Redacción Médica
16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 20:10

La dieta mediterránea ‘esquiva’ el tumor de mama

Un trabajo descubre, por primera vez, su capacidad específica para prevenir este cáncer

Lunes, 14 de septiembre de 2015, a las 15:09
Redacción. Madrid
Una investigación española del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn) y coordinada por la Universidad de Navarra, ha descubierto el valor preventivo de la dieta mediterránea contra el cáncer de mama tras observar que, cuando se suplementa con aceite de oliva virgen extra, se reduce hasta en dos tercios el riesgo de desarrollar estos tumores en comparación con una dieta baja en grasas.

Además, se ha comprobado que, cuanto mayor es la ingesta calórica procedente de este tipo de aceite, más se manifiesta  el efecto protector. En concreto, por cada cinco por ciento se reduce hasta un 28 por ciento el riesgo de cáncer de mama.

“Es un hallazgo muy fuerte. Pocas veces tenemos una noticia tan agradable que dar a la sociedad”, ha explicado en rueda de prensa el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública Miguel Ángel Martínez-González, coordinador del estudio e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (Idisna).

La dieta mediterránea se conoce por ser rica en verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva. Hasta ahora se había estudiado la alimentación como uno de los factores de riesgo prevenibles de estos tumores, el más frecuente en mujeres, pero no había evidencia epidemiológica sobre si existían factores dietéticos específicos asociados a un menor riesgo.

El trabajo, que aparece publicado este lunes en la revista JAMA Internal Medicine, se ha basado en un seguimiento de 4,8 años de media a un total de 4.152 mujeres que participaron en el estudio Predimed, que ha servido para analizar los beneficios de esta dieta para la salud.

Un beneficio más con evidencia científica

De hecho, según ha explicado Jordi Salas, coautor del estudio y jefe de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili de Lleida, se trata de “un nuevo efecto demostrado con alto nivel de evidencia científica” sobre los beneficios de esta dieta.

Análisis previos del estudio Predimed ya han demostrado que la dieta mediterránea disminuye la presión arterial, mejora el perfil lipídico, reduce la oxidación y los procesos de inflamación, revierte el síndrome metabólico, disminuye la resistencia a la insulina y previene la diabetes, induce la regresión de la placa de arterosclerosis, reduce el riesgo de fibrilación auricular, previene el deterioro cognitivo y reduce la incidencia de enfermedad arterial periférica y la de enfermedades cardiovascular.

Las participantes, con una edad de entre 60 y 80 años, presentaban un alto riesgo de enfermedad cardiovascular pero no habían desarrollado ninguna al inicio del estudio, y fueron divididas al azar en tres grupos para seguir una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra (1.476 mujeres) o frutos secos (1.285), o bien con una dieta baja en todo tipo de grasas (1.391).

Al concluir el estudio, solo hubo 35 casos de cáncer de mama. Mientras la tasa en el grupo con el extra de aceite de oliva fue de 1,1 casos por cada mil participantes y año, en el grupo de los frutos secos subió hasta el 1,8 y en el grupo control fue de 2,9, lo que muestra “casi el triple de riesgo absoluto de desarrollar estos tumores”, ha señalado Martínez-González.

Los factores de riesgo de cáncer de mama estaban “muy equilibrados” en los tres grupos, tanto hábitos de vida como obesidad, sedentarismo o consumo de tabaco como antecedentes familiares de estos tumores.

Como parte de la dieta mediterránea, se recomendaba el aceite de oliva virgen extra como única grasa culinaria y un alto contenido de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado, carne de ave en vez de roja y sofrito al menos dos veces por semana. Asimismo, se desaconsejaba comer carnes rojas, mantequilla, margarina, nata, refrescos azucarados, dulces y pasteles.

Un litro regalado cada semana

Con la diferencia de que en el primer grupo se les regalaba un litro de aceite a la semana y en el segundo se les suplementaba la dieta con 30 gramos al día de frutos secos (15 gramos de nueces, 7,5 gramos de avellanas y 7,5 gramos de almendras). A los pacientes del grupo control, por su parte, se les aconsejaba que bajaran los niveles de cualquier tipo de grasa.

Para ver que se cumplían estas recomendaciones, las participantes tenían entrevistas cada tres meses con dietistas en las que se sometían a un cuestionario de 137 preguntas sobre los alimentos consumidos, al tiempo que se realizaban analíticas de sangre y orina al azar para constatar la
presencia de ácidos grasos procedentes del aceite de oliva.

De hecho, mientras que en el grupo del aceite de oliva este alimento representaba el 22 por ciento de la ingesta calórica de las participantes, en el grupo de los frutos secos representaba apenas el 12 por ciento del total.

Estudio con “ciertas limitaciones”

La primera autora del estudio y profesora de la Universidad de Navarra, Estefanía Toledo, reconoce que el trabajo tiene “ciertas limitaciones” ya que el número de casos es reducido y no se puede precisar que el efecto protector se deba solo al consumo de aceite de oliva o al total de la dieta mediterránea.

No obstante, ha resaltado, se sabe que el ácido oleico inhibe la expresión de oncogenes y que algunos compuestos presentes en el aceite virgen extra claves frente al desarrollo del cáncer, como el oleocantal, que inhibe el crecimiento y la proliferación celular, la migración celular y la invasividad de las células tumorales en la mama; o la oleuropeína, que aumenta la apoptosis o muerte programada de las células tumorales de la mama.

De hecho, el profesor Martínez-González reconoce que el beneficio está "infraestimado" ya que se ha comparado con una dieta baja en grasas, por lo que si se comparara con la dieta de la población general la disminución del riesgo podría ser incluso mayor.

España, cada vez más alejada de esta dieta

El problema, ha lamentado Jordi Salas, es que en España “nos estamos alejando progresivamente de la dieta mediterránea” ya que hay estudios que demuestran que esta alimentación es menos seguida por la gente joven y, en cambio, cuenta con más adeptos entre los españoles de más edad.

Los investigadores siguen analizando los resultados del estudio Predimed para conocer los beneficios de la dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva frente a otros tumores. Actualmente hay estudios en marcha análisis en cáncer colorrectal, pulmón, próstata y estómago.
Y otro análisis que publicado este lunes en la revista Diabetes Care ha revelado que puede reducir hasta un 44 por ciento el riesgo de sufrir retinopatía en personas con diabetes, un trastorno que es la principal causa de ceguera en estos pacientes.