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El acceso a la terapia innovadora de la hepatitis C es insuficiente

Se estima que entre 480.000 y 760.000 españoles sufren esta dolencia

Domingo, 15 de diciembre de 2013, a las 14:25
Redacción. Madrid
La hepatitis C, también llamada “la enfermedad silenciosa”, se ha convertido en los últimos años en una epidemia. De hecho, se estima que entre 130 y 170 millones de personas están infectadas por el VHC en todo el mundo. En el caso de España, la prevalencia de anticuerpos frente al VHC oscila entre el 1,6 y el 2,6 por ciento, lo que supone que entre 480.000 y 760.000 españoles están infectados por el virus de la hepatitis C. Ante estas cifras, los avances terapéuticos aparecidos en los últimos años son clave, si bien existe un problema en el acceso a estos medicamentos, ya que “solo 9.000 personas infectadas por el VHC fueron tratadas en 2011, tras la disponibilidad de los inhibidores de la proteasa”. En este sentido, un grupo de expertos reunido por MSD en el ‘Foro sobre el Abordaje de la Hepatitis C en España’ han coincidido en reclamar un plan de agilización de la incorporación de las innovaciones terapéuticas.

El presidente de MSD España, Ángel Fernández.

Pero el problema que conlleva esta enfermedad en términos de salud pública no es solo cuantitativo, sino que se ve agravado por el envejecimiento de la población con infección por VHC, que se ve acompañado por el desarrollo de más complicaciones graves. En este sentido, se calcula que entre un 10 y un 20 por ciento de los pacientes desarrollará complicaciones relacionadas con enfermedades hepáticas crónicas y entre un 1 y un 5 por ciento podrá padecer cáncer de hígado. Según los expertos reunidos por MSD, este problema crecerá de forma progresiva y tendrá su punto álgido entre 2020 y 2030. “El aumento de la gravedad es igual a un aumento de costes”, ha asegurado José Luis Calleja, jefe adjunto del Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Puerta de Hierro. Así, en términos económicos se calcula que “el coste medio anual de las secuelas relacionadas con el VHC es de 13.437 euros en el caso de la cirrosis descompensada; de 15.697 euros en el caso de carcionoma hepatocelular, y de 97.850 euros en el caso de que sea preciso un trasplante hepático”.

Ante estas cifras, los avances terapéuticos que se han alcanzado en los últimos años adquieren un papel clave. Sin embargo, según se ha lamentado en este foro, en este entorno de crisis económica se están adoptando decisiones a nivel autonómico que están produciendo inequidades en el acceso a los tratamientos innovadores, como la triple terapia, que incorpora un inhibidor de la proteasa a la llamada terapia doble (interferón y ribavirina). Según se ha puesto de manifestó, “solo 9.000 personas infectadas por el VHC fueron tratadas en 2011, tras la disponibilidad de los inhibidores de la proteasa”.

Barreras en el acceso

La Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (Aasld) recomienda el uso de un inhibidor de la proteasa en combinación con peginterferón alfa y ribavirina para tratar la infección por el virus de la hepatitis C genotipo 1. Además, destaca que todos los pacientes son candidatos potenciales para recibir este tratamiento. Sin embargo, en España solo se trata con los nuevos inhibidores de la proteasa a los pacientes con VHC genotipo 1 en estadio F3/F4.

Según ha advertido el presidente de MSD España, Ángel Fernández, “la coyuntura actual no debería limitar el acceso a los tratamientos innovadores a los clínicos y a los pacientes, porque se reduciría la oportunidad de curación de una patología tan relevante como la hepatitis C”. En este sentido, Calleja ha explicado que se observan distintas barreras a la hora de tratar a los pacientes, tanto administrativas, como médicas o del propio paciente.

Los expertos participantes en el foro han insistido en la necesidad de contar con un plan de agilización de la incorporación de las innovaciones terapéuticas. En este sentido, Calleja ha lanzado una serie de propuestas como marcar objetivos a medio plazo, hablar de inversión y no de gasto o poner en marcha un Plan Nacional de Hepatitis Virales. Pero para que esto sea posible, primero es necesario “acabar con la desigualdad existente en el acceso a los nuevos tratamientos entre las diferentes autonomías”.