Una madre dando lactancia a su hijo

Una madre dando lactancia a su hijo / Imagen de Envato

Sanidad hoy

La lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses se desvanece en un SNS sin medios y unos permisos que se quedan cortos

Pediatras y matronas hablan de las carencias existentes en nuestro sistema de salud para garantizar las recomendaciones institucionales

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Es la mayor recomendación que reciben las mujeres que van a ser madres: si es posible -y lo desean-, hay que optar por la lactancia materna exclusiva y mantenerla hasta los seis meses. Pediatras, ginecólogas y matronas divulgan, una y otra vez, los beneficios que aporta la leche materna a la madre y al bebé, cubriendo todas sus necesidades nutricionales, inmunológicas y emocionales. Lo hacen siguiendo los consejos de innumerables organismos, desde la Asociación Española de Pediatría hasta la Organización Mundial de la Salud, pasando por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, aunque la lactancia materna exclusiva se haya establecido satisfactoriamente en los primeros meses del niño, la duración de los permisos retribuidos y la sobrecarga de un sistema sanitario que apenas las puede acompañar en este periplo conforman un muro, en muchas ocasiones, difícil de sortear para las mujeres trabajadoras que quieren continuar dando el pecho a sus hijos. Pese a ello, desde el Gobierno enfrían la posibilidad de impulsar nuevos permisos que permitan una mejor conciliación. Además, el Ministerio de Sanidad ha sacado a consulta pública, este mismo verano, un proyecto de real decreto para acotar la publicidad de las leches para bebés y prohibir la entrega de muestras tanto a profesionales como a los padres.

Según el Informe monográfico sobre Alimentación de la Encuesta de Salud de España (ESdE 2023), elaborado por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE), la lactancia materna a los seis meses de vida ha aumentado más de un 70 por ciento en España desde 2006, pasando del 38,8 por ciento al 66,3 por ciento en 2023. El incremento, de 27,5 puntos porcentuales, incluye tanto la lactancia materna exclusiva como la mixta, destaca el documento del que ha informado, este mismo jueves, el organismo liderado por Mónica García. Asimismo, afirma, "la lactancia exclusiva prácticamente se ha duplicado en este periodo, pasando de alrededor del 25 por ciento en 2006 al 47 por ciento en 2023".

Unas cifras positivas que, sin embargo, no son suficientes. Además, están condicionadas por aspectos sociales que destaca el ministerio, que afirma que el aumento de la lactancia materna exclusiva ha sido especialmente intenso entre las clases sociales menos favorecidas. "A los seis meses se han reducido las desigualdades, aunque la reducción de la lactancia a lo largo de los primeros meses sigue siendo más acusada en las clases sociales menos favorecidas. Estas diferencias pueden estar relacionadas con las condiciones laborales, las posibilidades de conciliación y el acceso al apoyo profesional", concisa. A nivel mundial, según datos de la Organización comandada por Tedros Adhanom Ghebreyesus; desde 2012 la tasa de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses ha pasado del 37 a más del 47 por ciento y, en los últimos cinco años, la prevalencia de la lactancia materna hasta los dos años ha aumentado del 38 al 50 por ciento.

Lo cierto es que la posición institucional resulta unánime a la hora de priorizar la lactancia materna como estrategia de prevención de patologías posteriores. "Es el único alimento dinámico capaz de adaptarse a las necesidades particulares de cada recién nacido", defiende Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. "No es algo que digamos las matronas para tratar de convencer o presionar a las madres, sino que es algo que deriva de lo que ahora la ciencia conoce sobre la nutrición óptima de los bebés", ratifica, en esta línea, Aimón Sánchez Molinero, matrona del Hospital Universitario de Canarias (CHUC) en Tenerife y miembro de la Sección Hospitales de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN). De hecho, "ninguna leche materna es igual a otra, ni siquiera para un mismo bebé, y en distintos momentos del día", haciendo que sea "imposible de reproducir o imitar por una fórmula comercial", expone.

