20 de julio de 2018 | Actualizado: Viernes a las 16:20

Desear ser médico hasta que tu abuela te pida estudiar con moderación

Paula Rubio, de 22 está estudiando Medicina en la Universidad de Alcalá

Desear ser médico hasta que tu abuela te pida estudiar con moderación
Paula Rubio, de 22 años y estudiante de Medicina
Esther Ortega
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Sábado, 23 de junio de 2018, a las 20:00
Junio es sinónimo de libertad para los estudiantes de Medicina. Más aún si han terminado satisfactoriamente su quinto curso de grado, el previo a la preparación MIR. Paula Rubio, de 22 está "deseando acabar", y eso que los exámenes le han ido bien. En un año, comenzará su particular maratón para hacerse con una plaza en la especialidad que tanto ansía: "Medicina de Familia es la especialidad perfecta para mí porque la veo muy amplia, muy versátil y con muchas salidas en rural, centro urbano, urgencias y cooperación internacional. Además, puedes dedicarte a la persona como tal, no solo a la especialidad del síndrome más raro de Digestivo".

Paula estudia en la Facultad de Alcalá -en Madrid- y muy cerca de su casa, en Torrejón de Ardoz. "Tenía más valor quedarme estudiando en casa que moverme, y estoy contenta con la elección”, explica la joven, que al acabar sus estudios superiores, se planteó qué estudiar. "Según acabé Selectividad estaba en un mar de dudas y me planteaba un montón de cosas. Me gustaban las Matemáticas, Magisterio, Fisioterapia...." rememora la joven, que acabó escogiendo Medicina por su implicación con el deporte: "Me llamaba la atención el tema de las lesiones y como Medicina tenía Rehabilitación, Traumatología y Medicina del Deporte, tiré hacia ahí. Era una opción que me abarcaba mucho y no me cerraba puertas”, explica Paula, aficionada al atletismo y de familia de docentes.

LABORATORIO

"Los primeros años en la universidad fueron muy divertidos. Si hay algo de lo que estoy súper contenta y agradecida es la gente que me he encontrado en la facultad, me hace sentir muy afortunada", se congratula la estudiante, que aún conserva el grupo de amigos de primero de carrera: "Con las horas de laboratorio, de clases, de biblioteca, se han creado unos lazos muy fuertes", afirma.

Sus primeras prácticas en el laboratorio las recuerda algo "desastrosas", pero poco a poco fue cogiendo el ritmo. "Anatomía y el tema de las disecciones lo recuerdo emocionante porque por fin te ponías la bata. Al principio es algo que impresiona, pero como en primero se empieza sobre todo con la parte ósea, vas poco a poco. En segundo ya es la parte de órganos y vísceras, que ya te ha dado tiempo a asimilarlo", argumenta la joven, que también "pasaba nervios porque al salir de cada práctica, hacían un examen".  

ASIGNATURAS ANUALES

Paula con sus compañeros de quinto curso

En la Universidad de Alcalá, con unos 130 alumnos por curso, se empieza a hacer prácticas en tercer curso. "Es un año en el que se nota el cambio, pero soy de las que piensa que todos los cursos son difíciles hasta que se aprueba. Te enfrentas a varias asignaturas anuales con mucha carga como Patología General o Farmacología, pero al final todo se pasa. Te choca pero hay que ir a por ello, relata convencida Paula.

En la facultad, los alumnos se reparten cuatro hospitales donde hacer las práacticas: Guadalajara, Ramón y Cajal, Gómez Ulla y el Príncipe de Asturias de Alcalá, por donde ha pasado la joven: "Al coincidir con mis amigos en el grupo de prácticas, se hacen mucho más amenas. Sobre todo al principio, que estás perdido y no sabes cómo orientarte o actuar con el doctor y el tutor, al final te acabas apañando".

UROLOGÍA

Para Paula, es "cuesion de suerte" que el tutor deje participar más o menos a los alumnos que se desplazan al centro para completar su formación. "También depende mucho de la especialidad. Desde el punto de vista de los estudiantes, también entendemos que el trabajo diario de un médico es complicado, sin casi tiempo para los pacientes y con mucho ajetreo y papeles", justifica la madrileña, que añade: "Al final, hacer una buena docencia a la vez que tienes que estar atendiendo a un paciente, es difícil. Y está claro que hay tutores que se podrían involucrar más, pero depende de la especialidad también.

Para ella, hubo una que destacó sobre el resto: "De Urología salimos todos súper contentos. A todas las especialidades voy esperando a ver qué me aportan o qué aprendo, y cuando acabé esa rotación tenía hasta ganas de llorar".

COMUNICACIÓN

En la recta final de la carrera, a Paula no se le olvidan los momentos más amargos que también le ha dado la carrera. "Es muy duro, por ejemplo, pasar las navidades estudiando cuando te gustaría dedicarte un poco a la familia", recuerda la joven, para quien el apoyo de sus compañeros de Medicina es fundamental en esos momentos: "También la familia te entiende bastante porque te ve pasarlo mal. Mi abuela me dice que no estudie tanto, que lo haga con moderación", relata risueña.

La joven estudiante con sus compañeros de clase durante un descanso.


Aunque está muy feliz con su elección de facultad, Paula sí que modificaría algunas cosas en cuanto a la evaluación de los alumnos. "Le daría más peso a la parte práctica más que a la teórica, que tiene muchísima carga. Para aprobar cualquier asignatura el nivel de especificidad teórica que te piden es muy alto", lamenta la joven, que valora positivamente el trato de la Universidad con los alumnos. 

"Estoy muy contenta por la relación que hay entre el equipo  y los estudiantes. Se nos permite organizar jornadas y actividades, nos dan vía libre para organizar cualquier cosa que sea buena para el estudio, porque la Medicina no está solo en los libros.  Hay mucha comunicación y nos escuchan si decimos que algo está mal planteado", se congratula la madrileña, que en un año estará comenzando su preparación para el examen MIR. 

FUTURO

"El MIR no me da miedo ahora porque sé que es un examen, hay que verlo así. Tenemos que pasar por ello y la situación está difícil con la apertura de nuevas facultades. Lo que me alienta es saber que voy a seguir con mi grupo de amigos y vamos a estar ayudándonos. Me gusta ir poco a poco, primero acabar sexto y ya a por el MIR", relata la joven madrileña. 

Sin haber acabado siquiera la carrera, Paula no tiene duda de que escogerá Medicina de Familia si consigue el número: "Fue a partir de una jornada que organizó una compañera sobre Medicina de Familia en la Facultad, que estaba fomentando sobre todo el tema de la Atención Primaria. La verdad es que salí maravillada, me encantó. Y este año que hemos tenido la rotación por centros de salud, estoy aún más convencida".