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Una red para cooperar en seguridad del paciente, reto pendiente de la UE

La cultura en esta materia ha virado 360 grados en los últimos veinte años

Jueves, 01 de enero de 2015, a las 13:14
Javier Barbado. Madrid
El investigador más citado en España cuando se habla de seguridad del paciente, Jesús María Aranaz, ha transmitido a Redacción Médica la oportunidad estratégica, a diez años vista del estudio nacional sobre la materia más renombrado, el Eneas (2006), de crear “una red de cooperación entre las comunidades autónomas y entre los Estados miembros de la Unión Europea y stakeholders para compartir buenas prácticas en calidad asistencial y seguridad del paciente”. Además, propone que se repita el informe mencionado en el conjunto del país, y no solo como iniciativa de cada comunidad autónoma, “para reorientar las estrategias (…) en el medio hospitalario”.

Jesús María Aranaz.

Las últimas dos décadas, en cuanto a la sucesión cronológica de hechos relacionados con la protección del paciente que acude al centro asistencial, han dado de sí más que todo el tiempo anterior en la Historia de la Medicina contemporánea. Según ha recordado el propio Aranaz, “el origen del reciente interés por la seguridad del paciente se sitúa en la denominada década de la mala praxis que, en Estados Unidos, estaba instalada en el tejido social en los años 70 (…)”. La solución que se dio a ese problema (se calcula que el crecimiento anual de los costes derivados rondaba el 11, 6 por ciento) llegó en forma de dos informes hoy famosos: el Harvard Medical Practice Study, publicado en 1991, y To Err is Human, del Institute of Medicine (IOM, 1999).   

La repercusión de ambos estudios se completó, en España, con el referido Eneas, que se hizo público en 2006 y ha influido sobremanera en la comunidad sanitaria internacional, de acuerdo con Aranaz, quien en la actualidad ejerce como jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Ramón y Cajal de Madrid: “Desde entonces, se han desarrollado diferentes estudios en el mundo que autorizan a la OMS [Organización Mundial de la Salud] a decir que uno de cada diez pacientes sufre algún daño durante su hospitalización (…)”, ha precisado.

Hace apenas diez años y en este contexto, la propia OMS dio pie a la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente que, en virtud del análisis elaborado por Aranaz para este periódico, fue promovido por cinco razones fundamentales todavía hoy vigentes: de índole ética, social, emocional, económica y de coste-eficiencia.

Con relación a la primera vertiente, “todas las comunidades en España han publicado guías para indicarnos el camino que deben seguir los profesionales, pero tal vez merece la pena destacar el compromiso asistencial impregnado de valores y firmado por la Comunidad de Murcia en un sencillo pero extraordinario documento (1), y el de Andalucía (2), pero no menos importante es la Guía de Recomendaciones para la Gestión de Eventos Centinela y Eventos Adversos Graves en los Centros Sanitarios del Sistema Gallego de Salud (3), elaborada para llevar a cabo esa gestión precisamente desde la atención centrada en el paciente, sin por ello olvidar al profesional”.

En cuanto a la segunda, “razones sociales son las que llevaron al Congreso de los EEUU a discutir sobre los errores médicos, su impacto y las medidas preventivas. Del mismo modo, el 13 de diciembre de 2013, la Estrategia Nacional sobre la Seguridad del Paciente en España fue objeto de debate en el Congreso de los Diputados” (4).

En tercer lugar, por emocionales entiende Aranaz aquellas consecuencias en el ánimo del paciente, el profesional y la organización sanitaria de cada evento adverso, y, en este sentido, apela a su propia revisión, de título Repercusión de los eventos adversos en los profesionales sanitarios. Estudio sobre las segundas víctimas (Trauma Fun Mapfre 2013; 24(1): 54-60).

Una horquilla de coste entre 400 y 1.200 millones de euros

Por último, los condicionantes económicos y de coste-eficiencia de la seguridad del paciente deberían hacer reflexionar a todo gestor de la salud, pues, según ha señalado Aranaz, “la horquilla en la que se mueve el monto económico asociado a los eventos adversos en nuestro país va de 400 a 1.200 millones de euros al año”, y, asimismo, “otras estimaciones indican que los costes de la no-seguridad se sitúan en el entorno del seis por ciento del gasto sanitario público”. “Por lo tanto –ratifica– se me antoja más de un mejor uso alternativo de esa cantidad escalofriante de dinero”.

En este sentido, Aranaz también apunta los programas del Ministerio de Sanidad que se han revelado exitosos al disminuir el impacto de enfermedades o complicaciones sanitarias específicas, en concreto el proyecto Bacteriemia Zero, Neumonía Zero y Resistencia Zero (el primero previno 3.800 bacteriemias asociadas al uso de catéter venoso central en las UCI y evitó, se calcula, 342 muertes; el segundo logró que la neumonía compensada con ventilación mecánica en las UCI pasara de una densidad de indicencia de 16,8 por 1.000 días con ese tratamiento a solo 6,9; y la tercera consiguió que la tasa de pacientes con una o más bacteriemias multirresistentes al ingreso en UCI por cada cien pacientes que acudían al hospital, pasara, en los primeros meses de aplicación de la estrategia, de un 4,09 a un 2,17.

Cinco pasos para relanzar la seguridad del paciente

Como colofón a su repaso y análisis, Aranaz sugiere cinco pasos para el avance de la seguridad del paciente en España: “Universalizar la aplicación de prácticas clínicas en todos los centros del SNS; conocer bien la realidad para poder cambiarla, y, en este sentido, repetir el Estudio Eneas; impulsar el cambio en la cultura de seguridad; centrar la atención en el paciente y renovar el compromiso institucional por este aspecto de la práctica sanitaria”. A ello añade el adalid de que la Unión Europea y sus Estados miembros (e incluso los gobiernos tanto de España como de las comunidades autónomas) conformen una red de cooperación de buenas prácticas, asignatura pendiente que terminaría de relanzar la estrategia para eludir los eventos adversos en los centros sanitarios, por desgracia todavía muy diseminados.

ENLACES RELACIONADOS:

Jesús María Aranaz: “España es modélica en seguridad del paciente” (03/04/14).

(1) Documento del Servicio Murciano de Salud

(2) Estrategia del Servicio Andaluz de la Salud

(3) Publicación del Servicio Gallego de Salud

(4) Debate en el Congreso de los Diputados