Por ello, aún dejando claro que la leche materna y la de fórmula no suponen, de base, dos opciones equivalentes o "intercambiables", ya que la primera es "la mejor opción para los bebés por definición", Sánchez Molinero reconoce que hay que diferenciar entre las necesidades nutricionales del bebé y las circunstancias personales de cada mujer. "No tiene que ser, por definición, la mejor decisión para todas las madres", resume, al hablar de la culpabilidad que, a menudo, se asocia a la determinación -ya sea impuesta o voluntaria- de no dar el pecho al bebé.

"La lactancia no puede ser cosa solamente de la madre. La lactancia es una cuestión de salud pública que tiene que ser sostenida por toda una sociedad"

La lactancia materna tiene premio económico

La OMS y UNICEF reconocen, además, la lactancia materna como "una inversión clave para la salud, el desarrollo y la equidad". Amamantar, afirman, "reduce costes en atención sanitaria, estimula el desarrollo cognitivo, impulsa las economías y sienta las bases de un crecimiento saludable". Y es que la lactancia materna no solo es saludable para madre e hijo: también tiene premio económico. Muestra de ello es el reciente comunicado que publicó la OMS con motivo de de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en el que apelan a la ciencia para demostrar que existen intervenciones costoeficaces en este ámbito, "entre ellas el apoyo especializado a la lactancia materna en los servicios de salud, el asesoramiento fuera de los centros de salud, las políticas de protección de la maternidad y la protección frente a la comercialización abusiva de productos que sustituyen la leche materna, como los sucedáneos de la leche materna", advierten.

Los beneficios económicos de la lactancia materna, afirman desde la Organización Mundial de la Salud, son considerables. "Aumentar su práctica podría evitar cada año casi 400 000 muertes de niños y niñas y unas 140 000 defunciones maternas". Según las estimaciones, "cada dólar estadounidense invertido en promover la lactancia materna genera 59 gracias a la reducción de los costos de la atención de salud, la mejora del desarrollo cognitivo, el aumento del nivel educativo y el incremento de los ingresos a lo largo de la vida".

Sin embargo, aún queda recorrido por hacer. "La cobertura de los servicios de apoyo a la lactancia materna sigue siendo baja, las políticas no se hacen cumplir de manera uniforme y la calidad de los servicios suele ser insuficiente, especialmente en los países de ingresos bajos y en zonas afectadas por inestabilidad o crisis humanitarias", advierte la OMS, que llama a "reforzar los sistemas de salud para ofrecer a las madres y a sus recién nacidos un apoyo de calidad a la lactancia materna" y a "invertir en permisos de maternidad remunerados y en políticas laborales que favorezcan la lactancia materna", entre otras cuestiones.

"A las madres se lo ponemos muy complicado. Las estamos volviendo locas, porque queremos seis meses de lactancia materna exclusiva, pero a los cuatro meses, tienen que trabajar. ¿Y el bebé?"

Es en este punto donde, como experta en lactancia, Sánchez Molinero, señala las carencias -"sociales y culturales" que presenta el Sistema Nacional de Salud y el contexto sociopolítico nacional, que "muchas veces hacen insostenible" mantener este tipo de alimentación y llevar adelante las recomendaciones institucionales. "A las madres se lo ponemos muy complicado. Las estamos volviendo locas, porque queremos seis meses de lactancia materna exclusiva, pero a los cuatro meses, tienen que trabajar. ¿Y el bebé?", plantea. Ni siquiera las dos semanas de lactancia disgregadas -con una hora de permiso al día- se alzan como una opción viable, puesto que el bebé, a esa edad, "sigue teniendo tomas frecuentes", explica, convencida de que "la lactancia no puede ser cosa solamente de la madre sino que es una cuestión de salud pública que tiene que ser sostenida por toda una sociedad".

Desde las consultas de Pediatría, asegura Leis, no solo se insiste en los beneficios de dar el pecho sino que también "se explican las principales dificultades que pueden aparecer -en su instauración en el posparto inmediato y en los meses posteriores- y cómo superarlas".

Permisos de maternidad y lactancia en España

Aunque España ha dado pasos de gigante en los últimos años para ampliar los permisos retribuidos de los que se benefician padres, madres y bebés, estos todavía no cubren los seis meses recomendados en la lactancia materna exclusiva. Preguntado por la posibilidad de ampliarlos hasta la fecha recomendada, el Gobierno enfría esta posibilidad, remarcando los avances conseguidos durante la legislatura.

