María del Mar Tomás, microbióloga en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC) y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

María del Mar Tomás, microbióloga en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC) y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Sociedades científicas

España, único país europeo con casos locales de fiebre de Crimea-Congo por estos 5 motivos

Infecciosas anima a reforzar protocolos al tratarse de una enfermedad "enmascarada" de tipo estacional

Publicada

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo tiene un epicentro y es España. De hecho, nuestro país es el único afectado por casos autóctonos de este virus en lo que va de año, de acuerdo con los datos facilitados por el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (Ecdc). En concreto, se habrían detectado tres contagios en total, dos en Salamanca, y el más reciente, a finales de julio, en Ciudad Real.

Lo cierto es que países como Bulgaria, Grecia, Portugal o Albania también habrían identificado contagios en sus territorios, pero ninguno "autóctono y de carácter persistente" como ocurre en España, donde la presencia de las dos especies de garrapatas -Hyalomma lusitanicum e Hyalomma marginatum- capaces de transmitir el virus es "amplia", según expone María del Mar Tomás, microbióloga en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC), al contar con "ecosistemas favorables en el oeste y centro peninsular que favorecen su expansión".

Mayor capacidad diagnóstica

No es el único motivo según indica la también portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Nuestro país habría demostrado una mayor sensibilidad en cuanto a vigilancia epidemiológica, "diagnosticando más, probablemente, que en otras zonas de Europa", explica Tomás. No obstante, la experiencia ganada en los últimos años demuestra que puede haber una circulación abundante de la enfermedad en fauna silvestre -como ciervos y jabalíes, ganado u "otros hospedadores de garrapatas" pero no ser visible por estar "enmascarada".

El aumento de los termómetros año tras año también habría creado un caldo de cultivo ideal para la expansión del virus. Aunque primavera y verano son las épocas donde más prolifera este virus, las temperaturas y las condiciones ambientales que registra España "pueden hacer que las garrapatas prolonguen la actividad estacional" y pase a haber una "circulación persistente" en esta franja del calendario. Cabe señalar, eso sí, que este virus, pese a presentar casos esporádicos, está establecido en "determinado ciclo ecológico español" lo que hace que la distribución del riesgo se focalice en algunas comunidades autónomas y en determinados colectivos relacionados con el trabajo en estas zonas rurales, como ganaderos, agricultores, veterinarios o cazadores.

Medidas de protección

Esta aparición cíclica del virus y su mayor circulación en ciertos periodos estacionales como el estival llevaría a plantear un refuerzo de las medidas de prevención y seguridad a ojos de la experta, ya que, pese a que el riesgo de contagio es bajo, la letalidad asociada a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es "alta" -hasta un 40 por ciento- por lo que existiría "un riesgo individual muy importante" en aquellas personas que realizan actividades de manera rutinaria en el ambiente rural. "Está claro que los sistemas de detección y vigilancia están funcionando porque los estamos detectando. Hay que seguir por esta vía y utilizar PCR, la técnica molecular de detección el virus, ante cualquier caso sospechoso", sostiene la profesional, quien lejos de alarmar, cree que hay que seguir insistiendo en la adopción de medidas de protección adecuadas, especialmente en estos escenarios con mayor amenaza.

En este sentido, recomienda realizar una "revisión corporal siempre después de realizar actividades rurales" para detectar la presencia de garrapatas, y en tal caso, realizar "una extracción correcta" del ácaro. También anima a realizar una consulta temprana en los servicios de salud ante la aparición de fiebre y síntomas sistémicos durante los primeros quince días posteriores a la realización de la exposición rural de riesgo. Esta enfermedad se presenta de forma brusca, con fiebre alta, dolores musculares, mareo, rigidez de cuello, dolor lumbar, cefalea y sensibilidad a la luz. En los primeros días pueden aparecer también náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, seguidos de cambios de humor repentinos y confusión mental.