18 dic 2018 | Actualizado: 20:20
La Revista

Mónica Lalanda: "Me considero una tuitera loca"

La conocida tuitera sanitaria lanza su primer y "revolucionario" libro

Mónica Lalanda, autora de 'Con-ciencia Médica'.
sáb 14 mayo 2016. 20.00H
David García
Miguel Fernández de Vega
El de Mónica Lalanda no es un libro convencional sobre Ética y Medicina.  A través de sus viñetas e ilustraciones, ‘Con-ciencia Médica’ hace un recorrido por el Código Deontológico tratando situaciones que Lalanda reconoce pueden ser “conflictivas” (ella es consciente de ello). Esta médico de urgencias con más de siete mil seguidores en Twitter (aunque no se considera una ‘tuitstar’), se marchó a Reino Unido nada más acabar la carrera y una vez de vuelta a España presenta su libro en el que hasta el celebérrimo Forges colabora con una viñeta dedicada.
 
 
He visto en la web del libro que lo define como "revolucionario en su género". ¿Por qué?

En primer lugar porque el género cómic no es de uso frecuente en el mundo de los profesionales médicos y de la Medicina en general y en segundo lugar porque aunque en el mundo anglosajón algunos compañeros están utilizando novelas gráficas y comics de pacientes para enseñar ética y comunicación a los alumnos de Medicina, los comics creados específicamente para este fin, no existen. Con-ciencia Médica es sin duda revolucionario por nuevo y por rompedor de esquemas, que en Medicina no es fácil....
 
¿Va dirigido solo a profesionales del sector o es 'apto' para cualquier lector o aficionado a la Medicina o la ciencia sin ser médico?

La idea es que tiene dos lecturas diferentes. Una la del profesional sanitario que puede simplemente pasar un buen rato leyendo, riéndose y analizando o reflexionando pero que además encontrará muy útil todos los enlaces a documentos relevantes sobre ética y deontología médica. Por otro lado está diseñado para que el ciudadano medio encuentre su lectura entretenida, he evitado jerga médica y la poca que hay va explicada. Los temas de salud interesan en general a la sociedad y creo que encontrarán interesante la lectura crítica del sistema que subyace en este libro.
 
No es plan de destripar el libro ni de contar 'quién es el asesino' pero... aváncenos algo de las conclusiones, ponga un 'cebo' para comprar tu libro, como hacen los programas de televisión para que los espectadores se queden a verlo.

[Risas] El libro no es una historia seguida sino que tiene 48 comics independientes que van tocando un  poco de todo, desde el médico que no mira a la paciente en toda la consulta, hasta uno que saca fotos picantes en su Twitter, pasando por todo tipo de situaciones divertidas, muchas de ellas absurdas que sin duda harán pasar un buen rato a cualquier lector.
 
En la ‘promo’ del libro veo dibujado un médico, en plan Atlas, soportando sobre su espalda una pesada roca que es la ética. Y también veo a otro que sale volando ayudado de ligeros globos (también la ética). En España hay más médicos de los primeros o de los segundos? ¿Dónde debe estar el equilibrio?

El problema no es el tipo de médico sino la forma en la que divulgamos y enseñamos la ética. Si haces el ejercicio de buscar en Google imágenes de Deontología médica o Ética Médica, lo que más aparece son libros viejos y martillos de juez cuando en realidad la ética está en cada encuentro con cada paciente, en cada decisión que tomamos los médicos. El código de deontología es una herramienta fantástica en el día a día, no un peso que nos aplasta. La idea del libro es animar a ver la ética como aliado, no como enemigo.
 

Mónica Lalanda practicando una de sus pasiones, andar en plena naturaleza.

¿Desde cuándo esa afición por la ilustración?

Yo recuerdo dibujar de siempre, desde que era una niña, y además dibujaba bien y deprisa. Me pasaban las compañeras de clase el cuaderno para que les hiciera los dibujos de todo el mundo unos detrás de otros. Siempre me ha gustado. Es una herramienta para alguien con poca memoria como yo que he utilizado desde siempre para estudiar y divertirme.
 
¿Y en algún momento de su vida dudó entre encaminar su desarrollo profesional hacia la ilustración exclusivamente o hacia la Medicina?

No, la ilustración es una herramienta para la Medicina, no sé lo que dibujaría si no fuera de Medicina.
 
Pensé que en algún momento había tenido que elegir…

A los seis años escribí en un diario: “De mayor quiero ser médico”. Lo tengo guardado además y nunca he vuelto atrás. Algunas cosas han ido paralelas pero así tan vocacional, solo la Medicina.
 
Dicen que los médicos escriben mal, no sé si será su caso, pero lo que sí haces bien es dibujar. ¿Alguna vez les ha dibujado algo a tus pacientes para ayudarles a entender mejor lo que les pasa o algo similar?

