Imagen de una granja bovina.

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Salud animal

Paso atrás en la contención de la tuberculosis: Agricultura cuestiona la flexibilización de los controles

El departamento de Luis Planas aboga por elaborar un nuevo plan de choque que devuelva la contundencia a los diagnósticos y a los controles en el campo

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La prevalencia de la tuberculosis en el ganado bovino español ha aumentado en cuatro décimas hasta el 1,54 por ciento, según el último parte del Ministerio de Agricultura, que ha actualizado los datos hasta 2024. El dato puede dar lugar a confusión, pues no se trata de un incremento generalizado sino puntual en un pequeño puñado de regiones. Sin embargo, la evolución de la enfermedad genera inquietud en el departamento de Luis Planas, que asume los obstáculos para la erradicación del virus (en especial, los falsos negativos), así como el impacto negativo que haya podido tener la flexibilización de las medidas de control en las comunidades autónomas.

El último informe de situación del programa de tuberculosis recalca este “ligero incremento” de la prevalencia de la tuberculosis en el ganado registrado tanto en 2023 (1,50 por ciento) como en 2024 (1,54 por ciento). Estos incrementos han estado localizados “en determinadas zonas de Extremadura, Castilla y León (principalmente en 2023), Cantabria (en 2024), Madrid y La Rioja (en 2023), no afectando al resto de territorios, los cuales mantienen el estatus alcanzado de regiones libres o continúan la senda de descenso”.

“En España se ha conseguido avanzar hacia la erradicación gracias a los esfuerzos realizados en el marco de las campañas de saneamiento ganadero -reza el informe-. A rasgos generales se puede afirmar que las regiones que comenzaron antes y que han mantenido más constancia y menos flexibilidad en las actuaciones, la erradicación ha sido posible, incluso en ganado en extensivo”. Sin embargo, advierte, la “situación desfavorable o estancada” en otros puntos del país “ha requerido la incorporación de medidas más estrictas para reforzar el programa nacional de erradicación”.

Este frenazo coincide con un paquete de concesiones que permitieron reducir la frecuencia de los chequeos sanitarios, eliminar las pruebas previas al traslado de terneros y hacer opcionales herramientas clave como el vaciado sanitario o el uso del test gamma-interferón. A ello hay que añadir el problema de la infección residual (o "falsos negativos"), que ocurre cuando los animales infectados no son detectados a tiempo debido a la falta de sensibilidad de algunas pruebas diagnósticas.

En este escenario, Agricultura aboga por “revisar cómo se están implantando las medidas de flexibilidad”, de forma que se apliquen solo “en circunstancias mucho más justificadas”. También por conformar un comité de expertos científicos y elaborar un nuevo plan de choque que devuelva la contundencia a los diagnósticos y a los controles en el campo.