Redacción Médica
15 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 16:30

“Los médicos temen a las profesiones emergentes”

El Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos pide al Ministerio que reconozca la labor de los biólogos sanitarios y le insta a ampliar el pacto con los profesionales

Domingo, 29 de diciembre de 2013, a las 16:53
Javier Leo / Imagen: Pablo Eguizábal / Miguel Ángel Escobar. Madrid
El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos (Cgcob), Pere Camprubí, repasa para Redacción Médica los principales obstáculos a los que se enfrentan los biólogos en el sistema sanitario español. Falta de reconocimiento, de regulación en las especialidades y ciertos ‘resquemores’ de las profesiones 'clásicas' hacia su labor emergente en la sanidad, marcan la actualidad de un colectivo minoritario (poco más de 2.000 profesionales en toda España) pero con un peso creciente en los asuntos que conciernen al Sistema Nacional de Salud (SNS).

Pere Camprubí, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos.

¿Cuál es el papel de los biólogos en el SNS?

Los biólogos en el SNS trabajamos básicamente en el laboratorio clínico, aunque también tenemos una presencia relevante en otras áreas como consejo genético, salud pública,  toxicología, reproducción humana asistida o nutrición.

¿Cuáles son los proyectos destacados del Cgcob a corto-medio plazo?

En el campo de la sanidad, junto con los químicos, queremos organizar una jornada para analizar cuáles son las trabas que nos encontramos en nuestro ejercicio profesional. Hemos aumentado plazas y hay demanda de biólogos, pero hay interés en que no seamos visibles. No estamos cuando deberíamos estar en los órganos consultivos. Y deberíamos estar en las comisiones de medicamentos, por ejemplo, porque hay un número importante de biólogos que trabajan en la cadena del medicamento humano y veterinario.

¿Se sienten excluidos?

Sí. Otro ejemplo es el pacto por la sanidad, que es algo político, no es únicamente profesional. Es un tema en el que el Ministerio de Sanidad ha pasado de nosotros y de más profesiones. Está muy bien que se haga el pacto entre el Ministerio y las profesiones sanitarias por antonomasia, pero pienso que se debería ampliar. Creo que a veces, en algún sector de los médicos, ha habido el temor a que las profesiones emergentes, entre ellas la nuestra, intentáramos ocupar y desempeñar un rol que no es el nuestro.

Está muy claro que no se entiende la sanidad sin médicos ni farmacéuticos o enfermeros. Que otro colectivo profesional intente sustituirlos es absurdo. Nosotros no diagnosticamos ni lo hemos pretendido. Facilitamos un dato, una prueba, para que el médico, que es quien conoce al paciente, haga su diagnóstico. Nosotros no pretendemos ocupar ningún espacio profesional clásico. Por lo tanto, el que se nos intente hacer invisibles negándonos la participación en órganos consultivos, en debates, en foros, es negativo porque la gente no se siente reconocida, y el que no se siente reconocido en su profesión trabaja con otro ánimo. Sería mucho más eficiente e inteligente que el SNS reconociera lo que hay, lo que tiene, y no nos excluyese del registro de profesionales sanitarios. Como no hay especialidad no existimos. Esta ocultación, este hacernos invisibles creo que es un error estratégico grave.

Desde la LOPS hay un intento de ocultación, que no de expulsión, porque los biólogos siguen siendo queridos para el sistema. El sistema los quiere, le interesan. Pero se les quiere poner techo, que no se les vea mucho el lomo. Creo que es un error.

La relación institucional con el Ministerio es escasa.

El necesario reconocimiento de las especialidades sanitarias.


¿Cómo es la relación con el profesional médico y el enfermero?

La relación en el ámbito personal y profesional es correcta, no recibo quejas en absoluto sobre este tema. Sin embargo, desde el punto de vista institucional no tenemos apenas relación. Es cierto que es muy distinto el número de profesionales enfermeros, 180.000, por ejemplo, al nuestro, que puede estar entre sanidad pública y privada en unos 2.000. Por tanto podemos decir que la relación institucionalmente no es incorrecta, pero sí muy escasa.

A pesar de esa escasa relación, la del biólogo es una profesión emergente en la sanidad, cada vez hay más en el SNS.

