El farmacéutico que ha plantado cara a la banca: "Es una obligación moral"

José María Erauskin ha conseguido llevar hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea las hipotecas con IRPH

José María Erauskin
El farmacéutico que ha plantado cara a la banca: "Es una obligación moral"
vie 20 septiembre 2019. 11.00H
Desde una farmacia del municipio de Hondarribia (Gipuzkoa) hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El farmacéutico José María Erauskin, de 61 años, se ha convertido en un héroe para las miles de familias afectadas por el IRPH, un índice de referencia empleado en algunos préstamos hipotecarios en vez del más habitual Euribor; contra el que lleva luchando el profesional sanitario desde hace cinco años.

Hace tan solo unos días, el Abogado General del TJUE -Maciej Szpunar-, se mostró favorable a que esta cláusula hipotecaria se someta a los controles de abusividad, dando la razón a la Comisión Europea y oponiéndose al criterio de Tribunal Supremo español. En su informe, Szpunar también advierte de la complejidad y la falta de transparencia del cálculo del IRPH, lo que ha provocado que la hipoteca de las familias crezca de tal forma que, para muchas, es imposible afrontar su pago. 

En la misma farmacia desde los años 80


Erauskin, que regenta la misma farmacia desde el año 1981, decidió ampliar su formación y comenzó a estudiar Derecho con 48 años, acabando la carrera con 53. "Un año después me pidieron colaborar con la Plataforma Stop Desahucios. Me puse a estudiar Derecho Bancario y empecé a hacer oposición a los desahucios con mi compañera Maite Ortiz", recuerda el farmacéutico; implicado en el problema de la vivienda en España desde entonces.

"Acabé aquí por un cúmulo de casualidades. Estudié Derecho por enriquecimiento personal y, cuando acabé la carrera, estaba en pleno auge el 15M y había oleadas de desahucios. Me pidieron colaborar con la plataforma, empecé dedicándole dos horas y acabé echando casi todo el día, fue algo imprevisible totalmente", recuerda el farmacéutico, que ha hecho malabares para sacar adelante, a la vez, su farmacia y la defensa legal de los afectados.

Preparar la defensa en las guardias


"En la oficina de farmacia hacemos muchas guardias. Es un pueblo muy pequeño y cada seis días nos toca hacer una guardia de 24 horas y hay muchos ratos en los que apenas hay trabajo", explica Erauskin, que los aprovechaba para dar forma a la demanda que ha llevado hasta la justicia europea. "Mientras mis compañeros atendían, yo me ponía en un rinconcito con el ordenador y me dedicaba a estas cosas. Si había alguna consulta, la atendía y me volvía a poner. He tenido la suerte de que el personal de la farmacia ha llevado muy bien cuando no he estado al frente", se felicita.

Los desahucios, denuncia Erauskin; "son una cuestión de crueldad permitida por todos", por eso decidió tomar parte en el asunto. "La abogacía es un paréntesis en mi vida porque entendí que mi obligación era intentar pararlos, explica el farmacéutico, que pronto abandonará esta lucha: "Ahora estoy a la espera de que el Tribunal resuelva y cerrar esta etapa. La abogacía no es mi profesión, ni siquiera me gusta, lo hice por obligación moral. En cuanto acabe el proceso, me vuelvo a la farmacia, que eso sí que es lo que me gusta". 

Para Erauskin, la Farmacia es una profesión que se puede llevar a cabo desde la "conversación y la simpatía". "No prestas un servicio frío desde un teléfono, tienes a gente delante que te pregunta y a la que puedes ayudar. Mezclas una atención de dispensación con conversaciones distendidas que también ayudan mucho a los pacientes", se congratula el farmacéutico, encantado con su rol: "A mí me agrada intercambiar unas palabras con cada una de las personas que vienen a por un medicamento".

Preocupado por el desabastecimiento de fármacos


Sin embargo, el farmacéutico lamenta la actual situación de desabastecimientos en la sanidad española. "Estamos observando una cantidad ingente de falta de suministros que nos hace muy difícil nuestro ejercicio profesional. Tenemos que decir constantemente que no tenemos un medicamento, porque no lo manda el laboratorio y no sabemos hasta cuándo", detalla el profesional, disgustado por no poder atender correctamente a los pacientes.

"No damos un buen servicio porque hay medicamentos que no tienen sustituto. Solo podemos decirle a la gente que se espere y apuntar sus teléfonos. Cuando llega el género tenemos que repartirlo porque son cantidades pequeñas, como si fuera una cartilla de racionamiento de la postguerra", lamenta. 

Aunque el dictamen del Abogado General del TJUE ha causado un gran revuelo, Erauskin continúa en su farmacia atendiendo a los vecinos, a los que conoce de toda la vida: "Durante estos años no he notado ningún cambio, aunque desde que salgo en la tele, sí que hay gente que dice: 'Anda, si este es mi farmacéutico'". 


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