MARÍA JOSÉ CAMPILLO, MÉDICA SINDICALISTA DE CESM REGIÓN DE MURCIA
Dom 16 febrero de 2020. 13.40H
Con fonendo y pluma
Hace ya unos cuantos años, allá por el 2010, un día de mayo, los empleados públicos asistíamos atónitos a las declaraciones del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que nos decía que íbamos a tener un recorte importante de nuestras retribuciones, que este recorte, además, no sería aritmético, sino que se ligaría a la categoría profesional, siendo así que la categoría A asumiríamos el mayor recorte de todos. Aquel mayo de 2010 se sentó un peligroso precedente: el poder bajar salarios de forma unilateral, sin ningún tipo de negociación, gracias al artículo 30.10 del EBEP, ratificado, además, por algunos sindicatos.

Aquella bajada de salarios dio lugar a algunas paradojas: los MIR, siendo categoría A pero con salarios bastante menos cuantiosos al ser médicos en formación, recibieron el mismo zarpazo en sus nóminas que el resto de médicos. Las pagas extras, que ya de por sí no se correspondían con una nómina mensual completa como ocurre en muchas empresas, sufrieron un tijeretazo importante y con la paradoja de que categorías por debajo de la A tenían un sueldo base y trienios mayores. Este agravio se ha ido consolidando en el tiempo con la sucesión de distintos gobiernos, de signos distintos, que lo han mantenido sin variación. A estas alturas, con la excusa de una crisis que ya pasó, a los médicos se nos ha dejado de pagar 12.000 euros solamente en concepto de pagas extra. A esto, tendríamos que sumar los demás recortes (que tampoco han sido revertidos) para conocer la cuantía total de una agresión económica que se mantiene sine die.


"Los MIR recibieron el mismo zarpazo en sus nóminas que el resto de médicos"


La crisis pasó y los recortes se han ido manteniendo como si ya formaran parte de nuestra idiosincrasia, ya que ni gobiernos ni políticos, hablan de ellos. Las agresiones a la profesión, y a la Sanidad en general, no han dejado de sucederse. En el año 2018, el Gobierno firmó un acuerdo, de nuevo con algunos sindicatos, que permitieron las bajadas de salarios del 2010. En dicho acuerdo, ligaron algo tan importante como la jornada al déficit de la Comunidad Autónoma. Si una Comunidad tiene déficit… ¿la culpa es de los empleados públicos y son ellos los que deben pagar las consecuencias? No deja de ser una perversión del sistema que el Estado financie asimétricamente a las CCAA.

En estos años, además, la Sanidad se ha convertido en la mayor empresa de trabajo temporal del país… Oposiciones con tasas de reposición que tardan años y años en resolverse han dado lugar a una precariedad generalizada en nuestra Sanidad. Son muchos los compañeros que se encuentran en el albur de la jubilación sin haber conseguido la soñada estabilidad laboral. Años y más años de eventualidades que no te permiten poder planificar el futuro o que te concedan una hipoteca en base a contratos de 3 meses. Y, como no podía ser de otra forma, los mismos sindicatos de los que ya hemos hecho mención, firman un acuerdo para una oferta de empleo público de estabilización de las plantillas, algo que es bueno pero plantean un proceso en el que no hay, ni tan siquiera, compromiso de que los exámenes de una categoría o especialidad se desarrollen, a la vez, en toda España, lo que es malo porque da lugar al turismo opositor (llámese así a los aspirantes que se examinan en distintas Comunidades Autónomas con la esperanza de obtener plaza pero con la paradoja de que pueden sacar más de una plaza que, finalmente, quedarán desiertas porque solamente podrán ocupar una). En el caso de los médicos, la desesperación por conseguir la plaza ha dado lugar a que abunde el turismo de las OPE y la consecuencia de las plazas desiertas. El problema de la precariedad no solo no se ha resuelto, sino que sigue creciendo y las jóvenes promesas de la Medicina, nuestros MIR que acaban la residencia, deciden buscar un futuro en horizontes más halagüeños, dado que España solo les ofrece salarios recortados y una eterna precariedad.

En el caso de los médicos, se suma un problema generado por el déficit endémico de las plantillas de facultativos: la enorme presión asistencial con la que se está trabajando. Guardias extenuantes, consultas con muchos más pacientes de los que se pueden ver con calidad, compañeros viendo pacientes cada dos minutos en Urgencias, en las consultas de Atención Primaria, asumir cupos de compañeros… Todo esto está generando que las no tan jóvenes promesas de la Medicina se planteen abandonar el barco por jubilación anticipada, por abandonar la Sanidad pública, por emigrar buscando poder dar un servicio a la sociedad de calidad... Derivado de este déficit de plantillas, los médicos son obligados a hacer más guardias de las que les corresponden. Unas guardias que, para más INRI, no cotizan para la jubilación ni están bien pagadas. Muchos de estos facultativos ya presentan ansiedad o depresión, consecuencia de estas condiciones laborales tan penosas.

Por si todos estos ataques fueran pocos, sumemos las agresiones que sufren los sanitarios mientras desempeñan su profesión. Esta lacra de las agresiones a personal sanitario va creciendo, cada año, sin que se tomen medidas eficaces. ¿Por qué? Como ya sabemos los empleados públicos y típicamente nos repiten: “No hay dinero”. Al menos, para estas cosas…

Y, cuando ya pensábamos que lo habíamos visto todo, resulta que lo peor aún estaba por venir y por la mera satisfacción de las cuotas de poder de unos y otros, secesionistas y Gobierno actual, se valora el hecho de traspasar las competencias de la formación sanitaria especializada a Cataluña, con todo lo que eso supone. Por un lado, el perjuicio a los catalanes, que van a ver mucho más restringida su oferta de médicos y con formación a la carta. Por otro lado, el perjuicio al resto de España, a la que ni se pregunta ni se le informa de la voladura de un sistema MIR que es la envidia de la mayoría de países de nuestro entorno europeo. A los afectados, que somos los médicos y estudiantes de Medicina de toda España, nos ignoran, nos ningunean y no nos informan de nada, una vez más, aunque luego se saque pecho de que tenemos la mejor Sanidad del mundo a costa, precisamente, de los profesionales, sobre todo de los médicos y no gracias a los políticos.

Añadamos que se está preparando un Decreto de Especialidades donde se deja libertad a las comunidades autónomas para decidir lo que se conoció siempre como subespecialidad y que ahora se llaman Áreas de Capacitación Específica y que, además, propone que se acceda a ella a partir del tercer año de residencia sin tener la especialidad completa y sin que ningún país del mundo te vaya a homologar la especialidad, en el futuro, por no estar completa.

Desde CESM avisamos, muchas veces, que el lobo venía, que había que acabar con los recortes, con la desigualdad entre Comunidades y con la precariedad. Estos avisos, la mayoría de las ocasiones, fueron ignorados parcial o totalmente por nuestros propios compañeros.

Aún no hemos olvidado aquellas manifestaciones que recorrían las calles cuando se puso en peligro la Sanidad pública. No hemos olvidado aquella frase que se hizo famosa: “La Sanidad no se vende, se defiende”.

Ahora, volvemos a avisar: el lobo viene y esta vez puede dinamitar el sistema tal y como lo conocemos y puede acabar con la Sanidad española, la misma que hemos conseguido posicionar en puestos de cabeza en el ranking mundial.

Compañeros, en nuestras manos está impedir que el lobo acabe devorando a las ovejas.