17 dic 2018 | Actualizado: 18:30

Un Nobel de Química muy ‘sanitario’

Las moléculas reparadoras del ADN han sido ‘mapeadas’ por los galardonados

mié 07 octubre 2015. 13.16H
Redacción. Madrid
El Premio Nobel de Química de 2015 ha sido concedido a Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar, investigadores del Instituto Francis Crick (Reino Unido), Duke University School Medicine (Estados Unidos), y North Carolina University (Estados Unidos), respectivamente, por sus descubrimientos acerca de las moléculas que reparan el ADN celular con indudables aplicaciones médicas, por ejemplo en la comprensión y contención del cáncer.

Anuncio oficial de los premiados por la Academia sueca.

El galardón distingue el trabajo de estos científicos para asignar, a nivel molecular, cómo las células reparan el ADN dañado y salvaguardan la información genética. “Su trabajo ha proporcionado el conocimiento fundamental de cómo funciona una célula viva y de cómo utilizarlo para el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer”, según ha subrayado la Real Academia Sueca de Ciencias.

Los expertos han explicado que, cada día, el ADN se daña por la radiación, los radicales libres y otras sustancias cancerígenas, pero incluso sin este tipo de ataques externos, una molécula de ADN es inestable de forma inherente. Miles de cambios espontáneos del genoma de una célula se producen sobre una base diaria.

Además, los defectos también surgen cuando el ADN se copia durante la división celular, un proceso que ocurre varios millones de veces cada día en el cuerpo humano.

La razón de que el material genético no se desintegre en el caos químico es que una gran cantidad de sistemas moleculares controlan y reparan el ADN de forma continua. Los tres premiados con el Nobel de Química 2015 son pioneros en haber mapeado cómo funcionan varios de estos sistemas de manera detallada.

Los hallazgos de los premiados

A principios de la década de 1970, los científicos creían que el ADN era una molécula extremadamente estable, pero Tomas Lindahl demostró que el ADN se descompone a un ritmo que debería haber hecho imposible el desarrollo de la vida en la Tierra. Esta visión le llevó a descubrir una maquinaria molecular, la reparación por escisión de base, que contrarresta constantemente el colapso de nuestro ADN.

Por su parte, Aziz Sancar ha trazado la reparación por escisión de nucleótidos, el mecanismo que utilizan las células para reparar el daño de los rayos UV al ADN. Las personas que nacen con defectos en este sistema de reparación desarrollarán cáncer de piel si se expone a la luz solar. La célula también utiliza la reparación por escisión de nucleótidos para corregir defectos causados por sustancias mutagénicas, entre otras.

Y Paul Modrich ha demostrado cómo la célula corrige los errores que se producen cuando el ADN se replica durante la división celular. Este mecanismo, reparación de genes, reduce la frecuencia de errores durante la replicación del ADN en alrededor de mil veces. Los defectos congénitos en reparación de genes son conocidos, por ejemplo, para crear una variante hereditaria de cáncer de colon.

Desde la academia sueca han destacado que los tres expertos han proporcionado “ideas fundamentales sobre cómo funcionan las células, los conocimientos que se pueden utilizar, por ejemplo, en el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer”.