Jesús Godino y Marta Miret, autores del estudio
La depresión eleva un 81% la mortalidad por cualquier causa y un 101% por enfermedad cardiovascular
Esta es la conclusión de un estudio liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid que monitorizaron a 4.753 personas con depresión durante 10 años
Las personas con depresión tienen más riesgo de mortalidad por cualquier causa (un 81% más), pero particularmente por enfermedad cardiovascular (hasta un 101% más). Esta es la principal conclusión de un estudio de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el área de Salud Mental del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM).
Este trabajo, publicado en Archives of Public Health, realizó un seguimiento de 4.753 personas no institucionalizadas en nuestro país durante 10 años, entre 2011 y 2022. Durante ese tiempo, 645 participantes murieron y el equipo investigador empleó sus datos de salud para compararlos con el resto de los pacientes a estudio.
Redacción Médica ha hablado con Jesús Godino y Marta Miret, autor principal y autora de correspondencia del trabajo, ambos de la Universidad Autónoma de Madrid.
El estudio relaciona la depresión con una mayor mortalidad total y cardiovascular en la cohorte española Edad con Salud. ¿Qué aporta frente a lo que ya sabíamos y cuál es el mensaje principal que debería retener un médico que no sea especialista en salud mental?
Nuestro estudio aporta evidencia obtenida en una muestra representativa de la población española seguida durante una década. El principal mensaje es que la depresión no es sólo un problema de salud mental: se asocia también con un mayor riesgo de mortalidad, especialmente cardiovascular. Por ello, los profesionales sanitarios deberían valorar conjuntamente la salud mental y la salud física y promover hábitos de vida saludables, como la práctica regular de actividad física, en personas con depresión, pues no solo contribuyen a mejorar la salud mental y física, sino que también reducen el riesgo de mortalidad.
El resultado más llamativo es un HR de 1,81 para mortalidad total y un sHR de 2,01 para mortalidad cardiovascular. ¿Cómo traducir estas cifras a un riesgo comprensible para el paciente, sin confundirlas con probabilidades absolutas ni con una relación causal? ¿Qué cambia al tener en cuenta que fallecer por otra causa impide que se produzca una muerte cardiovascular?
El coeficiente de riesgo no debe confundirse con probabilidad absoluta. Por ejemplo, respecto al HR de mortalidad total, si una persona con las mismas características en todas las variables incluidas (edad, sexo, consumo, etc.) no tiene depresión y su riesgo de mortalidad es de 10%, si tiene depresión el riesgo es 1.81 mayor, es decir, que su riesgo sería de 18%.
Los riesgos dependen de muchos factores y en este caso y en nuestra muestra se puede observar cómo aquellos con depresión ven aumentado su riesgo (no su probabilidad), pero sin que este sea causa directa, ya que puede deberse a otros factores no controlados en el estudio (gravedad, tratamiento, etc.). La depresión es un indicador de riesgo no una causa de riesgo (al menos hasta donde hemos podido controlar al no ser un estudio de control).
Al incluir un modelo de riesgos competitivos, las personas que fallecen por otras causas tenían un riesgo previo de fallecer por mortalidad cardiovascular, pero al fallecer por otras causas ese riesgo ya no se ha cumplido (aunque previo al fallecimiento sí que estaba). Simplificándolo mucho: una persona viva está en riesgo de fallecer tanto por la causa cardiovascular como por otras causas, al fallecer por otra causa ese riesgo muestra que era superior y se acumula su incidencia, por tanto, ya no se asume que podía morir de un infarto ya que su riesgo de mortalidad cardiovascular ha perdido contra el riesgo de la mortalidad por otras causas. De esta forma se obtiene una probabilidad más real del riesgo de sufrir una muerte cardiovascular en presencia de otras posibles causas que le han ocurrido a otros sujetos con condiciones similares.
La cohorte parte de una muestra representativa de adultos españoles reclutada en 2011-2012, con seguimiento hasta 2022. ¿Hasta dónde podemos trasladar los resultados a los pacientes que atiende hoy el SNS y en qué perfiles sería especialmente importante comprobar si la asociación se mantiene?
La cohorte es representativa de la población adulta española, la muestra ha sido evaluada nuevamente en 2025 y seguimos trabajando en analizar los datos más recientes. Sería importante analizar especialmente a personas con depresión grave o recurrente, y enfermedad cardiovascular previa.
El trabajo propone abordar la depresión junto con los hábitos de vida y la salud física. ¿Qué debería cambiar de forma concreta en la coordinación entre Atención Primaria, salud mental y cardiología? ¿Qué intervenciones tienen evidencia de reducir mortalidad y cuáles serían todavía una hipótesis que este estudio no permite confirmar?
Sería necesaria una atención más integrada entre Atención Primaria, salud mental y otras especialidades. Los pacientes con depresión deberían recibir también una evaluación sistemática de factores de riesgo cardiovascular y se debería trabajar más en actividades de promoción de la salud física y mental.
Solo hubo 13 muertes cardiovasculares entre los participantes con depresión; además, faltó información sobre la causa de parte de los fallecimientos y no se controlaron la gravedad de la depresión ni factores como la soledad. ¿Cómo condiciona esto la solidez del resultado cardiovascular y la ausencia de una asociación significativa con otras causas de muerte? ¿Qué estudio haría falta para despejar estas dudas?
La principal limitación es el reducido número de muertes cardiovasculares entre las personas con depresión, lo que reduce la precisión de las estimaciones. Además, no incluimos en los análisis información sobre factores como la gravedad de la depresión, la soledad o el apoyo social, que podrían influir en los resultados. Por ello, los hallazgos deben interpretarse con cautela. Son necesarios estudios más amplios, con más eventos cardiovasculares y medidas más detalladas de la depresión y otros factores psicosociales para confirmarlos.