Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Europa Press

Salud animal

Veterinarios y ganaderos ven luces y sombras en endurecer el control de tuberculosis: "Ignora consecuencias para el sector"

El Ministerio de Agricultura sugiere que la flexibilización de las medidas puede estar detrás del estancamiento de la lucha contra la enfermedad en bovinos

Y además: Paso atrás en la contención de la tuberculosis: Agricultura cuestiona la flexibilización de los controles

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Del último informe de situación del programa de tuberculosis, el mismo que revela un aumento de la prevalencia de la enfermedad en algunos puntos de España, el Ministerio de Agricultura extrae una conclusión incómoda: que la flexibilización de las medidas de control del ganado puede haber tenido un impacto más negativo que positivo para el sector. El departamento de Luis Planas apunta a la reducción de la frecuencia de chequeos sanitarios, así como a la eliminación de pruebas previas al traslado de terneros o al vaciado sanitario opcional. La postura del Gobierno genera división entre ganaderos y veterinarios, que, aunque convienen en la necesidad de blindar la seguridad de los animales, sostienen que algunos objetivos son inalcanzables debido a la falta de medios.

En este sentido, desde la Asociación 19 de abril rechazan “el planteamiento que se desprende” del citado informe, “que plantea revisar las flexibilizaciones introducidas en el Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina (PNETB) en 2024, en el marco de la estrategia prevista para alcanzar la erradicación en 2030, traduciéndose en nuevas restricciones para el sector”.

“Constatar que España no avanza al ritmo previsto para alcanzar la erradicación de la tuberculosis bovina en 2030 no es ninguna novedad -expone-. La cuestión es que todos sabemos que el estancamiento se concentra especialmente en las zonas de ganadería extensiva y es ahí donde hay que preguntarse por qué y ver si la estrategia aplicada responde realmente a las condiciones del territorio”.

La organización añade que el informe “presenta como casos de éxito determinadas zonas de ganadería extensiva en las que se ha alcanzado el estatus de indemne”. Advierten, sin embargo, que esto “no refleja necesariamente la realidad que viven los ganaderos sobre el terreno”, pues en muchos de esos puntos “la consecución de dicho estatus ha sido a base de sacrificios masivos y vacíos sanitarios que han supuesto acabar con explotaciones completas”.

"Somos plenamente conscientes de que la tuberculosis bovina es una zoonosis y de que debe cumplir con sus obligaciones en materia de sanidad animal. No se cuestiona la necesidad de mantener una vigilancia sanitaria adecuada, sino que se pretenda alcanzar la erradicación a cualquier precio, ignorando las consecuencias para el sector".

"Prudencia" ante la enfermedad

Ante esta posibilidad de avanzar hacia el endurecimiento de las medidas de control, desde el ámbito veterinario hacen un llamamiento a la prudencia.

Fuentes del sector consultadas por Redacción Médica asumen que el planteamiento del Ministerio puede ser "muy complicado" para los productores, pero inciden en que no se puede “bajar la guardia ante una enfermedad que afecta a las personas".

En este sentido, confían en el criterio de sus técnicos y subrayan que "defendiendo la sanidad se defiende la producción”. “Sin sanidad no hay producción animal rentable", añaden.

En cualquier caso, llaman a no “politizar” el debate, especialmente a las puertas de diferentes procesos electorales (incluidas las elecciones generales de noviembre). “Sería una dinámica poco constructiva" y fatal para la población en general", sentencian.

Aumento de la tuberculosis bovina

El último informe de situación del programa de tuberculosis recalca este “ligero incremento” de la prevalencia de la tuberculosis en el ganado registrado tanto en 2023 (1,50 por ciento) como en 2024 (1,54 por ciento). Estos incrementos han estado localizados “en determinadas zonas de Extremadura, Castilla y León (principalmente en 2023), Cantabria (en 2024), Madrid y La Rioja (en 2023), no afectando al resto de territorios, los cuales mantienen el estatus alcanzado de regiones libres o continúan la senda de descenso”.

“En España se ha conseguido avanzar hacia la erradicación gracias a los esfuerzos realizados en el marco de las campañas de saneamiento ganadero -reza el informe-. A rasgos generales se puede afirmar que las regiones que comenzaron antes y que han mantenido más constancia y menos flexibilidad en las actuaciones, la erradicación ha sido posible, incluso en ganado en extensivo”. Sin embargo, advierte, la “situación desfavorable o estancada” en otros puntos del país “ha requerido la incorporación de medidas más estrictas para reforzar el programa nacional de erradicación”.

Este frenazo coincide con un paquete de concesiones que permitieron reducir la frecuencia de los chequeos sanitarios, eliminar las pruebas previas al traslado de terneros y hacer opcionales herramientas clave como el vaciado sanitario o el uso del test gamma-interferón. A ello hay que añadir el problema de la infección residual (o "falsos negativos"), que ocurre cuando los animales infectados no son detectados a tiempo debido a la falta de sensibilidad de algunas pruebas diagnósticas.