Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 13:50

Neumólogos, neurólogos y pediatras reclaman más recursos para el diagnóstico de los trastornos del sueño infantil

La obesidad, el TDAH y la hipertensión son algunas de las consecuencias de un mal sueño

Miércoles, 16 de marzo de 2011, a las 18:43
Marta Gómez. Imagen: Miguel Ángel Escobar. Madrid
Las sociedades españolas de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), de Neurología (SEN) y del Sueño (SES), y la Asociación Española de Pediatría (AEP) se unen en la campaña “Duerme bien, crece sano”, con motivo del Día Mundial del Sueño, que tendrá lugar el próximo 18 de marzo. Estas sociedades reclaman más recursos para el diagnóstico de los trastornos del sueño de los niños, y la atención de padres y educadores sobre la importancia de mantener unos hábitos saludables de sueño. La obesidad, la hipertensión, el trastorno de déficit de atención y el fracaso escolar son algunos ejemplos de la repercusión de las enfermedades del sueño en los más pequeños.

Apneas del sueño, narcolepsia y epilepsia

Cuando el niño tiene unos buenos hábitos de sueño y, sin embargo, presenta dificultades para dormir o somnolencia diurna pueden ser diferentes las causas que lo producen. Desde el punto de vista neumológico, la apnea del sueño podría ser un motivo.

La hipertensión arterial es consecuencia de la apnea del sueño en los niños, según Mª Luz Alonso.

Montserrat Pujol explica cuándo los padres deben sospechar que su hijo sufre un trastorno del sueño.


Un estudio Separ, publicado en 2009, cifra sólo en un 20 por ciento los pacientes infantiles diagnosticados de apnea del sueño en España. A día de hoy podría haber unos 140.000 afectados de los que sólo estarían diagnosticados 28.000. “Este infradiagnóstico es debido al desconocimiento por parte de los padres y educadores, y también a la falta de atención y formación de los profesionales”, afirma Mª Luz Alonso, neumóloga de la Separ.

La narcolepsia también puede ser otra de las patologías, en este caso neurológicas, que afecten el sueño en el niño. Se caracteriza por somnolencia diurna excesiva e incapacitante, que, en ocasiones, se acompaña de cataplejía. “Esta patología afecta una de cada 2.000 personas y se calcula que en España hay unas 25.000 personas sin diagnosticar”, apunta Montserrat Pujol, del grupo de Trastornos del Sueño de la SEN.