A través de un programa de dislipemias se controlan a los pacientes con alteraciones de este factor de riesgo cardiovascular



16 jul. 2013 14:09H
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Redacción. Logroño
El exceso de colesterol (hipercolesterolemia), junto a otros agentes nocivos para la salud, forma parte de los factores de riesgo cardiovascular. Esta patología ha sido priorizada por la Consejería de Salud y Servicios Sociales en el II Plan de Salud de La Rioja, en donde se estableció, entre sus líneas preferentes, la intervención sobre los hábitos y estilos de vida saludables como eje transversal a otras líneas estratégicas que actúan sobre las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la obesidad la hipertensión arterial, el tabaquismo, o el envejecimiento.

La gerente del Seris, Mª Luz de los Mártires, y el consejero
José Ignacio Nieto.

La detección y diagnóstico de esta patología se lleva a cabo habitualmente en el nivel asistencial de atención primaria. Médicos y enfermeras de los centros de salud disponen de un programa específico dirigido a este grupo de pacientes crónicos, denominado de dislipemias. Según el último protocolo de actuación para pacientes que presentan hipercolesterolemia, revisado y consensuado hace algo más de un año por facultativos especialistas del Hospital San Pedro y por profesionales de primaria, han incluido en el programa sanitario a cerca de 47.000 riojanos con exceso de colesterol, para captar a la población con niveles anómalos de colesterol.

Mediante el protocolo de actuación llevan a cabo los controles periódicos para valorar el estado de salud de los pacientes, así como ofrecerles un plan de cuidados y seguimiento del mismo. Buena parte de este plan, además de la posible intervención farmacológica, pasa por ofrecer consejos y recomendaciones en torno a estilos saludables de vida, especialmente la vigilancia de la dieta y el fomento del ejercicio.

Cuando la hipercolesterolemia se  transmite genéticamente, causando niveles muy altos de colesterol a las familias portadoras de una alteración específica en el cromosoma 19, se establece el diagnóstico de Hipercolesterolemia Familiar (HF). Por tanto hay individuos que presentan el doble o el triple de concentración de LDL-colesterol (“malo”) que el resto de la población, debido a los genes que heredaron de sus padres, y cuyos hijos tendrán un 50 por ciento de probabilidad de adquirir este padecimiento.

El aumento del colesterol se manifiesta desde la infancia, presentándose con igual frecuencia entre ambos sexos. Pero es principalmente en la edad adulta dónde se van a mostrar los niveles más altos de LDL-colesterol, cuyo depósito en las arterias coronarias causará,  precozmente, las complicaciones cardíacas más importantes: la angina de pecho, el infarto, o la muerte secundaria a éste.

 

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