Diccionario de enfermedades

Dislexia

¿Qué es la dislexia?


La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta a habilidades como la lectura, la ortografía y la escritura. La teoría más extendida sobre sus causas habla de que su origen se halla en una alteración del neurodesarrollo, aunque se trata de un tema que ha motivado un amplio debate a lo largo de las décadas. Actualmente, se calcula que el 60 por ciento de la base del trastorno es genética, aunque también se ha estudiado su posible relación con dificultades en el procesamiento de sonidos y cuestiones de déficit fonológico y sensitivo-motoras.

En cualquier caso, la dislexia no es la manifestación de una discapacidad intelectual. De hecho, ni está relacionada ni tiene por qué conllevar problemas psíquicos ni físicos. Su naturaleza también es distinta de la del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y de otros trastornos concretos del lenguaje. El entorno sociocultural tampoco influye en el desarrollo de la dislexia, que es constante a lo largo de la vida.

Síntomas de la dislexia


Dependiendo de la edad de la persona que sufra dislexia, presentará unos determinados síntomas, todos vinculados, eso sí, a la capacidad lectoescritora. En el caso de niños en edad previa a la matriculación escolar:
  • Desarrollo tardío la capacidad de habla.
  • Inversión de los sonidos de las palabras.
  • Dificultad para recordar nombres de letras y números, además de para identificar colores.

En cuanto a los menores en etapa escolar, los síntomas se hacen más evidentes:
  • Bajo nivel de lectura.
  • Problemas de comprensión lectora.
  • Dificultades para diferenciar letras y palabras.
  • Problemas para pronunciar palabras no comunes.
  • Dificultad para deletrear.

Aunque los síntomas de dislexia son los mismos en la adultez, en el caso de que no hayan seguido un aprendizaje específico y adaptado a sus capacidades puede agravar sus problemas a la hora de leer, hablar y escribir.
  • Lectura y escritura lentas.
  • Timidez a la hora de hablar en público.
  • Dificultad para encontrar las palabras adecuadas a lo que se quiere expresar.
  • Problemas para sintetizar grandes cantidades de información.
  • Dificultad para aprender lenguas extranjeras.
  • Problemas para hacer operaciones matemáticas.

¿Cuál es el perfil de la persona disléxica?


Normalmente, la dislexia se detecta en la infancia, precisamente cuando los niños empiezan a aprender a leer y a escribir, que son las principales tareas en las que muestran dificultades. Además de ello, también les suele costar identificar la relación entre sonidos simples para formar palabras, lo cual lleva bien a omitir esos sonidos, en el caso del habla, o letras, en el caso de la escritura, bien a invertir su orden, bien a sustituirlos por otros, dependiendo del tipo de dislexia que se sufra.

Esa circunstancia también puede conllevar problemas en la comprensión lectora que, tradicionalmente, se han confundido en muchos casos con deficiencias intelectuales. No en vano, hay personas que no han sido diagnosticadas de dislexia hasta la edad adulta y que han crecido bajo el estigma de la discapacidad y hasta de la vagancia académica.

¿Qué tipos de dislexia existen?


Podemos hablar de tres tipos de dislexia. Por un lado está la fonológica o indirecta, que se manifiesta en la dificultad para leer palabras largas o que no se usan habitualmente y para construir las derivaciones morfológicas de palabras; superficial, que conlleva problemas para leer palabras irregulares y para distinguir términos homófonos, lo cual conlleva omisiones y sustituciones de unas letras por otras; y mixta o profunda, que aúna los problemas anteriores y se concreta, principalmente, en errores de naturaleza semántica.

¿Qué problemas sociales conlleva la dislexia?


A raíz de los hándicaps de comprensión lectora, la dislexia puede provocar, en el caso de los niños, problemas para que estos sigan el mismo ritmo de aprendizaje que llevan sus compañeros.

Por otro lado, el hecho de que no se diagnostique la dislexia y que se confunda con un bajo nivel intelectual puede provocar problemas conductuales vinculados a ansiedad, baja autoestima y dificultades para entablar relaciones sociales por vergüenza que pueden mantenerse en la adultez.

¿Cómo se diagnostica?


Existen diversas pruebas elaboradas por profesionales para detectar casos de dislexia. Las más comunes son el test de Bender, que se basa en la copia de figuras geométricas a mano, y el Test Exploratorio de Dislexia Específica (TEDE), que mide el nivel lector del niño y errores específicos como confusiones visuales de letras y auditivas, inversiones, omisiones y disociaciones. También existen las pruebas de evaluación de Piaget y Head y el Prolec-R.

¿Puede ‘curarse’ la dislexia?


Como trastorno constante que es, no existe un tratamiento que pueda ‘curar’ la dislexia.  No obstante, si se diagnostica de forma precoz y se somete a las personas disléxicas a un método adaptado de aprendizaje y seguimiento, se puede reducir el impacto de las consecuencias del trastorno para mejorar la calidad de vida de los afectados.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.