Pues fíjate, recuerdo una anécdota ahora que me lo dices de una noche en urgencias en Inglaterra, a eso de las cuatro de la mañana viene una pareja de sordomudos adolescentes que venían porque querían mantener relaciones sexuales pero no sabían nada de anticoncepción. Y recuerdo sentarme con ellos en una camilla e ir pasando un rollo de papel e ir dibujando y escribiendo, porque era la única forma de comunicarnos porque yo no conozco el lenguaje de signos. Sí, muchas veces les dibujo y bueno ahora ya no escribimos en la historia clínica pero antes cuando era escrita siempre añadía algún dibujo de dónde le dolía y tal, me resultaba útil.
 
Claro, usted trabajó mucho tiempo en Inglaterra. ¿Con qué se queda de aquella experiencia?

Me quedo con el profesionalismo del médico inglés, es algo que echo de menos aquí porque aquí está todo basado en las relaciones personales. Eso tiene una parte muy buena de flexibilidad, de estar más cómodo, pero a la hora de estar en un ambiente hospitalario yo encontraría más fácil que nos moviéramos de una forma más profesional, que dejáramos lo personal a un lado. Los ingleses tienen muchas cosas buenas pero puesto en una balanza, los españoles más.
 
¿Estaba en Londres?

No, en Leeds.
 
Y allí llegó…

Sí, con una mano delante y otra detrás, nada más acabar Medicina. Preparé una vez el MIR, no aprobé, junto por el que entonces era mi novio y hoy mi marido, y decidimos que la sopa boba tenía un límite y miramos dónde y la elección lógica era Inglaterra.
 
Fueron unos pioneros entonces.

De hecho de nuestra promoción no se fue nadie. Hubo compañeros que tardaron hasta seis años en aprobar el MIR y aun así decidieron quedarse. No sé si hicimos bien o mal, yo no me arrepiento. Fue una experiencia fantástica y probablemente seríamos muy distintos si nos hubiéramos quedado allí.
 
Trabajaban para el NHS, ¿no?

Sí, desde el primer día. A los 15 días de llegar allí ya estábamos trabajando y abandonamos muy buenos puestos en Inglaterra para venirnos aquí en una situación profesional mucho peor, pero ganando en muchos otros ámbitos.
 
¿Qué diferencias respecto de la ética ha percibido entre los profesionales británicos y españoles?

Para bien y para mal, el carácter británico hace al colega inglés muy buen seguidor de normas y leyes; ellos son buenos conocedores de sus códigos de comportamiento y tienen un sistema de continua revisión. Lo que piensan los pacientes de ti que aquí es pura anécdota, en Reino Unido es parte de la revisión necesaria para seguir siendo médicos. Por otro lado su formación pone mucho énfasis en la comunicación y en lo que ellos llaman los ‘bedside manners’. Eso en la formación española es ciencia ficción. El médico inglés quizás no sea más amable pero al menos sabe aparentarlo porque le han enseñado a hacerlo y cara al paciente es una ventaja
 
Antes mencionábamos lo de escribir… hacerlo bien también está en el Código Deontológico del médico, ¿no?

Sí, además es el tema de una de las viñetas del libro. Y es algo que muchos médicos no saben, que es una obligación deontológica, escribir bien, sin siglas, de una forma que se entienda.
 
¿Y eso se cumple?

Mi escritura es bastante legible pero en general es horroroso, si tienes que hacer investigación, cualquier auditoría de notas médicas, el entender a nuestros compañeros, o leer en nuestro caso en urgencias muchas historias escritas por médicos de familia, puede ser una pesadilla. Es una realidad que escribimos mal.
 
Aunque eso con las nuevas tecnologías se va perdiendo…

Ya no necesitamos tanto el escribir, ahora afortunadamente para el entendimiento de unos a otros escribimos digitalmente pero también se pierde la opción de hacer un dibujo, una nota un poco más personal, pero a instancias de comunicarnos unos con otros mucho mejor.
 
La base de su libro es la ética en la Medicina. Aunque pueda sonar como una pregunta muy general, ¿hay carencias a este respecto en España?

No en España, en general. El problema que hay es que se ve a la ética como algo paralelo, no como algo que sea parte de la Medicina cuando cualquier intercambio con un paciente, cualquier decisión médica, es una decisión ética siempre, y se ve como algo separado. Es difícil entender cómo hemos llegado hasta aquí pero es así. Antes de que los médicos tuvieran herramientas para tratar, en la época de Hipócrates, ya se hablaba del médico bueno, que entiende, que se comunica; y ahora que tenemos tantas herramientas para cuidar parece que esa parte humanista la estamos perdiendo.
 
¿Y cómo se podría solucionar? ¿Tal vez con más formación?

