Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 11:50

“Nuestra tecnología punta es la comunicación”

“Alma, corazón y vida” conforman el requisito subyacente a toda acción de liderazgo

Lunes, 19 de enero de 2015, a las 12:20
Javier Barbado / Imagen: Miguel Fernández de Vega y Cristina Cebrián. Lorca
Honestidad, humildad, hechos, habilidades, heroísmo y coherencia. A partir de estas seis palabras que comienzan por la letra hache (salvo la última, que la incorpora intercalada), el directivo de la salud o de cualquier otro ámbito debe regirse para liderar equipos “con alma, corazón y vida”, elementos cuya ausencia en muchos espacios de trabajo explica por qué, en ocasiones, la organización no cumple con sus objetivos.

Así lo expresó el conferenciante y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) Joan Carles March durante la segunda sesión del Encuentro de Directivos de la Salud de la Región de Murcia celebrado este fin de semana en Lorca (Murcia) y organizado por Sanitaria 2000, grupo editor de Redacción Médica, con el auspicio de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) y la colaboración de Gasmedi y de Siemens.

La suya fue una exposición abierta al público, comunicativa y lucida y repleta de citas y máximas que alentaban al auditorio a llevarlas a su vida práctica en los hospitales, centros y oficinas administrativas. Por ejemplo, mencionó al crítico de El País Carlos Boyero para aseverar que “la técnica sin alma sirve de poco”, o al también conferenciante Álex Rovira para recordar que, en la NASA estadounidense, el principal requisito último por que se seleccionar al astronauta consiste en probar su capacidad de ver la vida con optimismo.

Joan Carles March, en un momento de su exposición. Al fondo, Gloria Álvarez, directora general de Recursos Humanos del
Servicio Murciano de Salud (SMS).


Para March, el directivo sanitario debe tomar nota de una serie de pasos que consisten en conocer “cuál es mi objetivo, cómo gestiono mi ego para que no haga daño a los demás ni a mí mismo, qué emociones debo contagiar al otro, y, por último, qué musculatura emocionar debo trabajar”. Y todo ello a partir de la premisa de impregnar sus acciones “con alma, corazón y vida” alejándose de la negatividad del ego o falsa identidad de la persona. Porque, como concluyó el fallecido Albert Jovell (al que Marcha rindió así su particular homenaje), “la mayor tecnología de que disponemos reposa en la comunicación”.

En la primera imagen, Domingo Coronado, director gerente del Área I; en el centro, el director de Gestión y Servicios Generales del Complejo Hospitalario de Toledo, Miguel Ángel Máñez, pregunta durante el turno concedido al público. A la derecha, un asistente fotografía la mesa del Encuentro con su tableta.


La consejera de Sanidad de Murcia, Catalina Lorenzo, escucha con atención al conferenciante.


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