de alguna forma precedido por ser pionero del stent en España y de los primeros trabajos. Sin tanto impacto, pero primeros trabajos con stent coronario. Eso hizo que me invitaran a participar en este estudio que se estaba realizando en Holanda y en Bélgica, y que participáramos en el Benestent. Participamos con un entusiasmo tremendo y fuimos el grupo que más contribuyó. Cuando fue publicado en la revista más prestigiosa de medicina, The New England Journal of Medicine, para mí fue una gran satisfación el ser un autor importante en ese artículo, el más referenciado por la importancia que tiene. 

El poder hacer la segunda presentación como primer autor de ese estudio en el American College of Cardiology en Nueva Orleans, después de un año de seguimiento de estos pacientes, fue un enorme premio y reconocimiento a mi contribución en el estudio y una emoción tremenda ver cómo se llenaba toda una sala de 1.500 asistentes en el Palacio de Congreso en Nueva Orleans.

¿Qué opinión le merece la situación de la Cardiología actualmente en nuestro país?

La veo muy positiva. Afortunadamente, en nuestro país, tenemos un sistema sanitario que, aunque tiene deficiencias y áreas de mejora -como hemos visto en la pandemia del Covid-19-, y haya algunas diferencias entre las comunidades autónomas, puedo decir que la Cardiología en España por lo general está muy avanzada, y los ciudadanos se pueden sentir muy orgullosos y tranquilos ante la atención que se les da en cualquier comunidad. Todas ellas tienen una Cardiología muy puntera donde se realizan las técnicas más recientes e innovadoras con resultados muy buenos. En definitiva, la Cardiología está en buenas manos. 


"La Cardiología en España por lo general está muy avanzada, y los ciudadanos se pueden sentir muy orgullosos y tranquilos ante la atención que se les da"



¿Se reconoce en los jóvenes cardiólogos que llegan a su hospital como médicos internos residentes (MIR)?

Si, creo que los MIR eligen, lógicamente, en función de la nota a los hospitales que creen que son los mejores para hacer Cardiología. Pero aunque, por ejemplo el número uno del MIR este año ha elegido la especialidad de Cardiología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, hemos tenido además tres números uno que han elegido esta especialidad. El Hospital Clínico San Carlos refleja que la enseñanza de la Cardiología es buena, pero también lo es en otros hospitales de Madrid, como son el Hospital Universitario La Paz, el Hospital Univesitario Puerta De Hierro o el Hospital Gregorio Marañon, entre otros. 

En España, las diferencias entre comunidades autónomas cada vez son menores, sobre todo en lo que se refiere a la asistencia y la docencia. Quizás las mayores diferencias ahora están en la investigación. Hay algunos hospitales donde la producción investigadora y de estudios cardiovasculares es mayor. 

¿Le queda alguna espina clavada de toda su carrera profesional?

No considero que me quede ninguna espina clavada, quizás una 'medio espina' que me hubiera gustado desarrollar totalmente, la de críticos cardiovasculares. Esta es el único área que he tratado de potenciar, pero ha dado más problemas logísticos y es una asignatura pendiente de completar. 

Considero que mi mayor dedicación ha sido la Cardiología intervencionista. En ella me desarrollé aunque, después de 22 años como jefe de servicio, potencié la asistencia cardiovascular global. En ese sentido, impulsé las áreas de las arritmias, la imagen cardiovascular, la cardiología clínica y la cirugía cardiáca. 

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