La técnica también es eficaz en arritmias ventriculares que no responden a la ablación convencional

Inyectar alcohol en vena mejora un 11% la ablación en fibrilación auricular
David Calvo Cuervo, presidente de la Asociación del Ritmo Cardiaco de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).


15 jun 2022. 11.30H
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Del 15 al 17 de junio se celebra en Granada la reunión anual de la Asociación del Ritmo Cardiaco de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) con el objetivo de repasar los aspectos más relevantes, actuales y controvertidos en el manejo actual de las arritmias cardiacas. Las arritmias son alteraciones del ritmo cardiaco que aparecen porque el impulso eléctrico no se genera adecuadamente, se origina en un sitio erróneo, o porque los caminos para la conducción eléctrica están alterados.

Durante el encuentro se hablará con detalle de las ventajas que ofrece en la actualidad la técnica de ablación mediante alcoholización para el tratamiento de las arritmias cardiacas, así como de sus principales limitaciones. Como explica Moisés Rodríguez Mañero, cardiólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago y ponente del congreso, la ablación es una técnica que permite producir una lesión controlada en una parte del tejido del corazón para acabar así con el foco de la arritmia o con parte del circuito eléctrico involucrado en la aparición de esta.

En concreto, “la ablación mediante alcoholización se describió hace más de 40 años, aunque fue sustituida por la ablación por radiofrecuencia, una técnica más precisa y localizada”. Sin embargo, en los últimos años ha ganado aceptación en la comunidad científica y “se ha propuesto su utilización para pacientes con arritmias auriculares o ventriculares no accesibles a la ablación con catéter”.

Por un lado, está indicada en aquellos pacientes con fibrilación auricular persistente, en los que la tasa de éxito mediante ablación con catéter es modesta. En concreto, “la ablación con alcohol de la vena de Marshall, comparada con la estrategia convencional, incrementa la tasa de éxito en un 11 por ciento en los pacientes con fibrilación auricular, según datos del estudio VENUS”, detalla el especialista en cardiología. Asimismo, actualmente representa una de las mejores alternativas para la ablación del flutter perimetral, una arritmia auricular que gira alrededor del anillo mitral, con una tasa de éxito superior al 90 por ciento.

Por otro lado, la ablación con alcohol es una estrategia de rescate para pacientes con arritmias ventriculares que no responden adecuadamente a la ablación convencional con catéter. “Estamos hablando de pacientes que presentan el foco de su arritmia dentro del miocardio, territorio al que no se puede acceder desde el interior del corazón ni desde fuera del mismo. Aunque es una situación mucho menos frecuente y representa una minoría de los pacientes con arritmias ventriculares, la ablación venosa con alcohol ha logrado una tasa de éxito del 77 por ciento en un registro multicéntrico en el que tuvimos la oportunidad de participar”, indica Rodríguez Mañero.

Principales desventajas de la técnica


La mayor desventaja de la técnica es que se trata de un abordaje poco selectivo en el que, en ocasiones, se destruye tejido miocárdico sano de forma colateral. “No presenta la precisión de la ablación con catéter y tampoco somos capaces de predecir en algunas ocasiones la extensión de la ablación, a diferencia también de la ablación con catéter en la que disponemos de una gran precisión para anticipar la profundidad y extensión de cada lesión que vamos a aplicar”, explica el cardiólogo.

Otra desventaja es que es dependiente de los vasos sanguíneos (arteria o vena), por lo que en aquellos casos en los que no exista un vaso disponible (sobre todo en miocardiopatías no isquémicas), esta técnica no sería accesible.

Finalmente, entraña un riesgo adicional al procedimiento convencional. Típicamente pequeñas roturas del vaso (algo más insignificante en el caso de venas, pero de mayor relevancia en territorio arterial) o inflamación del tejido (pericarditis), que requiere que un alto porcentaje de los pacientes tengan que seguir tratamiento antiinflamatorio después del procedimiento.
Rodríguez Mañero indica que el siguiente paso es perfeccionar la selección del paciente. “En el campo de la fibrilación auricular todavía tenemos que precisar qué pacientes se van a beneficiar de la ablación alcohólica. Y, en segundo lugar, debemos trabajar en el desarrollo de nuevas estrategias y materiales que nos ayuden a simplificar el procedimiento, en el que seamos capaces de acotar y predecir de forma más precisa el efecto del alcohol”.

Este es solo uno de los temas que se tratarán en el congreso que, como subraya David Calvo Cuervo, presidente de la Asociación del Ritmo Cardiaco de la SEC, “cuenta con un completo programa de alto nivel científico”.
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