Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta.

Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. /Imagen de Pablo Álvarez

Sanidad hoy

En el corazón de las Urgencias del Hospital de Ceuta: "No nos gustan que otros compañeros hablen por nosotros"

Redacción Médica se traslada a Ceuta para conocer de primera mano la situación sanitaria que vive la ciudad autónoma

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Cruzar a primera hora de la mañana las puertas del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta revela una realidad clínica muy distinta al caos pregonado durante las últimas semanas. El equipo médico, exhausto pero completamente operativo, mantiene intacta la normalidad asistencial frente a los repuntes migratorios y desmiente de forma rotunda el supuesto bloqueo de sus instalaciones. Sostenidos por la reciente reincorporación de 25 facultativos tras el periodo estival y el trabajo incesante del área de Enfermería, los profesionales sanitarios de Urgencias, Interna y Primaria asumen en solitario el peso de una plantilla estructuralmente al límite mientras critican que especialistas ajenos al departamento amparen un discurso alarmista que no se ajusta a la carga de trabajo real. “No han bajado a ayudar”, alertan.

El ruido externo choca frontalmente con el ritmo interno de los boxes, donde no se ha tenido que suspender ningún tratamiento ordinario ni se han alterado los turnos de vacaciones reglamentarias. Redacción Médica se ha desplazado in situ al Hospital Universitario de Ceuta para ver de primera mano la realidad que vive un centro que lleva en primera plana desde el salto masivo de inmigrantes que sufrió la ciudad el pasado 31 de julio. Siham, una de las facultativas de Urgencias que ha estado en primera línea durante toda esta crisis, lamenta la actitud de varios colegas de otras especialidades que han acudido a la opinión pública para denunciar una saturación inexistente. "No nos gusta que otros compañeros hablen por nosotros", sentencia la doctora, visiblemente molesta por una injerencia que considera injustificada. El flujo actual responde a un patrón marcadamente nocturno donde predominan las dolencias de carácter leve, con pacientes que, según detalla el propio personal, viven de noche y duermen de día, lo que ha obligado a desplegar cribados separados y dos canales diferenciados de atención para agilizar los diagnósticos y que la población ceutí no se vea perjudicada por esta situación.

Soledad departamental

Esta reorganización táctica del triaje se ha llevado a cabo bajo una profunda falta de apoyo interno por parte del resto del complejo médico. Cuando la gerencia del hospital solicitó refuerzos para aliviar la tensión de la primera línea, ningún médico de las demás plantas bajó a prestar ayuda. La plantilla absorbe este vacío cerrando filas en torno a sus compañeros y destaca el papel esencial del cuerpo de Enfermería, a quienes dedican un elocuente "chapó" por sostener la estructura sin necesidad de multiplicar las guardias.

Siham, acultativas de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta.

Siham, acultativas de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. /Imagen de Pablo Álvarez

A esta orfandad interna se suma el fracaso continuo en la captación de nuevo talento, un problema endémico que convierte a los reclutadores en blanco de las burlas de sus pares debido a la evidente falta de incentivos retributivos para trasladarse a trabajar a la ciudad autónoma.

Frente al desapego de los despachos ministeriales, los trabajadores sí perciben y agradecen el respaldo de la dirección local del hospital y del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), aunque Siham sí reprocha directamente al Ministerio de Sanidad que Ceuta no sea un área difícil cobertura.

La rutina clínica exige además sortear barreras burocráticas y culturales constantes, como la necesidad de triangular la comunicación a través de traductores para comprender a los pacientes. En medio de este escenario de carencias materiales, el equipo opta por un estricto pragmatismo. "Aquí no hacemos política, tratamos con personas y evitamos conflictos", argumenta el colectivo para desmarcarse de cualquier intento de instrumentalizar su labor.

Siham conversando con Óscar López, director de Redacción Médica; y Jesús Arroyo, jefe de Profesiones.

Siham conversando con Óscar López, director de Redacción Médica; y Jesús Arroyo, jefe de Profesiones. /Imagen de Pablo Álvarez

Noches críticas

El punto de máxima vulnerabilidad operativa del hospital se localiza en el área infantil, donde el servicio de Pediatría sobrevive operado por un único médico y una sola enfermera durante el turno asistencial. Es durante la noche cuando este flanco roza el límite de su capacidad, al tener que asumir el ingreso de una media de doce menores no acompañados en cuestión de horas. Estos niños reciben una cobertura sanitaria urgente antes de abandonar las instalaciones bajo custodia de las fuerzas de seguridad, al tratarse de perfiles en situación de desamparo legal que requieren la intervención inmediata de las autoridades. Una situación que lleva al límite a la enfermera que en esos momentos aguarda en el mostrador de Pediatría narra a este diario cómo tras su última guardia terminó “llorando” por la presión que le tocó vivir tras ver a decenas de niños que llegaban al hospital bajo unas condiciones infrahumanas.

La madrugada avanza en la frontera sur y la sala de espera renueva a sus ocupantes sin que el engranaje hospitalario se detenga. Lejos de las polémicas externas, el personal médico y enfermero asume la adversidad como parte de su uniforme y zanja el debate sobre la presión asistencial con una premisa innegociable que aplican frente a cada camilla: "Con estos recursos seguiremos sacando adelante día tras día las Urgencias de nuestro hospital. No vamos a desistir”.

Imagen de las Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta.

Imagen de las Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. /Imagen de Pablo Álvarez