Redacción Médica
20 de septiembre de 2018 | Actualizado: Jueves a las 17:20

Tercer caso de infección por zika en España

Se trataría del tercer caso, después de los dos que s ehna producido en Cataluña

Jueves, 28 de enero de 2016, a las 18:54
Redacción. Valladolid
Los servicios de epidemiología de la Junta de Castilla y León han confirmado un caso importado de infección por virus zika en un paciente atendido en el Hospital Universitario Río Hortega, en Valladolid, que había regresado recientemente de un territorio de riesgo por esta enfermedad.

Antonio Sáez Aguado, consejero de Sanidad.

La Consejería de Sanidad ya tenía conocimiento de este posible caso que ahora ha sido confirmado mediante técnicas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) y que ha afectado a un viajero que había vuelto de Colombia. De este modo, se trata de un caso importado, cuyo contagio no se ha producido en España. Se suma, por tanto, a los dos casos de zika importados declarados en Cataluña.

La fiebre por virus zika es una enfermedad viral, generalmente leve, que cursa de forma parecida a la gripe y transmitida por mosquitos del género Aedes, portador de otras patologías como la fiebre amarilla o el dengue y que, si bien empieza a encontrarse en ciertas regiones mediterráneas, no es habitual en España y menos aún en Castilla y León.

La sintomatología es similar a la de otras infecciones por arbovirus, entre ellas el ya mencionado dengue: fiebre leve, sarpullido (principalmente maculo-papular), dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor muscular, malestar general y conjuntivitis no purulenta, que ocurren entre dos a siete días después de la picadura del mosquito vector.

Se estima que una de cada cuatro personas la cursa de manera asintomática; los pacientes deben estar en reposo, beber líquidos suficientes y tomar analgésicos comunes para el dolor; únicamente si los síntomas empeoran deben consultar al médico.

Las complicaciones graves por virus del zika se relacionan únicamente a su afectación a mujeres embarazadas, ya que las evidencias lo vinculan cada vez más a malformaciones por microcefalias que pueden provocar la muerte fetal o al poco de nacer o importantes secuelas permanentes en los bebés nacidos.