Eduardo Resines, presidente del Comité Organizador del 43º Congreso de Ingeniería en el Sector de la Sanidad.
La Ingeniería Hospitalaria se cita para definir su futuro: "Nos movemos entre la revolución tecnológica y la evolución que queremos"
Eduardo Resines, presidente del Comité Organizador del 43º Congreso de Ingeniería en el Sector de la Sanidad, cuenta en Redacción Médica los detalles del encuentro
Y además: "La Ingeniería se centraba en hospitales, pero ahora también en Primaria"
Bilbao acoge la 43ª edición del Congreso Nacional de Ingeniería en el Sector de la Sanidad. La que es ya una cita de referencia abrirá nuevas conversaciones en torno al uso de la inteligencia artificial, los datos y la robótica para mejorar las decisiones y la capacidad de acción de los hospitales. Además, debatirá también sobre la adaptación constante de los centros, garantizando que el avance tecnológico preserve la humanización, el bienestar y la experiencia de pacientes y profesionales. Esta vez, la prioridad está en “plantear preguntas que nos hagan crecer”.
El presidente del Comité Organizador, Eduardo Resines, insiste en la importancia del enfoque multidisciplinar. “Desde el comienzo buscamos evitar una mirada endogámica y ofrecer una visión 360. Hemos integrado en los comités tanto a las universidades del País Vasco, Mondragón y Deusto como a médicos y enfermeras”, explica en una entrevista con Redacción Médica. Así, el objetivo es doble: demostrar a los estudiantes que “aquí caben todas las ingenierías” e incorporar la mirada clínica para acercar la tecnología al paciente desde el primer minuto.
La dicotomía entre la revolución y la evolución
Bajo el lema “Hacia la RE-EVOLUCIÓN del hospital. Ingeniería y transformación sanitaria”, este encuentro analizará la capacidad de toda una disciplina para hacer frente a las necesidades futuras en plena revolución tecnológica. “¿Serán suficientes las capacidades profesionales que nos han permitido llegar hasta aquí o será necesario evolucionar para seguir construyendo el hospital del futuro?”, esta es la pregunta que hay de fondo.
Resines reclama la importancia de reflexionar sobre el cambio tecnológico para saber dónde está la profesión y así poder debatir sobre si se está preparado para evolucionar. “Los cambios no son solo tecnológicos, también derivan de las grandes situaciones imprevistas de los últimos años”, defiende. “Nos queremos mover entre la dicotomía de la revolución que estamos viviendo y la evolución que queremos hacer. Buscamos ir más allá de un congreso puramente técnico para crear un espacio de reflexión que nos ayude a replantearnos las cosas cuando volvamos a nuestros hospitales”, añade.
Sostiene su discurso sobre una idea que, para él, ya está más que clara: o el futuro es automatizado o no será. “Lo que no se automatiza está condenado al fracaso. Es un proceso innegociable e imparable que está en el ADN de la sanidad y la ingeniería”, defiende. Eso sí, matiza que automatizar no solo pasa por tener la tecnología suficiente para hacer tareas repetitivas, sino que también exige “protocolos que estandaricen procesos para asegurar su reproducibilidad”. En este punto, cabe la reflexión sobre el papel que juega el ser humano en esta ecuación. Resines asegura que será “importantísimo”, aunque deja el grueso del debate para la conferencia inaugural a cargo del director de excavaciones de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga.
Mientras, el futuro del sector se analizará en cuatro grandes conversaciones. La mesa "El hospital que se adapta" abordará la creación de infraestructuras versátiles ante cambios repentinos. "El hospital que piensa" y "El hospital que actúa" analizarán cómo la robótica y la tecnología ampliarán las capacidades del centro para responder a necesidades aún desconocidas. Por último, la mesa "El hospital que se vive" reivindicará el cuidado del paciente como fin último de la ingeniería sanitaria. El Congreso, que empieza este mismo miércoles, se extenderá hasta el viernes 6 de noviembre. En plena celebración, su presidente defiende que el mensaje principal de la cita es la importancia de hacerse preguntas de forma constante. "La disciplina de la ingeniería está siempre preparada para pensar, actuar, reflexionar y volver a repensar. Esa es una de las pruebas", concluye.