Este año en las pruebas para biólogo interno residente (BIR) hemos pasado de 39 plazas a 42. ¿De qué números hablamos, no? Pero bueno, en el recorte generalizado que ha habido, los hospitales siguen demandando biólogos.

Pere Camprubí en los estudios de Sanitaria 2000.

¿Es el biólogo un profesional coste-eficiente para el SNS? ¿Está preparado para el nuevo enfoque que se le quiere dar a la sanidad española?

Yo creo que sí, y no solamente lo decimos nosotros. Los propios hospitales españoles demandan biólogos. Nosotros empezamos con una docena larga de plazas BIR y ahora estamos en 42. El biólogo tiene una característica única: conoce desde el nivel subcelular y bioquímico, hasta el nivel de poblaciones y ecosistemas. Y cuando digo poblaciones y ecosistemas pienso en salud pública. Esta visión global, integral, solamente está en la licenciatura de Biología. Y esto es bueno para la sanidad porque aporta un enfoque global de los problemas que tiene el cuerpo humano y otros seres vivos, cuando tiene disfunciones, enfermedades, patologías, etc.

¿Los biólogos sanitarios no están, por tanto, sufriendo la crisis de empleo que sí sufren el resto de profesiones sanitarias?

Una cosa es que pasemos de 39 a 42 plazas BIR en un momento de recortes y otra cosa es que los Gobiernos no nos permitan el acceso a la especialización sanitaria en campos en los que podríamos estar, como por ejemplo la salud pública o la toxicología. En el Instituto Anatómico Forense, por ejemplo, hay un cuerpo de biólogos toxicólogos, pero no son profesionales sanitarios porque no tienen acceso a la especialidad sanitaria de toxicología. En anatomía patológica una gran cantidad de análisis de tejidos los hacen biólogos. Ya sé que Anatomía Patológica es mucho más que determinar que un tejido tiene una patología o tiene otra, pero bueno, es una función importante que debe ser reconocida. Queremos que estas especialidades se igualen a la de inmunología, donde sí que tenemos el acceso a la especialidad: hay una rama de la especialidad para médicos y una rama para biólogos. Lo mismo podría ocurrir en reproducción humana asistida. Con el sistema actual se podrían dar circunstancias tales como que, dado el caso, si los premios Nobel James Watson (biólogo) y Francis Crick (médico), galardonados por sus investigaciones sobre el ADN, trabajaran en España, uno sería profesional sanitario y el otro no haciendo lo mismo porque la genética no es una especialidad reconocida para los biólogos. Es algo absurdo.

¿Fuera de España un biólogo sí que puede acceder a estas especialidades?

Es muy complicada la pregunta porque hay especialidades que existen en España y no existen en el resto de Europa y al revés. En Biología es mucho más caótico que en Sanidad. No hay una organización de biólogos europea que se preocupe de estos temas. Es mucho más heterogéneo que lo que ocurre con los médicos, que es una profesión muy regulada. El tema del acceso a la especialización sanitaria es una barrera importante que tenemos para que los compañeros que trabajan en el campo de la sanidad puedan desarrollar su carrera profesional en campos en los que, como no se regula la especialidad, no pueden avanzar.

La colegiación obligatoria es un paso simbólico.

Hay interés en ocultar a los biólogos sanitarios.


¿Qué habría que hacer para suprimir ese obstáculo?

Pura y simplemente que el Gobierno lo organice. Es algo que depende del Gobierno de turno. No hay una voluntad de hacerlo.

Sobre la Ley de Colegios Profesionales ¿qué supondrá la colegiación obligatoria para los biólogos sanitarios?

Desde un punto de vista cuantitativo, de cuotas y demás, poco. Desde un punto de vista simbólico, es bastante. No tenía sentido que un médico o un farmacéutico, por el hecho de pinchar a un paciente para extraerle sangre tengan que estar colegiados, mientras que un biólogo que también pincha y hace exactamente lo mismo para un análisis clínico, no la requiera y campe por sus respetos. Nos parecía contrario a la lógica ideológica de la ley, porque la ley pretende liberalizar, que haya una igualdad en el mercado. Pues si ha de haber igualdad en el mercado, los agentes de la oferta han de estar todos en las mismas condiciones. Si no es así, el mercado ya es imperfecto. Nosotros, con la Ley General de Sanidad de 1986, los biólogos que trabajaran en la sanidad, en lo que fuera, eran profesionales sanitarios. Con la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), de 2003, ya no es así. En nuestro caso solo son profesionales sanitarios los especialistas. Es decir, que el biólogo que está trabajando en reproducción humana asistida no puede ser especialista porque no está regulado para nosotros. Hubo un día que entró en vigor la LOPS y dejó de ser profesional sanitario.

