Redacción Médica
16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 12:50

Nuevo protocolo de atención a los pacientes con ictus

La Comunidad de Madrid introduce novedades en el plan, presentado en el Hospital de La Princesa

Martes, 28 de octubre de 2014, a las 16:16
Jesús Vicioso Hoyo. Madrid

José Vivancos (coordinador de la Unidad de Ictus de La Princesa), Pedro Martínez (director gerente del Summa 112), Mariano Alcaraz (director general de Atención Especializada de la Comunidad de Madrid) y Miguel Ángel Andrés (director gerente del Hospital La Princesa, de Madrid).

Es la segunda causa de muerte, la primera en discapacidad grave en adultos y en hospitalización por causa neurológica y el segundo motivo de demencia. El ictus es uno de los más graves problemas a los que se enfrenta, a diario, la sanidad. De ahí que administraciones como la de la Comunidad de Madrid se hayan volcado por completo para lograr reducir al máximo su impacto en la salud de los ciudadanos. Porque lo cierto es que en los últimos años, los casos por esta patología han aumentado en un veinte por ciento y, sin embargo, la región ha logrado cosechar una de las tasas de mortalidad más bajas del país: 36 fallecidos al año por cada 100.000 habitantes.

De esto tiene buena culpa el desarrollo del Código Ictus, el protocolo que ha logrado aunar los tres ingredientes para que la incidencia de la enfermedad en el paciente sea la menor posible: la rapidez (donde es clave la labor del Servicio de Urgencia Médica de Madrid, Summa 112), la coordinación entre todos los servicios implicados y la especialización. El director general de Atención Especializada de la Comunidad, Mariano Alcaraz, ha hecho un balance muy positivo del protocolo que ha estado vigente desde 2008 y que ha servido para atender a casi 50.000 pacientes, al tiempo que ha presentado su actualización.

En la renovación del plan de actuación frente al ictus tiene un papel esencial la incorporación del neuointervencionismo. Alcaraz ha señalado que se ha garantizado “la absoluta especialización en desobstruir una arteria, que en el fondo es lo que provoca la isquemia cerebral que produce el ictus”, y ha destacado que esto se tiene que hacer “de una manera rápida y segura”. Aalgo que ya ocurre en la Comunidad madrileña gracias a los dos hospitales que hay de guardia las 24 horas de los 365 días del año.

Según ha informado Alcaraz, el plan de actuación se irá revisando para introducir aún más mejoras. De momento, se ha incluido, tal y conforme ha indicado José Vivancos (coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital de La Princesa), la homologación de los centros de ictus de referencia en Madrid, la ampliación del Código Ictus a nueve horas al día sin límites de edad de los pacientes, el registro de ictus de la Comunidad de Madrid, el programa Teleictus (telemedicina aplicada a esta patología, que servirá para ganar tiempo y efectividad), además de la ya referida organización asistencial en red y de manera multidisciplinar para el abordaje del neurointervencionismo.

Siete unidades en la Comunidad

El máximo responsable de Atención Especializada también ha subrayado que la Comunidad ha pasado de cinco a siete hospitales con unidades específicas de ictus (La Princesa, Gregorio Marañón, La Paz, Clínico San Carlos, Ramón y Cajal, Doce de Octubre y Puerta de Hierro) y que ya se trabaja en la posible incorporación, dentro de unos meses, de otros dos centros hospitalarios.

Además, en La Princesa, hospital en el que Alcaraz ha hecho balance del protocolo y ha anunciado su actualización, emprenderá en los próximos días unas obras de mejora de la unidad, que servirán, entre otras cosas, para ampliar de cuatro a seis las camas monitorizadas para lograr más y mejor atención a los pacientes. La unidad de este centro, desde que se creó, ha atendido a más de cinco mil pacientes.

Gracias a las mejoras introducidas en los últimos años, no solo se la logrado reducir la tasa de fallecidos, sino también aminorar las secuelas. Seis de cada diez pacientes atendidos con el protocolo, a modo de ejemplo, evitan ya situaciones dependencia.