Guillermo García Ribas, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Guillermo García Ribas, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN). EducaMed

Sociedades científicas

Los análisis de sangre abren "una nueva era" para el diagnóstico de alzhéimer: "Su precisión ronda el 80%"

Neurología ve con buenos ojos esta técnica en la práctica clínica del futuro, pero recuerda que no puede sustituir definitivamente a otras pruebas como la punción lumbar

Publicada
Actualizada

La autorización de un nuevo análisis de sangre para detectar biomarcadores relacionados con el alzhéimer por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) supone un nuevo avance en el diagnóstico de esta enfermedad, pero todavía no permitirá sustituir completamente las pruebas que se utilizan actualmente. Así lo explica Guillermo García Ribas, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que sí ha confirmado estar ante "una nueva era" en cuanto al diagnóstico de la enfermedad. ¿La razón? El potencial de esta tecnología para hacer más sencillo el traslado de estas herramientas a la práctica clínica, y, por lo tanto, facilitar la confirmación de la diagnosis.

De hecho, explica que la autorización estadounidense se encuadra en una evolución del diagnóstico basado en sangre que "ya existía" tanto en Estados Unidos como en Europa. Por ello, considera que el nuevo test supone un paso más dentro del cambio en la forma de corroborar el diagnóstico, más que una ruptura absoluta con las técnicas existentes.

La FDA ha autorizado el análisis Elecsys pTau217, destinado a ayudar a identificar la presencia de patología amiloide compatible con el alzhéimer en personas de 55 años o más con signos, síntomas o quejas de deterioro cognitivo. La prueba analiza una forma específica de la proteína Tau, uno de los dos principales cambios proteicos asociados a la enfermedad junto con la acumulación de beta-amiloide.

¿Qué mide el análisis?

El biomarcador que analiza la prueba es una fracción específica de la proteína Tau: la Tau fosforilada en el aminoácido 217, conocida como pTau217. Según explica el especialista, esta proteína está relacionada con los procesos que tienen lugar en el alzhéimer y presenta una elevada correlación con los depósitos de proteína amiloide.

García Ribas afirma que la prueba "tiene una capacidad de detección de la enfermedad de un 80 por ciento, con lo cual no es diagnóstica por sí misma". En consecuencia, el resultado debe formar parte de una evaluación clínica más amplia y no interpretarse como una confirmación automática de que una persona tiene alzhéimer. De hecho, a su juicio, ese dato en la práctica clínica podría ser algo menor, alrededor del 75 por ciento. Eso significa que la prueba no permitiría evitar las pruebas invasivas en todos los pacientes.

Así, la diferencia fundamental está en la facilidad de acceso. La punción lumbar requiere una técnica invasiva, mientras que el biomarcador sanguíneo se obtiene mediante una extracción convencional. "Esto es técnicamente mucho más sencillo", explica. En otras palabras, la revolución puede estar menos en cuándo se puede detectar la enfermedad que en cómo de fácil resulta hacerlo.

Y es que una de las principales expectativas asociadas a los análisis sanguíneos es que permitan reducir la utilización de técnicas más complejas, como la tomografía por emisión de positrones (PET) o el análisis del líquido cefalorraquídeo obtenido mediante punción lumbar. El especialista de la SEN considera que el objetivo a medio plazo será reducir especialmente la necesidad de recurrir al líquido cefalorraquídeo, aunque "todavía es prematuro plantear una sustitución completa".

En su opinión, probablemente seguirá siendo necesario recurrir al análisis del líquido cefalorraquídeo en una parte de los pacientes, especialmente en aquellos en los que el resultado sanguíneo no permita establecer una conclusión suficientemente clara.

España ya está incorporando los biomarcadores sanguíneos

La llegada de estas tecnologías a Estados Unidos también plantea la cuestión de cuándo estarán disponibles en España. Según el portavoz de la SEN, la incorporación de los análisis de sangre para alzhéimer ya ha comenzado en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y que las tecnologías de diagnóstico mediante sangre ya se están utilizando de manera gradual en Unidades de Memoria españolas.

El siguiente paso podría consistir en utilizar estos análisis como una primera herramienta de cribado entre personas que presentan síntomas compatibles con alzhéimer, aunque el especialista considera que todavía no se ha llegado a ese punto de forma generalizada. "Probablemente ya empecemos a dar el salto a sólo utilizarlo en sangre como despistaje inicial", apunta, aunque subraya que actualmente la validación se ha realizado en poblaciones concretas.

El gran reto: garantizar la calidad

Para que los análisis sanguíneos puedan extenderse por todo el sistema sanitario, la SEN considera fundamental garantizar que los resultados sean comparables y fiables independientemente del laboratorio en el que se realicen. García Ribas recuerda que uno de los problemas históricos de este tipo de biomarcadores ha sido precisamente el control de calidad y la existencia de diferencias entre laboratorios. La expansión de estas pruebas exige, por tanto, estándares suficientemente homogéneos en Atención Primaria, especializada y Unidades de referencia.

En este sentido, considera que los avances tecnológicos están permitiendo acelerar notablemente el desarrollo y la implantación de los biomarcadores. Según explica, mientras el desarrollo de las técnicas basadas en líquido cefalorraquídeo llevó alrededor de 15 años, el desarrollo de las tecnologías sanguíneas ha avanzado mucho más rápidamente.

La posibilidad de sustituir pruebas más complejas por un análisis de sangre también lleva aparejada la expectativa de una reducción de costes. Sin embargo, la SEN pide cautela. García Ribas considera que el precio es actualmente uno de los principales obstáculos y señala que, de momento, no existe una diferencia clara de coste entre determinados análisis sanguíneos y las pruebas basadas en líquido cefalorraquídeo. La previsión es que el precio pueda reducirse a medida que aumente el uso de esta tecnología, pero no considera que el abaratamiento sea todavía una realidad consolidada.