Enfermeros atienden a un paciente en Urgencias.
La creación de la especialidad de
Enfermería de Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias ya está puesta encima de la mesa. Actualmente, son las comunidades las que deben 'mover ficha' y dar su aval a la nueva rama profesional. Aun así, la estructura de la propuesta de la especialidad
no termina de convencer a todos los agentes (organismos profesionales y sociedades científicas) que han colaborado para el diseño del texto planteado.
Según afirman desde la
Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), dicha colaboración "ha sido y sigue siendo un proceso de trabajo intenso y necesario". "Es fundamental entender que,
aunque existan visiones diferentes sobre el modelo, el objetivo común de todas las partes es la excelencia en los cuidados y la seguridad de los ciudadanos. Semes ha trabajado de forma estrecha y colaborativa con el Consejo General de Enfermería (CGE) y la propia Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (Seeue) para definir el marco competencial que
hoy sustenta nuestra solicitud", indican.
Y es que la Sección de Enfermería de Semes, constituida por más de 2.300 enfermeros, "
rechaza categóricamente la creación de una especialidad conjunta que
fusione Urgencias y Emergencias con Cuidados Críticos". "Para nosotros, la denominación debe ser una especialidad en Enfermería de Urgencias y Emergencias (EEUE)", explican.
Por una especialidad sin Cuidados Críticos
Desde el punto de vista de la Sociedad, "sugerir una especialidad bífida no es avanzar, sino retroceder a modelos que ya demostraron
ser inútiles e ineficaces en el pasado, como ocurrió con la extinta especialidad de Médico-Quirúrgica". "Agrupar áreas tan distintas solo daría lugar a
una formación híbrida y desdibujada que no responde a la realidad operativa de nuestros servicios", señalan.
Por ello, afirman que no pueden aceptar que "se destile una imagen de la enfermera como
una 'profesional para todo', ya que esa ambigüedad formativa solo consigue diluir las competencias específicas de urgencias y emergencias, traduciéndose en riesgos reales para la vida de los ciudadanos".
En este ámbito dentro del hospital, subrayan, las enfermeras tratan al "paciente hiperagudo con tiempo mínimo". "Actuamos ante el riesgo vital súbito en escenarios de incertidumbre (vía pública, domicilios o catástrofes), donde las decisiones críticas deben tomarse en segundos, a menudo sin diagnóstico previo, sin pruebas y sin historia clínica. Esta realidad es radicalmente opuesta al entorno controlado,
altamente tecnificado y protocolizado de una UCI, donde el paciente ya llega estabilizado y con un diagnóstico confirmado", argumentan.
Y es que, aunque la preparación de estas profesionales para el paciente crítico es "máxima", este perfil representa únicamente "un porcentaje muy pequeño" de su actividad global diaria. "Nuestra labor se vuelca
en más de 30 millones de atenciones anuales (25 millones en hospitales y 9 millones en servicios de emergencias) centradas en el triaje avanzado, la gestión de procesos agudos y la atención extrahospitalaria. Somos las especialistas de la primera línea, de la entrada al sistema y de la estabilización inicial en cualquier circunstancia, una identidad propia y transversal que debe ser reconocida de forma independiente para asegurar la excelencia y la seguridad asistencial", apuntan.
Consenso en un plan formativo único de Enfermería
De todas formas, hacen hincapié en la necesidad de
una especialidad única de enfermería de urgencias y emergencias, sobre todo, "en la seguridad del paciente y la sostenibilidad del sistema". La especialización, añaden, "permite reducir errores en entornos de alta presión, estabilizar las plantillas disminuyendo la rotación y garantizar la equidad asistencial, de modo que cualquier ciudadano reciba la misma calidad de cuidados independientemente de su ubicación geográfica". Además, "es vital para liderar la respuesta ante
incidentes de múltiples víctimas, catástrofes y 'códigos' tiempo-dependientes (infarto, ictus...)".
Otra de las cuestiones que se debe definir es el plan formativo: "La vía más sensata para la formación de la futura especialidad de enfermería de urgencias y emergencias, pasa por fortalecer y utilizar las
unidades multidisciplinares ya consolidadas y recientemente creadas por la especialidad médica de urgencias y emergencias. Esto no solo nos permite formar a los profesionales que necesitamos de manera eficiente, sino que también nos asegura un uso responsable de los recursos sanitarios, evitando duplicidades y gastos innecesarios".
Para cumplir con ello, la propuesta formativa de Semes incluye
ciertos puntos clave. Tendría una duración de un periodo de dos años tras superar la prueba nacional (EIR) y el tiempo efectivo sería de
22 meses de formación efectiva, "excluyendo periodos vacacionales y con un enfoque eminentemente práctico ya que más del 70 por ciento del periodo formativo se centra en competencias específicas de Urgencias y Emergencias".
Asimismo, "se crearía
una distribución de rotaciones en servicios especializados tanto de adultos, pediátricos y neonatología". Además, la Sociedad propone nueve áreas de competencia que deben integrarse en el currículo. Entre ellas, gestión de servicios y triaje avanzado, atención al paciente inestable, gestión de los incidentes de múltiples víctimas (IMV) y catástrofes, coordinación de emergencias y competencias ético-legales y psicosociales.
"El programa debe garantizar que la enfermera aprenda a trabajar en entornos abiertos y dinámicos (vía pública, domicilios, ambulancias) donde la información es escasa y no hay tiempo para la planificación. Y dado que los Servicios de urgencias son el ámbito con más eventos adversos de alto riesgo, la formación debe incluir protocolos estrictos de
reducción de errores evitables, lo que impacta directamente en la sostenibilidad y calidad del sistema", explican.
A la espera de respuestas
Por lo pronto, Semes se encuentra
a la espera de la respuesta por parte del Ministerio de Sanidad de su solicitud "avalada por el cumplimiento de los criterios del Real Decreto 589/2022 y el respaldo de diversas comunidades autónomas, como la moción aprobada por unanimidad en Murcia en mayo de 2025 y en Galicia en noviembre de 2025".
"Debemos transmitir con claridad que estamos
abiertos a cualquier conversación constructiva con Seeue, Seeuic y el Ministerio de Sanidad para encontrar una salida que permita avanzar. No se trata de una postura cerrada por intereses propios, sino de una responsabilidad hacia el paciente inestable que requiere una atención inmediata y experta", concluyen.
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