Redacción Médica
26 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 17:20
La Revista

Isabel Montoya: "Se me han declarado en la consulta"

La presidenta del Colegio de Médicos de Murcia afronta "con humildad" su segundo mandato

Isabel Montoya, presidenta del Colegio de Médicos de Murcia.
Marta Fernández
Cristina Cebrián
Sábado, 23 de abril de 2016, a las 20:00
La niña que soñaba con la música  terminó por convertirse en representante de los médicos de la tierra que la ha visto nacer y desarrollar una carrera en la que su padre, enfermero todoterreno de la España de mediados del siglo pasado, tuvo mucho que ver. Isabel Montoya, presidenta del Colegio de Médicos de Murcia, se enfrenta “con humildad” a su segunda legislatura al frente de una institución de la que ahora tiene una visión más “tranquila y cauta”. Una nueva etapa que será también la última por la limitación de mandato y la convicción de que “las cosas que no se han hecho en ocho años, difícilmente llegarán a hacerse”.

¿Cómo fue su niñez?

Yo nací en una pedanía de Murcia, de tan solo 3.000 habitantes. El tiempo de la niñez allí lo recuerdo con muchísimo cariño: entre primos, con juegos, en contacto constante con la naturaleza. Los veranos los pasábamos corriendo, bañándonos en la acequia. Era uno de esos sitios donde se podía jugar en la calle.

Tras esto tuvo que dejar su pueblo para estudiar fuera.

Sí, con 12 años tuve que salir de mi pueblo. Éramos cuatro hermanos y nos fuimos a estudiar a Murcia, viajando desde muy chiquitillos. Yo con 9 años ya cogía el autobús sola, iba y venía y después me pasaba el día estudiando, así que llegó un punto en que toda la familia se trasladó  a Murcia.

Montoya recuerda con especial cariño una infancia "rodeada de primos y llena de juegos".

¿Por qué Medicina?

Mi padre era enfermero, es uno de esos antiguos practicantes. Era enfermero de APD, Asistencia Pública Domiciliaria, que cubría también partos, por lo que cuando sacó la oposición tenía acumulado el trabajo de matrona. Desde pequeña he estado en contacto con la Medicina porque  a mi casa venía todo el mundo diciendo “Don Francisco, me pasa esto, me pasa aquello” ya que entonces no había servicios de Urgencias. Mi padre lo mismo se iba a poner una inyección que atendía un parto o consolaba a alguien. Además de él, mi hermana también es médico.


¿Qué quería ser de pequeña?

Uno de mis sueños de niñez era aprender a tocar un instrumento y ser músico. Es algo que no he hecho, pero me hubiera gustado.

¿Qué le hizo decidirse por Pediatría?

Lo cierto es que la vida me llevó por ahí para poder hacer la especialidad. Yo lo que tenía claro es que me inclinaba por una que no fuera quirúrgica. Además, fui interna de Ginecología y ese tiempo me llevó a reafirmarme en que no podía ser, efectivamente, una especialidad quirúrgica. Además, me ha gustado siempre trabajar con niños.

¿Es  difícil trabajar con ellos?

Más difícil que trabajar con niños es trabajar con las madres.

¿Cómo empezó a ejercer la profesión?

La oposición que yo saqué no es como ahora. Yo era pediatra de cupo y zona y me fui a ejercer a Moratalla, un pueblo que tampoco tenía un hospital cercano. Allí ejercía 24 horas al día, 365 días al año. Éramos el médico de Urgencias, el de Atención Primaria… Después pasé a un pueblo más cercano, donde me fui con mi hija yo sola. La niña tenía siete meses. Ahí estuve hasta que me trasladé a Alhama, donde sí había una estructura.

La época de Moratalla la recuerdo con mucho cariño. Tenía alguien que me ayudaba con la niña porque yo tenía hasta que salir al campo a atender avisos.

Su padre resultó una figura fundamental a la hora de decantarse por la Medicina.

¿Cuál es la anécdota que más recuerda de estos años?

