Médica.
Las médicas registran 20 años más de vida potencial perdida por defunción que el resto de mujeres
El cáncer, las patologías cardiacas y el suicidio son las principales razones tras este escenario
Y además: El cáncer y las patologías cardiovasculares se sitúan como las principales causas de muerte del médico
La muerte forma parte de la vida. En definitiva, a todos nos llega. Sin embargo, los hábitos de vida pueden acelerar o retrasar dicho acontecimiento. También puede influir la profesión. Un estudio conjunto de la Organización Médica Colegial (OMC) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa la edad media de fallecimiento de los médicos en 72,9 años, frente a los 78,6 de la población general. Esta diferencia responde directamente a la juventud de la actual plantilla sanitaria, un factor demográfico que también contextualiza el dato más llamativo del informe: las médicas registran 20,68 años más de vida potencial perdida por defunción en comparación con las mujeres ajenas al sector
El informe sitúa la edad media de fallecimiento de los médicos en 72,9 años, frente a los 78,6 de la población general. Esta diferencia responde a la estructura demográfica más joven del colectivo médico actual, que al estar fuertemente feminizado en las últimas décadas concentra estadísticamente sus fallecimientos a edades más tempranas. El análisis 'La mortalidad de los médicos en España (2003-2022)' revela que la media de vida potencial perdida por defunción, contemplando todas las causas de muerte, resulta 5,60 años superior en la plantilla facultativa respecto a la ciudadanía. Esta variable alcanza los 20,68 años en el caso de las médicas frente a las mujeres fuera del colectivo, mientras que la brecha se reduce a solo 0,61 años perdidos entre los profesionales varones.
Pese a este impacto prematuro, el estudio recuerda que la tasa de mortalidad global resulta menor en el sector sanitario que en el total de habitantes del país. "La profesión médica tiene una paradoja. Tenemos la probabilidad de vivir más años, pero si nos afecta alguna causa específica, morimos antes", matiza uno de los coordinadores de la investigación y psiquiatra del Hospital Clínic de Barcelona.
El impacto del cáncer
El principal motor tras esta pérdida de años potenciales es también la causa de fallecimiento más frecuente de la profesión. Las neoplasias malignas provocan una pérdida media de 4,54 años de vida por defunción, una cifra que se dispara hasta los 16,71 años en el caso de las doctoras. Su efecto se modera en los médicos varones, en los que el cáncer recorta 1,61 años.
Ninguna otra patología alcanza los niveles oncológicos, aunque le siguen las dolencias del corazón al suponer un recorte global de 0,61 años. La tercera causa recae en el suicidio, que reduce la vida del médico en 0,31 años. Esta secuela golpea con más fuerza a las facultativas, que registran 1,44 años perdidos por este motivo. Las tasas de suicidio de estas profesionales superan a las del resto de mujeres en franjas de edad específicas de su etapa joven y mediana, si bien el riesgo global no arroja una diferencia estadísticamente significativa frente a la población general.
¿De qué mueren los médicos?
Respecto a las demás causas de mortalidad, la Covid-19 acorta la vida potencial de los facultativos en 0,20 años; el aneurisma aórtico, en 0,11 años; los accidentes, en 0,10 años; las neoplasias benignas, en 0,09 años; el párkinson, en 0,03 años, y la neumonía, en 0,01 años. Por el contrario, enfermedades como el alzhéimer, la diabetes o las patologías respiratorias crónicas presentan valores negativos en esta métrica. Esto confirma que generan una menor pérdida de años prematuros entre los sanitarios en comparación con la ciudadanía que padece esas mismas dolencias.
Los motivos que desencadenan la defunción de los sanitarios no varían respecto al resto del país, ya que coinciden con las patologías más letales para la población general. El informe se fundamenta en las 27.000 muertes de médicos registradas a lo largo de dos décadas. Para lograrlo, los investigadores revisaron exhaustivamente los certificados de defunción custodiados por la OMC, consolidando un proyecto que permite radiografiar la mortalidad del sector y establecer medidas eficaces de prevención laboral.