Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 10:40

Las células madre se postulan como futura terapia del infarto de miocardio

Los resultados de un ensayo demuestran su utilidad reparadora

Viernes, 27 de noviembre de 2015, a las 17:05
Redacción. Madrid
Un grupo de investigadores de varios centros europeos ha anunciado el fin de la fase de reclutamiento de pacientes para el ensayo clínico Caremi, que pretende confirmar la seguridad y eficacia de una nueva terapia basada en células madre cardiacas alogénicas (procedentes de un donante) para tratar pacientes con infarto de miocardio.

Aunque los datos preliminares se revelan prometedores, los resultados finales se esperan para 2017. En la primera fase, 55 pacientes han sido tratados con ‘AlloCSC-01’ (desarrollado por Coretherapix), un nuevo producto basado en células madre cardiacas aisladas del corazón de donantes. Todos ellos serán controlados de forma periódica a lo largo del próximo año para asegurar la eficacia y seguridad del tratamiento.

El investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) y coordinador del proyecto, Antonio Bernad, ha asegurado que los resultados iniciales son buenos. “Parece que la administración de ‘AlloCSC-01’ en la primera semana tras el infarto, limita el remodelado patológico y promueve la regeneración cardiaca. Pero tendremos que esperar al menos un año para tener resultados concluyentes”,  ha explicado.

Por su parte, Francisco Fernández Avilés, médico del Gregorio Marañón de Madrid, quien ha coordinado la participación de varios centros clínicos en el estudio, ha declarado que “gracias a la colaboración y el esfuerzo de los hospitales participantes se ha logrado completar el reclutamiento, en un plazo más corto del esperado, superando con éxito los retos que presenta una indicación aguda y el uso de un candidato novedoso, sentando así un precedente en el campo de la terapia celular”.

Investigación integrada en el consorcio CARE-MI

El ensayo ha sido financiado por el VII Programa Marco de la Unión Europea y coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). El ensayo se enmarca dentro del consorcio CARE-MI que, durante los últimos cinco años, ha trabajado en el desarrollo de un producto para limitar el daño tisular basándose en la capacidad natural de reparación del corazón.

Entre los centros clínicos participantes, además del Gregorio Marañón, figuran el Hospital UZ Leuven de Bélgica, el Complejo Hospitalario de Navarra, el Clínico Universitario de Valladolid, el Universitario de Donostia, el Universitario de Salamanca, el Clínico Universitario de Valencia, el Vall d'Hebron de Barcelona y el Virgen de la Victoria de Málaga.