Redacción Médica
20 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 19:15
Lunes, 25 de febrero de 2013, a las 13:10

Redacción. Toledo
El consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, confía en que haber logrado el objetivo del déficit en 2012 permita recuperar la inversión comprometida por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para retomar la obra del nuevo hospital de Toledo, sobre la que el mismo BEI acaba de completar una auditoría. El titular de Sanidad cree que los responsables del BEI volverán a confiar en Castilla-La Mancha y, de ser así, estará la inversión “encima de la mesa” y se podrán reiniciar las obras de un centro cuyo presupuesto se disparó hasta los 600 millones de euros, un coste “Inasumible”.

José Ignacio Echániz.

Por ello, tras replantearse el futuro hospital -que se diseñó para atender a una población cinco veces superior a la actual-, y elaborar un nuevo plan funcional, ahora la tarea que tienen es lograr que vuelvan los inversores, es decir, el BEI y el BBVA, cada uno de los cuales tenía previsto aportar unos doscientos millones de euros, además de los fondos propios de la Junta.

“El factor crítico es la financiación y si se queda el BEI también se quedará el BBVA”, afirma el consejero, quien recuerda el estado de las cuentas que dejó el anterior Ejecutivo socialista. “Un grupo de técnicos del BEI -luxemburgueses, italianos, austríacos- han estado una semana y han hecho una auditoría muy profunda y se han metido a fondo en el nuevo diseño y estamos esperando su contestación”, señaló. En cuanto el Gobierno regional constató que Castilla-La Mancha había cumplido con el objetivo del 1,5 por ciento de déficit “lo primero que hemos hecho ha sido mandarlo inmediatamente a Europa para que el Consejo de Administración del BEI sepa que esta es una comunidad que está cumpliendo”, ha manifestado

Echániz explica que cuando asumió el cargo en julio de 2011 se encontró con que el BEI y el BBVA “no querían seguir financiando el proyecto”, por su envergadura y por los problemas que había tenido la obra, con seis modificados, y el
aumento del presupuesto hasta los 600 millones de euros.

Además, el consejero se ha referido al elevado coste de mantenimiento que hubiera tenido un hospital como el inicialmente diseñado, de 36.000 metros cuadrados, en el que solo la limpieza diaria de los cristales del kilómetro de fachada hubiera superado el coste de mantenimiento de «muchos» de los hospitales de la región. El futuro centro hospitalario de Toledo, que se paralizó hace dos años en el barrio de Santa María de Benquerencia, tendrá una superficie algo más de la mitad del proyectado inicialmente. “Vamos a hacer un hospital razonable, vamos a aprovechar lo que hay construido, vamos a redimensionarlo, rediseñar los espacios y vamos a acabarlo”, ha dicho Echániz, quien ha precisado que si la respuesta del BEI es positiva se sacaría a concurso el proyecto en “poco tiempo” para poder tener terminada la obra en esta legislatura.

Un grupo de empresas se haría cargo de terminar la obra y de gestionar servicios como calefacción, limpieza, seguridad, mantenimiento y el Sescam pondría «el aparato sanitario que ya está en el Virgen de la Salud», edificio que se devolvería a la Seguridad Social.