¿Qué implica ese cambio de estatus?

Eso comporta que este profesional no está dentro del paquete de profesionales que tienen obligación de colegiarse. El médico que hace reproducción humana asistida, sí se colegia; el biólogo que hace lo mismo, no. Y así podría poner muchos ejemplos. Desde el punto de partida que era cero, que se reconozca al menos a los biólogos especialistas sanitarios las mismas condiciones que los otros agentes con los que competimos, está bien. Pero claro, nuestra aspiración es llegar al cien por cien de los biólogos que trabajan en sanidad, especialistas o no, que son la mayoría. Incluir ahora esta colegiación obligatoria es un paso positivo para conseguir las especialidades sanitarias que demandamos.

Pere Camprubí.

Hay otros puntos polémicos de la Ley como el de las incompatibilidades ¿qué opinan los biólogos sobre eso?

Las que tienen que ver con las compañías de seguros que tienen una relación económica directa con un cargo directivo en un colegio profesional, las entiendo. También entiendo la del diputado autonómico o nacional, porque puede influir en la legislación. Ahora, yo he sido concejal en un pueblecito de 7.500 habitantes en la provincia de Barcelona durante 14 años y yo no he tenido nunca la sensación que estaba tomando una decisión que fuera tendenciosamente a favor o en contra de una profesión. Diríamos que en el mundo local yo no veo las incompatibilidades. Sobre los cargos directivos, ¿un decano de una facultad es un cargo directivo? ¿Puede ser incompatible? Yo creo que no. Cuando dicen cargos deberían decir qué cargos. Es necesario precisar más las incompatibilidades, pero me parece bien que las haya.

Otro punto espinoso es la tutela del Estado sobre los colegios ¿qué le parece?

Es cuestión de opción ideológica. Se liberaliza por un lado y se controla más por otro. Lo tienen que explicar. A nosotros no nos afecta, no nos importa. Porque nuestros volúmenes económicos no son los volúmenes que permiten determinados juegos y movimientos que se dan en otros colectivos. Actualmente hay conflictos importantes por el manejo del dinero en esos colectivos que no quiero citar. Hay algún punto razonable, como las limitaciones de las cuotas. Hay algún colectivo donde hay que abonar 3.000 euros para formar parte. Si es así, me parece escandaloso. Si somos corporación de derecho público y tenemos unas funciones públicas, es lógico que haya una cierta tutela. Habrá que ver cómo se ejerce, pero desde el punto de vista del Cgcob no hay una oposición frontal.

¿Ni siquiera al tema de que puedan disolver juntas de gobierno si no cumplen correctamente con su función?

Esto sería más complicado, porque me parece que quien debería hacerlo es un juez. De la misma manera que un organismo de la administración central no puede disolver un ayuntamiento, tampoco debería hacerlo con un colegio. A mí me parece que la tutela puede existir, pero el grado de intervencionismo habrá que verlo.

¿Qué le parece que el profesional se pueda colegiar en la provincia que elija y no en la que realice su actividad?

Me parece que la unidad de mercado está por encima de estos reinos de taifas. Si estamos hablando de libre circulación de personas en la Unión Europea es lógico que también lo haya de profesionales en España. Otra cosa es el conocimiento que deba tener una corporación de derecho público de que hay alguien actuando en su territorio pero que está bajo el control deontológico de otra corporación distinta. Esto son temas de organización y comunicación, no de pedir permiso, es pura y simplemente comunicarlo. Me parece bien que alguien colegiado en Tenerife pueda ejercer tranquilamente en Gerona, sin más.

¿Son gremiales los colectivos sanitarios?

Sí. Creo que parte de los resquemores con esta ley vienen del temor a perder determinados privilegios. Los que no tenemos privilegios no lo vemos así. Estar en una junta de colegio y estar en una mutua que contrata con el colegio es complicado de justificar. Sí, hay colectivos que lo que temen es perder privilegios, entre ellos los sanitarios.

Vea aquí la entrevista completa