La Revista

El humorista publica 'Por si las voces vuelven', el libro donde relata el brote psicótico que sufrió en 2017

Ángel Martín: "Si recuerdo cuando me ataron a la cama, no lo veo un abuso"


26 nov 2021. 09.00H
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El cómico Ángel Martín acaba de publicar ‘Por si las voces vuelven’, el libro donde relata en primera persona el episodio que marcó su vida en 2017, cuando sufrió un brote psicótico del que tardó dos años en recuperarse.

En más de 200 páginas, el humorista cuenta los acontecimientos que desencadenaron su ingreso en un hospital psiquiátrico, su recuperación e incluso cómo ha cambiado su visión de las enfermedades mentales durante este tiempo.

“No tenía ningún tabú sobre las enfermedades mentales, porque nunca había pensando ni siquiera en ello antes de 2017”, cuenta Martín a Redacción Médica, que reconoce que “gran parte del tabú que gira entorno a ellas lo ha empezado a descubrir a raíz de contar su brote psicótico y publicar el libro”.

Sobre cómo detectó lo que le estaba ocurriendo, Martín reconoce que en su caso no fue él “sino su pareja quien se dio cuenta”. “Subí en redes sociales una publicación donde la felicitaba por el éxito de su película ‘Wonder Woman’, que ella evidentemente no había hecho, y lo que muchos pensaron que era una broma que nos estábamos haciendo entre nosotros, mi novia detectó que pasaba algo”. “Empezó a atar cabos y fue quien dio la voz de alarma, pero yo ingresé en el hospital sin saber exactamente el motivo”, admite.


"Cuando me ataron a la cama después del brote psicótico me pareció injusto. Ahora, viéndolo con perspectiva, sé que era la única opción"



Con respecto al episodio que vivió y que él mismo relata en el libro, donde tras el brote fue atado a la cama por el personal sanitario del centro, reconoce que “en aquel momento le pareció una locura, pero que entiende los motivos de aquello”. “Tenía un tornillo en la mano y les estaba amenazando, no creo que estuviera tranquilizando a nadie”, admite Martín, que asegura que “se negaba a soltar el tornillo y que la fuerza que tenía en esa momento era muy grande”. “La adrenalina se multiplica y era prácticamente imposible abrirme las manos”, confiesa el cómico al respecto.

Martín admite que en una situación así “tiene todo el sentido que los enfermeros se sientan amenazados”. “Hay veces que la única opción para tranquilizar y dormir a alguien es atarle a la cama”, asegura el cómico, que reconoce que “varias personas intentaron sujetarle antes”. “Mientras está sucediendo si crees que es injusto, pero si viajo a ese momento desde donde estoy ahora, no recuerdo una sensación de abuso”, afirma, y señala que “después nunca tuvo la sensación de que se estuviera haciendo con él nada injusto”. “Probablemente haya lugares y centros que lo estén usando de manera errónea, pero en mi caso no fue así”, recalca.

Su psiquiatra, un pilar fundamental: "Fue un ángel"


En cuanto a la terapia recibida durante el proceso, el humorista admite que “su experiencia con el psicólogo fue mala”. “Hay psicólogos maravillosos, pero es algo muy individual y el paciente también tiene que tener la suerte de coincidir con un profesional muy empático”, apunta Martín.

Sin embargo, su experiencia con la psiquiatra fue muy distinta. “Mi psiquiatra me pareció un ángel, hizo la labor de psicóloga”. “Evidentemente me recetó todo lo que tenía que recetar, pero la mayor parte del tiempo sentí que era alguien con quien iba a hablar y que ella intentaba comprender cómo me sentía”, explica. “Me transmitió que aquello era más ir a hablar con alguien que ir solo a que me recetasen medicación”, confiesa.

De hecho el papel de su psiquiatra ha sido fundamental para poder escribir el libro. “Fui a verla para que me pasara documentos y me refrescara nuestras sesiones y mis recuerdos”, cuenta Martín, ya que necesitaba confirmar que “los recuerdos que tenía con ella eran reales”. Además, confiesa que también le pidió los apuntes de la medicación que le recetaba en aquel momento. “Hice un trabajo de documentación sobre mí mismo en aquella época”, reconoce.



"Mi experiencia con el psicólogo fue mala. La terapia es algo muy individual y es difícil coincidir con un profesional empático"



Además, sobre si tras pasar por aquello tiene miedo de volver a perder el control, lo tiene claro. “No tengo ningún miedo, no lo voy a volver a perder”, afirma. “No lo digo desde la chulería ni mucho menos, pero ahora soy muy consciente de todo y si hubiese algo raro me llamaría la atención”, asegura el humorista, que reconoce que “igual ahora la ‘locura’ le ataca por otro sitio“.

Por último, en cuanto a si el humor le salvó en una situación así, admite que no. “No soy de los cómicos que dice ‘menos mal que tenía el sentido del humor’, porque cuando salí del hospital no tenía ningún tipo de humor”, explica. “Creo que aunque siempre lo tuve en la sangre, el humor aparece después, jamás me atrevería a decir que mi sentido del humor me salvó la vida”, afirma.

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