Este miércoles la terrible noticia de la huelga médica indefinida a partir del 28 de octubre ha tenido una actualización que abre una puerta a la esperanza a miles de pacientes, y al propio Sistema Nacional de Salud.

El Foro de la Profesión Médica, con un sentido de responsabilidad que podría decirse 'de Estado', ha propuesto una nueva vía que al menos no lleve a ese precipicio de huelga indefinida que dispararía las listas de espera diagnósticas y quirúrgicas hasta límites catastróficos.

No hay que olvidar que los paros hasta ahora han supuesto ya más de tres millones de consultas e intervenciones suspendidas en toda España, con el consecuente sufrimiento de pacientes, familiares y amigos que viven con incertidumbre, desasosiego y miedo los problemas de salud.

A esto hay que sumar que una huelga indefinida supone para el profesional un menoscabo económico, un desgaste emocional y un deterioro reputacional que son difícilmente aguantables y reversibles.

Con la propuesta ministerial del próximo Estatuto Marco ya en el Congreso, ahora la responsabilidad está en los grupos de la Cámara. A estas alturas es más que obvio que ese texto no va a salir adelante tal y como ha llegado, porque no hay consenso profesional suficiente, ni tampoco político. Lo mejor que se puede hacer es darlo por olvidado y quitar de encima al sistema de salud esa espada de Damocles que es la huelga.

Por eso es una buena idea que se pueda crear ese intergrupo parlamentario que dé como resultado una norma que, aunque no sea del gusto total de cada uno, sí que se acerque lo más posible a todas las sensibilidades.

Los grupos deben ser ágiles en la creación de ese intergrupo parlamentario y honestos para colaborar juntos en armar un nuevo Estatuto Marco. La reforma es urgente: la norma vigente tiene dos décadas y se ha quedado atrás frente a la evolución de la sociedad, las profesiones sanitarias y el propio compromiso laboral de los médicos.

Con las Generales y muchas autonómicas en el horizonte de 2027, puede existir la tentación electoralista de instrumentalizar la ocasión en beneficio propio, pero si son partidos políticos realmente con responsabilidad deben ser conscientes de que no es tiempo de cábalas, sino de pensar en los pacientes y en los profesionales. En definitiva, es tiempo de no dejar que se hunda más el Sistema Nacional de Salud. La historia retratará a cada uno.