La que más recuerdo fue la declaración que me hizo un niño. Nadie me ha dicho algo con más cariño. Él tendría cinco años
y no llegaba bien a la mesa del despacho. Se puso de pie, se apoyó con las manitas, levantó la cabeza, y me dijo: Isabel Montoya, ¡te quiero! Yo le dije que nadie se me había declarado así, y su madre se moría de la risa.

Pasando a su labor como presidenta, ¿qué objetivos se marcó para su primera legislatura y cuáles no consiguió rematar?

Todo, todo no se pudo hacer. El período de ocho años sí es suficiente para acometer lo que te has propuesto. Si en ese tiempo no lo has hecho, difícilmente. Tendrás que irte y que siga otro con el reto. De todos modos, en Murcia tenemos límite de mandato.

En ese primer mandato conseguimos que el Colegio tuviera una norma de calidad. Conseguimos la acreditación ISO 9000. Después hemos conseguido la reacreditación en el 2015, que ha supuesto meternos en esa dinámica de la continua mejora y el personal del colegio se ha hecho a ella. En realidad, de los 40 objetivos que nos marcamos sólo han quedado dos sin hacer.

¿Cuáles son?

Uno de ellos era crear la mesa de hospitales. El otro es un plan de acción social de cara a los médicos jubilados para que puedan aportar, por ejemplo, al médico joven. Son dos temas que se abordarán en esta legislatura.

Titulo Destacado
Libro de cabecera
'El médico', de Noah Gordon.

Película preferida
La vida es bella.

Canción favorita
'Alma, corazón y vida', de Los Panchos.

Ciudad para vivir
Murcia.

Ciudad donde viajar
El Cairo.

Un objeto imprescindible
Una estampa de cuando era pequeña.

Un personaje de su vida
Mi padre.

Un protagonista histórico
Adolfo Suárez.

Un equipo de fútbol
No me gusta el fútbol.

Un lema vital
Intenta hacer lo que puedas.

Qué  le hace feliz
Estar con mis nietos.
¿Cómo afronta a nivel personal cuatro años más de mandato?

Es una tarea difícil. Tiene sus costes familiares, y ha habido sus protestas. Aunque desde luego la decisión la he tomado porque tenía el apoyo de mi marido. Si no, no lo hubiera hecho. Tenía que contar con su complicidad. Lo hemos afrontado porque tengo una junta detrás que responde y estamos en un momento en que lo más difícil está ya casi hecho.

En la imagen, junto a su marido y sus tres hijos.

Si tuviera que trabajar en otra cosa, ¿de qué lo haría?

Es difícil. Pero si tuviera que elegir algo, sería músico. Lo he intentando con mis hijos, con los tres. Pero nada. Y eso que una ha hecho la carrera de piano.

¿Y a qué no se dedicaría nunca?

Dentro de la Medicina, no podría ser Neurocirujano.

¿Cómo desconecta del trabajo?

Estando con la familia. Tengo dos nietos pequeños y aprovecho para estar con ellos, porque realmente dispongo de poco tiempo. Como hobby, lo que más me gusta es salir al campo. Toda la vida lo hemos hecho, mis tres hijos han sido ‘scouts’ y a mi marido también le encanta.

Uno de sus hijos ha seguido sus pasos, es médico, ¿cómo tomó la decisión?

Yo nunca le dije que tenía que ser médico. Nunca nos había dicho nada. De repente, acabó 2º de Bachiller y nos dijo: “voy a hacer Medicina”. Yo le miré y le contesté: “muy bien, ¿estás seguro?”

Sus tías también son médico, otra tía enfermera, varios primos también lo son. Pero yo creo que lo que más le ha influido es su abuelo. Ahora me encanta que sea médico. Cuando todo el mundo me habla bien de él me pongo muy ancha.  Además, todo perfecto porque hace Cardiología en La Arrixaca.

¿Qué va a hacer cuando se jubile de su cargo como presidenta?

Dependiendo del tema de la jubilación forzosa, según esté la situación seguiré en la Pediatría o no. Aunque, como aún falta, no he tomado la decisión. Lo que sí está claro es que me gusta mucho ejercer la Pediatría.