Centro de Salud de Reino Unido.
La desigualdad social se asocia a uno de cada diez casos de cáncer
Un informe publicado en Reino Unido estima que unos 33.800 diagnósticos anuales están vinculados con la privación socioeconómica y más de la mitad de ellos por cáncer de pulmón
Y además: La paradoja española en cáncer: líder europeo en ensayos pero con una espera de casi 500 días en acceso a terapias
La incidencia del cáncer presenta una marcada brecha socioeconómica en Reino Unido. Un nuevo análisis de la organización Cancer Research UK (CRUK), elaborado con datos de 2019 a 2022, estima que alrededor de 33.800 casos de cáncer al año -unos 95 cada día y casi uno de cada diez diagnósticos- se asocian estadísticamente con las desigualdades socioeconómicas. El cáncer de pulmón concentra por sí solo el 54 por ciento de estos casos, con unos 18.300 diagnósticos anuales vinculados al diferencial de privación.
El informe analiza por separado Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte y clasifica a la población en cinco grupos según diferentes índices de privación. Estos indicadores combinan factores como ingresos, empleo, educación, salud, vivienda y criminalidad. En Inglaterra, por ejemplo, la incidencia de todos los cánceres fue un 17 por ciento mayor en el grupo más desfavorecido que en el menos desfavorecido: 694 frente a 592 casos por cada 100.000 habitantes. En Escocia la diferencia alcanzó el 28 por ciento, mientras que en Gales fue del 21 por ciento y en Irlanda del Norte del 16 por ciento.
El cáncer de pulmón concentra más de la mitad de la brecha
El cáncer de pulmón es, con diferencia, el tumor que más contribuye a la desigualdad detectada. CRUK estima que el 37 por ciento de todos los casos de cáncer de pulmón están asociados con la privación, frente al 21 por ciento de los tumores de cabeza y cuello, el 23 por ciento de los de hígado y el 25 por ciento de los de cuello uterino. También presentan diferencias relevantes los cánceres de esófago, estómago y riñón.
Los autores apuntan principalmente al tabaquismo como uno de los factores que pueden explicar este patrón. Las tasas de consumo de tabaco son históricamente más elevadas en las zonas desfavorecidas y, entre las personas fumadoras, quienes viven en estos entornos tienden a comenzar antes y a fumar con mayor intensidad. Un análisis previo citado por CRUK estimó que alrededor de seis de cada diez casos de cáncer asociados con la privación en Inglaterra pueden atribuirse al tabaquismo.
Obesidad y prevención también influyen
El informe identifica otros factores que pueden contribuir a la brecha. El sobrepeso y la obesidad, por ejemplo, son más frecuentes en las áreas desfavorecidas y están relacionados con varios tipos de cáncer. En Inglaterra, el 44 por ciento de los niños de las zonas más desfavorecidas termina la educación primaria con sobrepeso u obesidad, frente al 26 por ciento de los niños de las zonas menos desfavorecidas.
La prevención y la detección precoz también pueden desempeñar un papel. CRUK señala que una menor participación en los programas de cribado de cáncer de cuello uterino y colorrectal en las zonas desfavorecidas podría contribuir parcialmente a las diferencias observadas. Ambos programas permiten detectar lesiones precancerosas que pueden tratarse antes de que evolucionen a un tumor invasivo.
No todos los cánceres siguen el mismo patrón
La relación entre privación e incidencia no es universal. Para algunos tumores ocurre precisamente lo contrario: la incidencia es mayor en los grupos menos desfavorecidos. El informe estima unos 5.500 casos de melanoma, 4.800 de cáncer de próstata y 4.400 de cáncer de mama asociados estadísticamente con una menor privación.
En el caso del melanoma, los autores apuntan, entre otras posibilidades, a diferencias en la composición de la población y en la exposición a factores de riesgo; para mama y próstata también pueden influir las diferencias en el uso del cribado y de las pruebas diagnósticas.
Pero los 33.800 casos no deben interpretarse todos como cánceres que puedan atribuirse directamente a la pobreza. El propio informe señala además algunas limitaciones, como las diferencias entre los índices de privación utilizados, la exclusión de buena parte de los datos de 2020 por el impacto de la pandemia en los diagnósticos y el hecho de medir la situación socioeconómica en el momento del diagnóstico, que no necesariamente refleja las condiciones de vida durante toda la trayectoria de una persona.