Redacción Médica
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Pérez Gil: “Nuestro sistema de contabilidad y auditorías no permite engañar ni tener facturas en los cajones”

Cree que la implantación de los proyectos de cronicidad está al 50 por ciento, aunque advierte de que puede interferir la caída de ingresos fiscales

Lunes, 28 de mayo de 2012, a las 18:36

Óscar López Alba / Imagen: Miguel Ángel Escobar.
Ha sido gerente en varios escalones de la responsabilidad sanitaria, y hace tres años se enroló en un proyecto apasionante de la mano de Rafael Bengoa, como es cambiar un sistema sanitario como el vasco, que estaba centrado en los agudos, para que mirase hacia el crónico. Sentido común y el aprovechamiento de la tecnología han sido algunos de los ingredientes que ha puesto Julián Pérez Gil para mejorar la eficiencia del servicio de salud que dirige, Osakidetza.

¿En qué punto está el conflicto que hubo hace un tiempo entre La Rioja y País Vasco por la asistencia a ciudadanos de zonas limítrofes?

En este momento tenemos un convenio con La Rioja que establece las reglas del juego. Prestamos servicios de carácter más o menos terciario, además de tutorizar el trasplante renal. Por otra parte, ellos nos prestan toda la asistencia a todos los pacientes de La Rioja Alavesa. Con respecto al anterior convenio hemos potenciado en el Hospital de Leza algunos de los servicios de especializada como Traumatología u Oftalmología que representaban el 45 por ciento de las consultas que iban a La Rioja, con lo que estamos absorbiendo más demanda que la estamos generando.

¿Cómo está la atención en zonas limítrofes?

¿Qué percepción hay del RD 16/2012 desde País Vasco?

Este convenio tiene una validez hasta el 31 de marzo de 2013, y esperamos que para esa fecha esté solucionado lo que el Ministerio se ha comprometido a crear, que es un fondo de asistencia sanitaria para desplazados en zonas limítrofes. Esperamos esa solución global, porque es un problema que se da en toda España.

Hay que recordar que en el País Vasco atendemos a población de varias zonas limítrofes de distintas autonomías, como Navarra, Cantabria o Castilla y León, y al final tenemos un saldo positivo en este sentido, porque atendemos a más ciudadanos de otras autonomías que nuestros salen a otros sistemas.

¿Cómo se ve el real decreto 16/2012 desde País Vasco?

Nosotros partimos desde una situación muy diferente respecto a otras autonomías, en lo que se refiere a solvencia. No tenemos deudas ni a corto ni a largo plazo con proveedores. Tenemos un sistema de contabilidad y de auditoría que no nos permite engañar y tener facturas en el cajón. Con lo que no necesitamos medidas de copago que quiten cartera de servicio a los pacientes, por lo que el decreto en sí mismo no nos da una ventaja en ningún sentido. Si tuviéramos que aplicarlo, lógicamente nos generaría un ahorro a corto plazo, pero entendemos que sanitariamente puede generar graves problemas en el futuro con unos pacientes que vean restringida la asistencia sanitaria porque tengan que pagar.

En País Vasco hemos echado cuentas y con este real decreto creemos que podemos ahorrar unos 33 millones de euros, que es menos de lo que hemos ahorrado en la reducción de estancias hospitalarias en 2011 con respecto a 2009. En estos dos años hemos ahorrado 42 millones porque hemos aumentado la hospitalización en domicilio, por mejora de continuidad de cuidados, dando más importancia a Primaria, algo que provoca menos reingresos.

Por otra parte, hay una cuestión jurídica, que lo está estudiando el Gobierno vasco, que es la posibilidad de recurrir este decreto por invasión de la autonomía. Y por otro lado este decreto promulga una excepcionalidad que no vemos que se dé por ningún lado, más aún cuando alguna de sus medidas se están retrasando su entrada hasta en un año, como es el caso de los APD. Si fuera una situación tan excepcional, no se retrasarían tanto.

¿Cuál es el papel de la tecnología en el sistema sanitario?

¿En qué porcentaje está lista la estrategia de crónicos?

¿Qué papel cree que va a jugar la tecnología en los sistemas sanitarios del futuro?

Muy importante. Cuando llegamos en 2009 estábamos en algunos aspectos retrasados respecto a otras comunidades autónomas. Por ejemplo, en el tema de la receta electrónica, de lo que no había casi nada. También estamos desarrollando el programa de la historia clínica digital, como el Osabide Global, que es una plataforma única para Primaria y Especializada. También tenemos proyectos de teleasistencia muy importantes, y entre ellos Osarean. Y en cuanto a la telemedicina hay varios proyectos, como Teki, que nació como idea de Osakidetza y Microsoft, que ha incorporado a Acceture a través de un concurso de compra innovadora. Es un proyecto que va a permitir interactuar al paciente exclusivamente con la televisión, con la tecnología Kinnect de la PlayStation. Poder acceder a través de la televisión a Osakidetza y ser atendido por un médico y tener ahí una consulta va a permitir un ahorro muy importante. Por ahí está buena parte de la eficiencia del sistema.

¿En qué punto de desarrollo está la estrategia de crónicos, la ‘bandera’ del consejero Bengoa y su equipo?

El proyecto de cronicidad es un proyecto a largo plazo, y ahí es cuando se tiene que evaluar. En este momentos tenemos desarrollados o en desarrollo 14 proyectos. El primero, que es la estratificación de pacientes está al cien por cien. Sabemos qué riesgo de salud tiene cada ciudadano que vive en el País Vasco. Después hay otros menos desarrollados. Si tuviéramos que poner un porcentaje de la implantación de todos los proyectos de la cronicidad podíamos decir que ronda el 50 por ciento. En cualquier caso, sabíamos que en una primera legislatura no íbamos a poder recoger los frutos que realmente pueda dar.

¿Puede la crisis afectar a los programas de Osakidetza?

¿Cree que la crisis económica puede afectar a estos programas de crónicos u a otros que se estén desarrollando?

El problema que hay en estos momentos en el País Vasco es de fiscalidad de ingresos, como creo que hay en buena parte del resto de las autonomías. Pero el Gobierno vasco ha entendido que la sanidad es casi intocable y salvo pequeños ajustes de gestión más dura, por ejemplo en sustituciones o en la retribución en bajas laborales cortas, que ha permitido una reducción del absentismo considerable, está posibilitando que nos mantengamos en unos buenos parámetros y que sigamos extendiendo programas como el de la cronicidad, o el del cáncer de colon. En cualquier caso, si no se recupera pronto el tema de los ingresos fiscales, sí que va a ser un problema.