Su origen es genético y es responsable de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares de forma precoz

Lipoproteína (a), un colesterol "malo" que afecta a 1 de cada 5 personas
Mª Rosa Fernández Olmo y Alberto Cordero Fort.


23 mar 2022. 11.50H
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Con motivo de la conmemoración, mañana jueves 24 de marzo, del Día de la Lipoproteína (a), el Grupo de Trabajo de Dislipemias y Riesgo Residual de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) se une a la campaña de la Family Heart Foundation, cuyo objetivo es concienciar sobre la importancia de este tipo de colesterol LDL (“malo”) que, aunque de forma aún poco reconocida, es un factor de riesgo genético de enfermedad cardiovascular.

Las lipoproteínas son sustancias que transportan el colesterol en sangre. Hay dos tipos principales: las lipoproteínas de alta densidad, también conocidas como colesterol HDL o “bueno”, y las lipoproteínas de baja intensidad, que se conocen como colesterol LDL o “malo”.

Como explica Mª Rosa Fernández Olmo, cocoordinadora del Grupo de Trabajo de Dislipemias y Riesgo Residual de la SEC: “La lipoproteína (a) es un tipo de colesterol LDL “malo” con una proteína adicional que parece incrementar el riesgo de coágulos. Y al igual que el colesterol LDL puede incrementar el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular de forma precoz”.

Sin embargo, como detalla la especialista en Cardiología, la lipoproteína (a) no responde a las estrategias típicas de reducción del colesterol LDL, como la dieta, el ejercicio físico o la medicación para reducir los lípidos. “La lipoproteína (a) es una condición genética que se da en algunas familias, su cantidad en sangre viene determinada genéticamente y se mantiene constante durante toda la vida del individuo. Se sabe que 1 de cada 5 personas en todo el mundo hereda la lipoproteína (a) elevada”.

¿Cuándo está elevada y cómo reducir el riesgo?


La lipoproteína (a) está elevada cuando sus niveles en sangre se sitúan por encima de los 50mg/dl; lo que confiere un riesgo cardiovascular. La dieta y el ejercicio no afectan a los niveles de lipoproteína (a) y las opciones de tratamiento para reducirla son limitadas, aunque hay algunos ensayos clínicos en marcha. Por esto, las guías de práctica clínica recomiendan usar fármacos para bajar los niveles de colesterol LDL en todas aquellas personas con la lipoproteína (a) elevada.

“Como no tenemos opciones para actuar directamente sobre la lipoproteína (a) el objetivo es controlar el resto de los factores de riesgo cardiovascular y mantenerlos a raya. Además de bajar los niveles de colesterol “malo”, hay que seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico de intensidad moderada de forma regular, evitar la obesidad y el sobrepeso, no fumar, y controlar los niveles de presión arterial y glucosa en sangre”, detalla Alberto Cordero Fort, también coordinador del Grupo de Trabajo de Dislipemias y Riesgo Residual de la SEC.
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