Hay que cambiar muchas cosas en la formación de los médicos ahora mismo, faltan muchas cosas y desde luego la comunicación es una de ellas, no se da ni transversal ni horizontal ni en ningún sentido, y eso sí que es una carencia en España con respecto a Inglaterra por ejemplo.
 
¿Y el paciente? ¿Debería conocer esos extremos de la ética en la Medicina? ¿Debería estar más informado al respecto?

El paciente debería conocer más sus derechos, se conforma con muy poco, con que el médico use jerga que no entiende, con marcharse a casa lleno de dudas. Y agradecen mucho cualquier detalle de comprensión, de sonrisa, de presentarte, pequeñas cosas, el paciente lo agradece como algo especial cuando debería ser lo normal, de hacerlo todos los días.
 

Lalanda, practicando esquí.

Si tuviera que dibujar en una viñeta la situación de la sanidad española, ¿cómo lo haría?

Tengo ya hecho un dibujo: un barco que se hunde con el médico que se queda al final. Se está abusando de lo que los médicos podemos aguantar, se sigue hablando de que tenemos muy buen sistema pero no se dan cuenta de que nos están quemando. Estamos trabajando en peores condiciones, con un salario que se encogió y no ha vuelto a como estaba, aunque el salario realmente para un médico, mientras sea digno, probablemente sea lo último. Pero se nos está estrujando demasiado y el médico va aguantando un sistema que está sufriendo mucho y todo tiene un límite pero no se dan cuenta.
 
Vamos a hablar de redes sociales, ya que es una usuaria muy activa. ¿Qué te aterra de las redes sociales con respecto a la ética?

Aterrarme como tal, nada. Twitter por ejemplo me parece una herramienta fantástica pero hay que usarla bien. Podemos cometer los mismos errores que cometemos en la vida normal, por ejemplo el tema de la confidencialidad, sacar fotos… Tenemos muy reciente el evento del paciente de Zaragoza que llegó con un cuchillo clavado en el pecho y se ve el vídeo de la operación, las fotos… en redes sociales, simplemente porque están ahí las cámaras y pensamos que lo podemos usar sin pensar que realmente es Medicina también cuando si tú te presentas como médico en redes sociales, las normas que rigen son las mismas. En principio no hay que meter miedo con las redes sociales para la gente que aún no se ha introducido, solo verlo como una herramienta pero con el mismo cuidado que con los pacientes.
 
En Twitter podemos ver discusiones entre profesionales y hoy precisamente he visto una en la que se le echaba en cara a un conocido médico tuitero que atacar a otros compañeros iba en contra del Código Deontológico.

Es complejo porque, a ver, somos humanos. Si tú empiezas una discusión a veces nos olvidamos que estamos en redes sociales y es parte del Código Deontológico el respeto a los compañeros. Una vez más es lo de siempre, delante de un paciente no puedes criticar a un compañero porque no es correcto y en redes sociales sí. Volvemos a lo mismo, tenemos un buen manual de redes sociales los médicos, y hay que revisarlo y poco a poco aprender todos porque estamos empezando. Este tipo de discusiones son interesantes y surgen muchas veces, el decirnos unos a otros, esto a lo mejor no es correcto.
 
¿Se considera una ‘tuitstar’ de la sanidad?

No, me considero una tuitera loca. Me encanta Twitter, es una herramienta fantástica con la que todos los días aprendo, intercambio, me parece utilísimo, de hecho no me imagino cómo era la Medicina antes de tener Twitter, me parece fabuloso y muy divertido que es fundamental.
 
En su día a día, en urgencias, ¿a qué conflictos éticos se enfrenta?

Pues a muchos porque trabajamos muy deprisa con lo que muchas decisiones que otras veces hubieras hecho de forma pausada no tienes ese tiempo para meditar. Yo ahora mismo lo que encuentro más difícil es el pausar a la hora de decidir qué hacemos con los ancianos muy deteriorados y muy demenciados que nos llegan a urgencias con problemas físicos. Esa decisión que tienes que tomar muy rápidamente de qué haces, hasta qué punto investigas qué les pasa, esa conversación con la familia, que urgencias no es el lugar ideal, que se tenía que haber hecho antes de que llegaran a urgencias o que nunca hubieran tenido que haber llegado a urgencias… toda esa parte es la que encuentro más cansada, me drena mucho porque son situaciones que para las familias es muy difícil y para nosotros también pero somos nosotros los que tenemos que ayudar a decidir.
 
Cambiamos un poco de tercio. ¿Qué hace en su tiempo libre?

¿Tiempo libre? A ver, qué era eso [risas]. Pues a ver, tengo una familia estupenda, tengo dos hijos, me encanta hacer cosas en familia, me gusta muchísimo leer, la lectura es mi pasión. Me encanta también andar, ir al monte, además vivo en una zona con un paisaje muy bonito. Si tuviera que elegir dos cosas aparte del dibujo serían leer y caminar por sitios bonitos.
 