"La promoción, protección y apoyo de la lactancia materna constituye una prioridad para el Ministerio de Sanidad, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de los principales organismos científicos, que recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuación, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, si la madre y el niño o la niña así lo desean", reivindica el ministerio liderado por García. El organismo afirma que el Gobierno es "consciente de la importancia de facilitar la conciliación y favorecer que las familias puedan desarrollar su proyecto de crianza en las mejores condiciones posibles". Por ello, afirma, ha impulsado en los últimos años una ampliación progresiva de los derechos vinculados al nacimiento y cuidado de los hijos e hijas. "Desde 2021, ambos progenitores disponían de un permiso retribuido de 16 semanas, equiparado para madres y padres. En 2025, este permiso se ha ampliado hasta las 19 semanas por progenitor, reforzando la protección de las familias y favoreciendo una mayor corresponsabilidad en los cuidados", subraya.

En el mismo avance se detiene el Ministerio de Trabajo, que hace hincapié en que "hace justo un año, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley para incrementar en tres semanas el permiso por nacimiento y cuidados, que se añadía al permiso de lactancia". La ampliación a diecinueve semanas del permiso de nacimiento en España, destaca, "permite que nuestro país se alinee con los Estados europeos con permisos de maternidad más largos y flexibles, y nos sitúa entre los países con permisos parentales más amplios y equitativos del mundo".

Cabe destacar que, sobre el papel, en 2025 se amplió el permiso de nacimiento a 17 semanas y se fijaron dos semanas de permisos retribuidos para cuidados. Es decir, la ampliación a la que hacen mención Sanidad y Trabajo es de 17 semanas, en términos generales, a disfrutar durante el primer año del hijo; y dos semanas más hasta que este cumpla 8 años de edad. Por lo que si una mujer decide beneficiarse de las 19 semanas de forma ininterrumpida para poder ampliar la lactancia materna exclusiva, estaría renunciando 'de facto' a dos semanas retribuidas extra a las que se podría acoger hasta siete años después, sin pérdida económica, para cuidar a su hijo.

Desde Sanidad también señalan que, "en 2024, se reconoció como derecho de las personas trabajadoras la posibilidad de acumular el permiso por cuidado del lactante en jornadas completas, una opción que hasta entonces dependía de lo previsto en el convenio colectivo aplicable o de un acuerdo con la empresa". Esta modificación, remarcan, "proporciona una mayor flexibilidad a las familias para organizar el cuidado de sus hijos e hijas durante los primeros meses de vida" Y así es. Sin embargo, aunque las mujeres se acogieran, de forma ininterrumpida, a las 19 semanas más las 2 o 3 semanas del permiso acumulado de lactancia; no llegarían a los 6 meses de lactancia exclusiva recomendada por la OMS.

El tipo de alimentación del bebé, una decisión "apoyada y respetada"

Es por ello que, desde el colectivo pediátrico consideran que "la decisión de dar o no lactancia debe ser libre, apoyada y respetada", más allá de las recomendaciones que se hagan desde el punto de vista médico y/o institucional basadas en la evidencia científica. Por ello, al igual que las matronas, creen que dicha elección debe hacerse "después de recibir la información sobre ambos métodos de alimentación, los importantes beneficios de la lactancia materna, las dificultades que se pueden encontrar en el camino y cómo superarlas", expone Leis. Para la también catedrática de la especialidad resulta vital "apoyar y empoderar a la madre en dicho camino una vez lo ha tomado de forma informada".

Alineada con esta idea de decisión informada, Sánchez Molinero considera clave la forma en la que se aborda dicha conversación con la persona. Lejos de dar nada por hecho, lo primero, afirma, es preguntar a la madre "cómo quiere alimentar a su bebé". En caso de que la mujer no sea partidaria de amamantar, el profesional sanitario debe comprobar que los datos de los que dispone son correctos y su forma de pensar no "está basada en mitos, ideas erróneas" o incluso la falta de una red de apoyo adecuada que posibilite este hábito, sin llegar en ningún caso a cuestionar la elección final. "Los profesionales no somos quién para exigirles a las madres explicaciones sobre sus decisiones o someterlas a juicio. Sin embargo, sí que deberíamos saber acompañarlas, cualesquiera que éstas sean".