15 nov 2018 | Actualizado: 18:25
Lunes, 15 de diciembre de 2014, a las 20:44
Ismael Sánchez. Madrid
Básicamente, para lo que sirve una presentación como la del Congreso Nacional de Hospitales, que alcanza ya su 19º edición, es para anticipar el éxito asegurado de una cita que es del todo imprescindible. El corazón y la mente de los directivos de la salud, y de todos aquellos que se interesen en la realidad de este colectivo, deberán estar presentes en Alicante y Elche (interesante la novedad de una sede doble) entre los próximos 10 y 13 de marzo. Y no habrá excusa posible. Además, el universo del Congreso se amplía, al incorporar a su denominación el concepto gestión sanitaria, que termina por englobar a aquellos otros ámbitos que quizá no se sentían aludidos por el término hospitales.

Pese a todos los frentes que aún tienen abiertos como colectivo, los directivos de la salud tienen una visibilidad y una autoridad en el sector como probablemente nunca habían tenido. Y en este paulatino pero incesante crecimiento institucional, el papel jugado por los presidentes Joaquín Estévez y Jesús Sanz ha sido fundamental. Han sido pacientes cuando eran menos conocidos, constantes en sus apariciones, porque sabían que estando en casi todos lados, terminarían por dar visibilidad a sus respectivas sociedades. Al final, han logrado que para ser visible en este sector nuestro de cada día, los que tengamos que aparecer por sus actos seamos los demás. Y hasta por sus presentaciones.

Evidentemente, ni Estévez ni Sanz están solos en la defensa de la figura del directivo de la salud. De hecho, en la preparación de su actividad más importante, el Congreso de Hospitales, su presencia es y será puramente institucional, como corresponde a su papel de presidentes. Para la próxima edición, nombres de sobrado y reconocido prestigio como los de Mariano Guerrero, Juan Antonio Marqués o Roberto Ferrándiz se han encargado de llevar al cónclave hasta la antesala de convertirse en el mejor Congreso de Hospitales de todos los tiempos. Y es muy posible que así termine ocurriendo porque los directivos de la salud, cada dos años, consiguen mejorarse y brindar al sector una cita repleta de contenidos, debates y reflexiones sin la que nuestra sanidad estaría un poquito más desorientada.