Redacción Médica
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Caminero: “Estamos teniendo desabastecimientos de fármacos antituberculosos en España”

Avisa de que esto no ocurriría de existir “una estrategia nacional”

Domingo, 07 de junio de 2015, a las 21:01
Eduardo Ortega / Imagen: Cristina Cebrián. Las Meloneras (Las Palmas de Gran Canaria)
José Caminero, uno de mayores expertos del mundo en tuberculosis y asesor de la OMS al respecto, avisa de que “estamos teniendo desabastecimientos de fármacos antituberculosos en España”, y advierte de que esto no ocurriría de existir “una estrategia nacional”.

Caminero reclama una estrategia nacional en tuberculosis.

El neumólogo aborda esta cuestión en la mesa ‘Lo mejor del año’, celebrada en el 48 Congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). En la entrevista concedida a Redacción Médica, desmenuza cuál es la situación de la enfermedad infecciosa en nuestro país.

¿Cuál es la situación de la tuberculosis en España?

Es una enfermedad que la gente tiene como olvidada, pero la situación no es tan buena como creemos. A nivel global es una pena, porque todavía sigue produciéndose una media de nueve millones de casos nuevos al año y muriendo un millón y medio de personas en todo el mundo a pesar de que es una dolencia que es curable y que tiene tratamiento.

España tiene una situación mucho mejor a la del resto del mundo, sobre todo por los avances socioeconómicos vividos en el país durante las últimas décadas. Al fin y al cabo, la tuberculosis es una enfermedad muy ligada a la pobreza, que conlleva dos grandes elementos: Las sociedades más pobres viven más hacinadas, lo cual facilita la transmisión de la enfermedad por la vía aérea, además de desnutrición, que también favorece a la tuberculosis.

Esta es la parte positiva. Ahora, si nos comparáramos con otros países europeos, tenemos una de las peores tasas de tuberculosis. ¿Por qué? Probablemente, porque hace 40 o 50 años nuestras condiciones socioeconómicas no eran tan buenas, pero también porque siempre ha faltado en nuestro país un programa o una estrategia nacional de control de la tuberculosis que aúne los esfuerzos que hacen muchos profesionales sanitarios y algunas comunidades autónomas, que no todas, por ponerle coto. Eso es fundamental. Y no es cuestión de un partido político u otro: todos los gobiernos que han ido pasando no han dado importancia a la tuberculosis.

Ahora mismo, en España hay alrededor de 10.000 infecciones al año por tuberculosis, según las estimaciones, que es el doble de lo reconocido oficialmente. Hay una gran diferencia entre lo que existe y lo que se acepta oficialmente .

¿Infradiagnóstico?

Infradeclaración, más que infradiagnótico. Es una enfermedad que se diagnostica bien y se trata bien, pero que se declara poco.

¿Cree que hay algún interés detrás de esto?

La verdad, no creo que sea cosa de las autoridades sanitarias. Ellos no están engañando, sino que están dando los datos, que aportan los profesionales médicos, que no declaran las enfermedades. De hecho, este debería ser uno de los aspectos a solucionar por una potencial estrategia nacional contra la tuberculosis.

Además, cuanto se declara un caso, un programa nacional lo que haría sería revisar a los contactos, para averiguar si se han contagiado y evitar que puedan padecer la enfermedad. Creo que, de nuevo, la no declaración ocurre por no tener una buena estrategia.

Ha habido un problema más que quiero resaltar. Y es la aprobación del RDL 16/2012 por el que se excluía a los inmigrantes irregulares de una atención sanitaria gratuita y universal. Es un auténtico desastre. No entiendo, como médico, cómo se ha podido hacer y me duele. Hay que recordar que el inmigrante no llega normalmente a Europa con tuberculosis, sino que la desarrolla por las pésimas condiciones sociales a las que le sometemos los autóctonos. ¿Qué ocurre después? Pues que si tiene tos, uno de los principales signos de la enfermedad, no va a ir al centro de salud porque le van a cobrar, y esto va a repercutir en que su estado se agrave.

Todo esto avala la impresión de que las autoridades sanitarias no le prestan ninguna atención a la tuberculosis.

El neumólogo denuncia el fenómeno de los desabastecimietnos de antituberculosos.

¿Están las comunidades autónomas más pobres de España más afectadas por la tuberculosis que otras?

Debería ser así, pero luego no es cien por cien real. Como es una enfermedad que se transmite por el aire, a mayor hacinamiento, mayor capacidad de transmisión. Las grandes ciudades industriales conllevan de por sí más hacinamiento, y no siempre son las más pobres. Castilla-La Mancha, Extremadura y ciertas regiones de Andalucía pueden ser más pobres que otras zonas de España, pero tienen poblaciones muy dispersas. Por tanto, la capacidad de contagiar que tiene un tuberculoso a otra persona es muy reducida. No es el mismo caso que encontrarse en un bloque de viviendas, donde el hacinamiento permite más fácilmente la transmisión.

Por esto, no son las regiones más pobres las que más alto índices de tuberculosis tienen, sino las más industrializadas.

¿Cuál sería el pódium de regiones tuberculosas?

Las zonas del norte de España son, probablemente, las que mayores índices de tuberculosis tiene, particularmente Galicia. También es cierto que esta región posee el mejor programa de tuberculosis de toda España, es muy bueno y está mejorando mucho su situación. También ocurre algo parecido en Cataluña, donde también hay un plan para su control, y en Madrid.

Sin embargo, otras muchas regiones siguen crear estos programas, como por ejemplo Canarias, donde trabajo. Se hace un esfuerzo importante en los hospitales, la gente se preocupa, pero realmente no hay un gran sistema que organice esta capacidad de trabajo.

Pero sigue sin decirme el pódium…

Galicia creo que seguiría a la cabeza, y detrás de ella estarían Cataluña y Asturias, seguramente.

¿Está solucionada la cuestión a nivel de medicamentos en tuberculosis?

Es una buena pregunta. Sí tenemos muy claro como diagnosticarla y cómo tratarla. Afortunadamente, en España la mayoría de los casos son sensibles a los fármacos antituberculosos. De esta manera, se puede tratar con un esquema de tratamiento que dura seis meses y que es fácilmente tolerable. ¿Qué es lo que ocurre? Que, aunque se dictaminen seis meses de terapia, los síntomas de la enfermedad desaparecen a los 30 días y el paciente se encuentra tan sano como usted y como yo. ¿Quién obliga entonces a ese paciente a seguir tomando el medicamento? Necesitamos programas que controlen que estas personas siguen yendo a revisiones y que siguen tomando el fármaco.

Además, de esto, está ocurriendo algo muy peligroso con los antituberculosos: está habiendo desabastecimiento de fármacos clave contra esta enfermedad. Por ejemplo, la estreptomicina y la rifampicina, el más importante, aunque también lo hay asociado a otros antibióticos. Estos problemas de desabastecimiento no pueden ocurrir, bajo ningún concepto, en un país como el nuestro.

Mi opinión personal es que como son fármacos relativamente baratos a nadie le interesa fabricarlos y comerciar con ellos, y esto no puede ser. Son medicamentos esenciales que no pueden faltar. El problema, de nuevo, es que no hay una estrategia nacional que asegure que en el mercado haya estos productos. El estado tiene que asegurar que no faltan fármacos como rifampicina. Esto no puede permitirlo el Ministerio de Sanidad.

Un instante de la sesión 'Lo mejor del año', en el 48 Congreso Separ.


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