Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Archivo - Donald Trump.- Andrea Renault/ZUMA Press Wire/d / DPA - Archivo)

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Archivo - Donald Trump.- Andrea Renault/ZUMA Press Wire/d / DPA - Archivo)

Internacional

Los recortes de Trump merman los CDC y la ayuda exterior en plena ola de brotes infecciosos

El desmantelamiento técnico de los centros y la falta de fondos para la cooperación internacional agravan las crisis sanitarias dentro y fuera del país

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La coincidencia de múltiples emergencias epidemiológicas en Estados Unidos ha encendido las alarmas del sector. El contexto del territorio presidido por Administración Trump cuenta con el desmantelamiento estructural de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la severa reducción de los fondos de asistencia exterior. Unas medidas tomadas por la Casa Blanca en los últimos tiempos y que la comunidad médica internacional ya analiza.

Precisamente, se ha puesto de relieve que la pérdida masiva de virólogos, parasitólogos y epidemiólogos experimentados, sumada al recorte drástico del presupuesto destinado a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y al bloqueo de recursos para vacunas de última generación, ha dejado al organismo regulador central con una capacidad operativa sustancialmente mermada frente al repunte continuado de patógenos como el sarampión, la ciclosporiasis, la legionela, el ébola y el virus del VIH.

Alarma epidemiológica en suelo estadounidense

El territorio estadounidense enfrenta un incremento sostenido de infecciones que pone a prueba los mecanismos locales. Los últimos datos emitidos por los CDC confirman que, en lo que va de año, la cifra acumulada de contagios por sarampión en el país ha alcanzado prácticamente la totalidad de los casos registrados durante todo el 2025.

La expansión del virus ha obligado a las autoridades locales a tomar medidas de emergencia; en el estado de Delaware, la confirmación esta semana de un segundo caso positivo activó un llamamiento público urgente por parte de la División de Salud Pública estatal para instar a toda la población no vacunada a acudir de inmediato a los centros de inmunización.

A la amenaza de la rubéola y el sarampión se añade la propagación de la ciclosporiasis, una infección parasitaria intestinal caracterizada por cuadros de diarrea severa e hidroelectrolítica. Este brote afecta de manera coordinada a múltiples estados del país y ha encendido alertas transfronterizas tras detectarse casos vinculados en México.

Paralelamente, en la ciudad de Nueva York, un brote de la bacteria Legionella ha ocasionado ya la muerte de cinco personas, evidenciando las grietas en los controles sanitarios ambientales y en la supervisión epidemiológica urbana.

Desguace técnico y pérdida de expertos en los CDC

La acumulación de estas crisis sanitarias coincide de forma directa con las medidas drásticas adoptadas por el Ejecutivo federal. Según una investigación publicada por el diario británico The Guardian, la decisión de la Administración Trump de desmantelar de forma efectiva la estructura de la Usaid el año pasado provocó una pérdida inmediata de aproximadamente 40 millones de dólares en la partida presupuestaria que los CDC destinaban al combate de la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas.

Esta restricción financiera derivó en el despido directo de 35 de los 73 empleados de dichas divisiones especializadas. Aunque el programa logró recuperar posteriormente cuatro millones de dólares, la viabilidad de sus operaciones sigue sumida en una profunda incertidumbre. Ex altos cargos de los CDC consultados por The Guardian han advertido de que los profesionales despedidos no eran personal administrativo prescindible, sino varios de los principales expertos del país en parasitología general.

"Las metodologías de laboratorio, la microscopía y el personal especializado son idénticos para el conjunto de enfermedades parasitarias; al recortar en malaria, el conocimiento técnico global cae drásticamente", detalla Rick Jernigan, antiguo alto responsable de los CDC, quien sostiene que la pericia técnica para investigar patógenos como la Cyclospora es idéntica a la empleada contra la malaria.

Como consecuencia directa de estos despidos, el laboratorio especializado de los CDC dedicado exclusivamente a la investigación y diagnóstico de la ciclosporiasis ha visto reducida su plantilla de once científicos a solo tres.

Una erosión idéntica afecta a las áreas de patógenos de alta peligrosidad, donde la cantidad de especialistas en viruela del mono (mpox) y ébola que permanecen en plantilla se ha reducido a mínimos.

Investigación frenada y bloqueos autonómicos

El repliegue de la Administración Trump no se limita al recorte de personal de laboratorio. Las partidas millonarias destinadas a la investigación y desarrollo de vacunas de ARN mensajero (ARNm), consideradas estratégicas por los expertos epidemiológicos para hacer frente a eventuales pandemias futuras, han sido congeladas o canceladas de forma sustancial.

A esta parálisis federal se suma una reconfiguración legislativa interna: más de la mitad de los estados del país han aprobado leyes que restringen legalmente las atribuciones de las autoridades de salud pública para decretar medidas de emergencia, confinamientos o mandatos vacunales.

Debra Houry, exdirectora adjunta de los CDC, enfatizó en declaraciones vertidas al diario británico que estas decisiones conllevan una serie de consecuencias colaterales -sean intencionadas o no- que impactan de manera destructiva en la salud colectiva de la ciudadanía estadounidense y del resto del mundo, reduciendo la capacidad de respuesta oportuna ante contingencias previsibles.

Decisiones ideológicas sobre el criterio científico

La diferencia de criterios entre la ciencia y la política genera, según los portavoces consultados por The Guardian, respuestas contradictorias y una falta total de jerarquía y claridad en las intervenciones públicas. Como caso representativo de este desorden organizativo se cita la gestión del brote de hantavirus a bordo del buque MV Hondius.

Inicialmente, los técnicos permitieron a los pasajeros realizar la cuarentena en sus domicilios particulares; no obstante, la instrucción fue rectificada para exigir el confinamiento forzado en instalaciones de biocontención.

Pese a que un oficial médico de carrera de los CDC dictaminó formalmente que el aislamiento domiciliario resultaba suficiente, el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert F. Kennedy Jr., revocó de manera personal e inapelable la decisión médica e impuso el criterio administrativo.

Impacto global: Ébola en el Congo y retrocesos en sida

El repliegue presupuestario de Washington extiende sus consecuencias mucho más allá de las fronteras norteamericanas. En la República Democrática del Congo, el brote epidémico de ébola ha superado ya la barrera de las mil víctimas mortales.

Organismos sobre el terreno confirman que el control del virus se está tornando significativamente más difícil debido al acusado descenso de personal sanitario especializado desplegado por las agencias internacionales, misiones cuyo financiamiento dependía de forma histórica de las aportaciones del Gobierno estadounidense.

Simultáneamente, la Conferencia Internacional sobre el Sida, celebrada estos días en Río de Janeiro, ha dedicado sus sesiones plenarias a analizar el impacto devastador que la congelación y tijeretazo a la ayuda internacional impuestos por la Administración Trump está causando en los programas mundiales de tratamiento y prevención del VIH. Los delegados congregados en la cumbre brasileña han denunciado que la paralización de estas transferencias pone en riesgo inmediato dos décadas de avances continuados en la contención en países en desarrollo.