Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 12:45

El San Pedro trabaja en un ensayo clínico para reducir los efectos del ictus

María Martín ha recordado que el sedentarismo, el tabaco, la hipertensión o el colesterol aumentan el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular

Miércoles, 28 de octubre de 2015, a las 13:51
Redacción. Logroño
La consejera de Salud, María Martín, ha visitado la sección de Neurología del Hospital San Pedro junto al director del Área de Salud del Seris, Juan Ramón Rábade, el gerente de la Fundación Rioja Salud, Javier Aparicio, la neuróloga Marta Serrano y el investigador del Cibir Alfredo Martínez.
 

Martín ha visitado el centro.

En esta sección del centro logroñés se lleva a cabo un ensayo clínico, en el que participan 8 pacientes, para reducir los efectos del ictus, investigación iniciada en el Cibir por el investigador Alfredo Martínez, y que demuestra por primera vez la influencia positiva de un movimiento periódico a lo largo del eje mayor del cuerpo en la prevención del daño cerebral causado por infartos cerebrales.
 
Los investigadores han encontrado que el movimiento de vaivén aumenta el flujo sanguíneo dentro de las venas y las arterias del sistema circulatorio, lo que provoca que las células endoteliales (que revisten la pared interior de los vasos sanguíneos) secreten a la sangre toda una colección de sustancias beneficiosas. Sustancias, que por tanto, podían ser también beneficiosas en el caso de los infartos cerebrales, como finalmente se comprobó en 2009 en un modelo animal.
 
La puesta en marcha de la Unidad de Ictus en el Hospital San Pedro, en 2014, por la que ya han pasado en torno a 500 pacientes, creó la situación favorable para el inicio de este estudio, que pretende reclutar 87 pacientes con ictus isquémico agudo que ingresen en la Unidad antes de 6 horas de iniciarse el proceso.
 
Los pacientes que otorgan su consentimiento al estudio son divididos en tres grupos: el grupo 1 recibe el tratamiento habitual en la Unidad de Ictus sin agitación (es el grupo control); el grupo 2 recibe, además del tratamiento habitual, una sesión de agitación durante 3 horas en el primer día de estancia en el Hospital; el grupo 3 recibe 7 sesiones de 45 minutos cada día.
 
En todos los pacientes se mide, mediante resonancia magnética, el edema y el daño cerebral a la llegada y a los 7 días de iniciarse la enfermedad. Además se evalúa la recuperación de las capacidades mecánicas e intelectuales de los pacientes a lo largo de su tratamiento. Al final del estudio, se estudiará estadísticamente la influencia del tratamiento de agitación sobre el daño cerebral residual y se comprobará si el nuevo tratamiento es útil.