¿Y ve la tele?

Poco, y si la veo es siempre con Twitter para comentar a la vez.
 
¿Qué tipo de contenidos?

Pues alguna serie, cosas que no requieran mucho, porque encuentro que la televisión en España no es de mucha calidad, me gustaba más la inglesa. Lo poco que veo es por acompañar a mis hijos, la verdad.
 
¿Tal vez es de mala calidad porque a los medios les falta algo de ética también?

A mí me alucinan las cosas que salen en la tele, el poco corte que hay. Por ejemplo tú estás viendo cualquier programa que está perfectamente adaptado para las familias y el tipo de anuncios no se corresponde, y tienes que estar siempre atento para que no se te cuele algo que te parece que tus hijos son demasiado tiernos todavía para ver.
 
Aunque usted con los medios has sido muy crítica abiertamente, con nosotros por ejemplo.

Sí, y además con Redacción Médica lo he sido. Las redes sociales nos permiten eso, dar y recibir, criticar, y yo sé que vosotros estáis también muy pendientes de lo que se dice, de lo que se critica, con lo cual se ha formado ahí una simbiosis extraña en la que a veces uno se siente víctima y en otras verdugo, pero entre medias pues damos una cara más transparente de lo que pasa porque el lector no os lee solo a vosotros o nos ve a nosotros en consulta, sino que busca otra opinión, abre ventanas, está haciendo airear muchas cosas que antes no se veían tanto en el Periodismo como en la Medicina.
 
¿Qué le dice la familia de esta aventura literaria?

Lo han sufrido porque ha sido un encierro tremendo de muchos meses, de dibujar muchas horas, y muy contentos. Me parece una lección de vida ver que el esfuerzo llega a algo pues es lo mejor que les puedo pasar a mis hijos, que ellos vean que si se esfuerzan tienen recompensa.
 
en corto
Libro de cabecera
'Cien años de soledad', de Gabriel García Márquez.

Película preferida
'La vida es bella'.

Canción favorita
'Happy', de Pharrell Williams.

Una ciudad para vivir
Aún no he encontrado la ideal.

Una ciudad para viajar
Londres, me fascina.

Objeto imprescindible
El móvil, con Twitter.

Un personaje de su vida
Mi marido.

Un protagonista histórico
Marie Curie.

Un equipo de fútbol
No me gusta.

Un lema
“Hay que cambiar el mundo antes de que el mundo nos cambie a nosotros”, de Mafalda.

Algo que le haga feliz
Buena compañía, una comida rica, un buen libro, ver dormir a mis hijos tan tranquilos cuando están seguros, cuando sé que no les puede pasar nada.
Ahora que menciona a sus hijos, ¿qué edad tienen?

La mayor 18 y el pequeño 13.
 
¿Van a seguir sus pasos? ¿Se quieren dedicar a la Medicina?

Espero que no. La mayor seguro que no y el pequeño parece que tampoco, se sufre mucho con ello.
 
¿Y los compañeros del hospital que le dicen?

Son un poco más cerrados, por el carácter de la zona, pero he recibido felicitaciones de todos, y están pendientes de la respuesta general que hay, porque hay partes que se van a ver como conflictivas y soy consciente de ello.
 
¿Y para los jefes?

Ellos lo tendrán que decir, solo aparece el Código Deontológico y voy bien respaldada por la Organización Médica Colegial con lo que no debería verse como un ataque. El libro no nace con interés de ofensa ni crítica, sino de reflexión.
 
¿Sus compañeros le preguntan dudas sobre la ética aprovechando que ya es toda una experta?

En urgencias nos da poco tiempo a pararnos, a verlo cómo algo diferente, yo sobre todo me paro con los residentes que con los compañeros. Procuro ser didáctica pero no da mucho tiempo.
 
Y ellos se lo agradecen…

Sí, yo creo que sí. Les hago mucho pensar por ejemplo en pequeñas cosas como: “esos bolígrafos que llevas en la bata, ¿por qué llevas bolígrafos con marca de fármacos?”. Y se miran y no saben responder y dicen “si todos los llevan iguales”. Hacerles pensar en cosas que porque se hayan hecho siempre así no tienen por qué estar bien hechas. Hay una de las viñetas en las que se presenta al médico como un cartel andante, muchas veces vamos como un hombre-anuncio, sin pensar en las implicaciones, no tenemos por qué ser hombre-anuncio, porque además la imagen que podemos dar es que se nos paga por ello. Hago la comparación con el deportista que va lleno de marcas. Y no nos damos cuenta, nadie se para a pensar por qué llevamos esos bolis, o la identificación del fonendo, o en la consulta con marcas. Yo creo que no es aceptable, no es profesional.
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