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Así funciona la sanidad de los pactos en las CCAA

Tras las elecciones de mayo, los acuerdos han sido numerosos entre las diferentes formaciones

Martes, 22 de diciembre de 2015, a las 09:19
Marta Fernández/ Juanma Fernández/ Leire Sopuerta. Madrid
Los resultados electorales del 20-D han dejado un panorama político muy complicado en España. Ningún partido político cuenta con los escaños suficientes para gobernar. El futuro podría pasar por un Ejecutivo multipartito, lo que condicionará la toma de decisiones en política sanitaria. La entrada de partidos emergentes ya determinó la formación de gobiernos tras las elecciones autonómicas. Es decir, ya hay precedentes de cómo funciona la sanidad cuando se gobierna en minoría o en coalición con otros grupos.

¿Se alcanzan acuerdos?, ¿se produce una paralización del sistema?, ¿el partido que apoya al gobierno acepta todas sus iniciativas?, ¿la oposición tiene opción de conseguir que salgan adelante sus propuestas? Redacción Médica analiza la sanidad de los pactos. 

Cristina Cifuentes y Susana Díaz.

Los dos grandes referentes son los acuerdos a los que se llegó tras el 24-M: Madrid y Andalucía, aunque en posiciones antagónicas. En Madrid, la popular Cristina Cifuentes tuvo que pactar con Ciudadanos para gobernar la Comunidad y desde entonces los naranjas no se lo han puesto muy fácil, absteniéndose en asuntos claves como la reconversión de la gestión del Hospital de Villalba.

En el lado contrario, Andalucía. El Gobierno de Susana Díaz se formó gracias a un acuerdo con Ciudadanos. Aunque, en un principio, podían ser formaciones que tuvieran más problemas para entenderse, en la práctica no está siendo así. Donde mejor se refleja esta sintonía en el Parlamento, donde las iniciativas del partido en el poder son apoyadas por la 'formación naranja'.

Comunidad Valenciana y Baleares son dos claros ejemplos de la buena sintonía del pacto postelectoral. En ambos casos sus gobiernos están liderados por el PSOE pero ambas tuvieron que pactar con Podemos, además de Compromís en el caso de la primera y de MES en Baleares. Estos pactos les han llevado, por ejemplo, a defender la universalización del acceso a la sanidad en sus comunidades, contando con el total apoyo de sus compañeros de coalición.  

Carmen Montón y Patricia Gómez, consejeras de Sanidad de Comunidad Valenciana y Baleares, respectivamente.

Castilla La Mancha también ha formado gobierno del PSOE mantenido por Podemos y la armonía es la tónica dominante. Aunque, como le ocurre a Cifuentes en Madrid, la formación morada no dice a todo que sí. Se ha podido comprobar con su abstención ante iniciativas referidas a datos de listas de espera u ofertas públicas de empleo. Lo mismo ocurre en Aragón.

Acuerdos y desacuerdos de todos los colores

Navarra es también ejemplo de gobierno multipartito, con un pacto entre Geroa Bai, Podemos y Bildu, donde los resultados son satisfactorios en materia sanitaria, al lograr acuerdos importantes como una renovación de la Ley foral de la Salud.
 
Por su parte, Canarias supone otro ejemplo de aparante sintonía dentro de un pacto. En el archipiélago gobierna Coalición Canaria con el apoyo del PSOE que consiguió además la cartera de Sanidad para Jesús Morera. En estos meses de legislatura, Morera no ha encontrado problema con sus socios de gobierno para alcanzar pactos.

Los consejeros de Sanidad de La Rioja, María Martín; Canarias, Jesús Morera; y Castilla y León, Antonio Sáez Aguado.  

En Castilla y León, Murcia y La Rioja el PP tiene acuerdos de investidura con Ciudadanos, que han generado estabilidad en sanidad. En la comunidad riojana el PP ha cumplido con una de las principales peticiones de Ciudadanos, frenar el plan de privatizar el Complejo de San Millán.

Asturias, gobernada por una coalición entre PSOE e IU, tiene enfrente la oposición de Podemos que ha criticado duramente medidas como el decreto de listas de espera, aunque sin poder paralizarlo. Aún así, se llega a acuerdos que permiten la gobernabilidad sanitaria.

Por tanto, los acuerdos entre partidos políticos, bien sean de derechas o izquierdas, funcionan. Es verdad que tienen sus desencuentros, que hay asuntos en los que el acuerdo se hace más complejo, pero, en general, lo consiguen. Lo que puede resultar una esperanza para un futuro gobierno nacional si este, finalmente, está integrado por varias formaciones políticas.

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